Baja prevención en México convierte a empresas en objetivos atractivos de ciberataques durante el Mundial

En medio de la fiebre deportiva por la Copa Mundial de Futbol, las empresas mexicanas también se enfrentaron a un reto de alto riesgo fuera de las canchas. La combinación de horarios flexibles, la adopción del home office y la distracción generalizada, aunado a promociones y campañas durante los partidos, pueden incrementar significativamente la superficie de entrada para amenazas digitales. En este contexto, la baja cultura de prevención en el país convierte al ecosistema corporativo en un blanco atractivo de ataque.

“El Mundial abre una ventana especial para ataques no sólo cibernéticos desde el punto de vista técnico, sino también desde la ingeniería social. La saturación de campañas de marketing y notificaciones facilita que se cuelen mensajes fraudulentos que pasan completamente desapercibidos”, afirmó en entrevista con DPL News, Alfredo Careaga, director de desarrollo de negocios de THB México, firma que opera como corredor de seguros y reaseguro.

Según un análisis reciente de Kaspersky, América Latina se ubica como la segunda región más expuesta en el mundo a ataques industriales. El informe detalla que 20.4% de las computadoras de Sistemas de Control Industrial (ICS) en la región registró afectaciones por objetos maliciosos.

El reporte muestra que los principales riesgos comienzan a través del correo electrónico, con una tasa de computadoras industriales afectadas del 5.30%, equivalente a 1.9 veces el promedio global. En este rubro, México lidera ampliamente la región con 9.51% de equipos afectados, seguido por Uruguay con 8.56%, mientras que países como Colombia, Brasil, Argentina y Chile se mantienen dentro de los niveles habituales observados en la región.

De igual forma, los documentos maliciosos alcanzaron 3.08% a nivel regional, 1.8 veces superior al promedio global, con México nuevamente a la cabeza con 5.28% de afectación y Uruguay muy cerca con 5%. Finalmente, los scripts maliciosos y páginas de phishing son de las principales amenazas, diseñadas para robar credenciales y datos de autenticación de los empleados, con una tasa regional de 9.65%.

La trampa de la proveeduría temporal y el phishing

El evento deportivo más grande del mundo, celebrado este año en México, Estados Unidos y Canadá, abre una nueva ventana de oportunidad que los ciberatacantes buscarán aprovechar para redoblar sus ataques al sector empresarial. Durante la Copa Mundial de Qatar 2022, los ciberataques a nivel global se elevaron significativamente debido a la proliferación de sorteos, promociones y eventos corporativos que los atacantes utilizaron para filtrar archivos maliciosos o realizar el robo de datos.

Para Careaga, una de las principales amenazas este año se encuentra en ataques basados en social engineering, es decir, ataques que manipulan a individuos para entregar información sensible como credenciales o cuentas bancarias. En ese sentido, la contratación temporal de proveedores y socios de negocios durante el Mundial –para actividades digitales como sorteos o quinielas, o instalación de pantallas y otra infraestructura para eventos especiales– con los que no se tiene familiaridad, puede incrementar la efectividad de este tipo de ataques como el phishing.

“Cuando tienes un proveedor de día a día, ya conoces sus cuentas o dinámicas. Pero cuando es un proveedor único o temporal, alguien puede aprovechar para enviar una factura o cuenta falsa, que aprovechan la distracción de los empleados que no revisan el dominio, ya que no hay familiaridad con ese proveedor para detectar a tiempo algún comportamiento extraño”, advirtió.

Históricamente, las pólizas tradicionales de cyber excluían las pérdidas por ingeniería social, al argumentar que el usuario entregaba los fondos o accesos de manera voluntaria. Sin embargo, THB México identifica una evolución en el mercado local con la adopción de coberturas adicionales específicas para mitigar el impacto de este tipo de ciberataques.

El directivo detalló que los sectores más expuestos a estas dinámicas son transporte y logística, derivado de la urgencia en las cadenas de suministro; servicios financieros y fintech, por el alto volumen de transacciones digitales; así como hotelería, turismo y retail, donde incluso dentro del propio sector se pueden realizar ataques entre competidores que buscan aprovechar vulnerabilidades o realizar ataques directos para afectar la reputación de otra empresa.

El seguro como catalizador de políticas de seguridad

Más allá de la indemnización financiera para compensar las pérdidas por el ataque, Careaga destacó el rol de las aseguradoras como un motor indirecto de mejores prácticas tecnológicas, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes). “Casi ninguna compañía va a otorgar una cobertura si la empresa no cuenta con lo básico: un firewall y factor de autenticación múltiple (MFA). Para asegurar riesgos de ingeniería social, ahora se exigen protocolos estrictos, capacitación continua y simulacros internos”.

Asimismo, basado en la experiencia del directivo, son las empresas grandes las que usualmente cuentan con protocolos y personal especializado en ciberseguridad. Las pequeñas y medianas empresas suelen adoptar dichos estándares y mejores prácticas cuando buscan convertirse en proveedores o socios de negocio de las organizaciones más grandes.

A pesar del riesgo inminente, el mercado mexicano mantiene un enfoque reactivo. Gran parte de los ataques actuales permanecen invisibles bajo un grave problema de subreporte motivado por el temor al daño reputacional de las marcas. Asimismo, eventos masivos como el Mundial pueden disparar el número de ataques, pero no necesariamente la contratación de pólizas de forma preventiva.

A nivel macroeconómico, Careaga alertó que la cultura de prevención en México es mínima. Mientras que en economías desarrolladas como Estados Unidos el gasto en seguros representa más del 10% del Producto Interno Bruto (PIB), en el país apenas oscila entre 2 y 2.5%, con sólo una de cada cinco personas contando con algún tipo de cobertura. El patrón se repite en el sector corporativo, donde la contratación de seguros puede elevarse sólo después de experimentar un ataque o siniestro.

“Lamentablemente, prevemos un alza en las solicitudes de aseguramiento hasta que concluya el torneo y se asimilen los impactos de los ataques, de forma similar a lo que ocurre en el sector residencial”, apuntó el directivo de THB México. Por ejemplo, relató que después del sismo del 2017 en la Ciudad de México, se registró un periodo de contratación masiva de seguros para casa y oficina, el cual se apagó apenas dos meses después de sucedido el siniestro.

Ante este panorama, Careaga urgió a las organizaciones a no esperar el siniestro y reforzar de inmediato sus defensas mediante auditorías de dominios, el doble chequeo de cuentas bancarias con proveedores temporales, políticas estrictas de uso de dispositivos corporativos y campañas de concientización interna dirigidas a los empleados que siguen los partidos de futbol de forma remota.