Baja cobertura de red en Brasil, un desafío para el Plan Nacional de IoT

Ler em português

La baja cobertura de la red en Brasil es uno de los desafíos para la implementación del Plan Nacional de IoT (Internet de las cosas), de acuerdo con el Tribunal Federal de Cuentas (TCU). La Corte hizo una investigación de las políticas públicas y los programas del gobierno federal relacionados con IoT desde 2014, cuando se creó la Cámara IoT, e identificó algunos riesgos relacionados con la implementación de la estrategia.

El primero aborda la necesidad de ampliar la cobertura de redes e infraestructura, ya que un acceso a Internet de calidad es necesario para el desarrollo y uso de soluciones de IoT.

Los datos de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) muestran que, mientras el 89.45 por ciento de los habitantes están cubiertos por tecnología 3G, sólo un 10.61 por ciento del territorio brasileño tiene cobertura. En el caso de 4G, el 88.23 por ciento de la población está conectada y sólo un 9.71 por ciento del área tiene cobertura.

“La disponibilidad masiva de infraestructura de conectividad en el territorio brasileño representa un gran desafío, aunque necesario para sus gobiernos. Al mismo tiempo, es de destacar que no hay forma de que el Plan Nacional de Internet de las Cosas tenga éxito sin que este tema se aborde adecuadamente”, dice el documento.

Otro riesgo está relacionado con los recursos destinados a la política pública, ya que el Plan prevé el incentivo de proyectos piloto, el fortalecimiento de los centros de competencia y la viabilidad de instrumentos para promover nuevas soluciones. Sin embargo, “existe un pequeño volumen de recursos disponibles actualmente para estas soluciones, tales como: alrededor de 16 millones de reales en nueve proyectos piloto seleccionados por el programa BNDES Pilotos IoT; inversiones de 5 millones por proyecto a realizar por el programa FINEP IoT”.

El documento del TCU también informa que la coordinación de los agentes involucrados es un obstáculo. Existen más de 60 instituciones sólo en la Cámara de IoT, entre agencias gubernamentales, iniciativa privada, universidades y centros de investigación. Por tanto, la organización de los agentes representa una dificultad.

El Tribunal también mencionó la baja productividad durante los periodos de transición de la presidencia de la Cámara IoT, en 2016 y 2019, debido a cambios en las carteras que forman parte del grupo. “De ahí que sea importante crear estructuras de gobernanza en el Plan Nacional de IoT que sean capaces de aportar estabilidad y longevidad al trabajo del grupo”, indica el informe.

Por último, las cargas fiscales también pueden obstaculizar la difusión de nuevas tecnologías. El documento del TCU menciona como positivo el Proyecto de Ley 6549/2019, que reduce los impuestos a las estaciones de servicio de telecomunicaciones móviles que integran sistemas de comunicación máquina a máquina. Actualmente, el texto se encuentra en trámite en el Senado Federal.

Consecuencias para el país

Se espera que el impacto económico de IoT en las economías mundiales sea de entre 3.9 billones y 11.1 billones de dólares por año hasta 2025. Para Brasil, se estima en alrededor de 200 mil millones de dólares anuales hasta 2025, lo que representa alrededor del 10 por ciento del Producto Interno Bruto del país.

El Tribunal argumenta que, si se implementa bien, la tecnología IoT puede mejorar la productividad brasileña de dos maneras principales: agregando valor a los productos de exportación del país y reduciendo los gastos con actividades que agregan poco valor a los productos y servicios, el llamado “costo Brasil”.

El TCU puso su estudio a disposición del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con el objetivo de contribuir a la política nacional de IoT en Brasil.