Apple a la conquista de India y cuestionamientos a la Inteligencia Artificial

Ahora abordaremos dos temas tecnológicos que abarcan desde la conquista de los mercados a la difusión y creación de los contenidos.

Apple a la conquista de India

El 18 de abril de 2023, Apple llegó a Mumbay, India, con su presidente Tim Cook a la cabeza de la delegación, generando una gran corriente de simpatía. 

Una estrategia tendiente a instalar su presencia en este país inaugurando dos locales de ventas (Apple Stores). 

El primero en Mumbai y el segundo en Delhi (Bloomberg).

El local de ventas de Mumbai, que opera bajo el nombre de Apple BKC (Bandra-Kurla Complex), al cual asistió el Presidente Corporativo, tiene una superficie de 2,044 metros cuadrados.

Apple está aprovechando los incentivos dados por India para incrementar la fabricación local.

Esta empresa decidió aumentar en India la producción y disminuir la dependencia de China.

Ha pasado de fabricar en India en 2021 el 1 por ciento de los iPhone y exportarlos por un valor de 7 billones de dólares, a 7 por ciento de la fabricación mundial de estos dispositivos (Forbes) de la mano de sus socios Foxconn Technology y Pegatron Corporation (Bloomberg).

De los 700 millones de usuarios en India, apenas 4 por ciento usa iPhone. Es un mercado con un gran potencial.

Apple es la empresa más grande del mundo por capitalización bursátil (Forbes). Con estos anuncios, las acciones subieron 3.3 por ciento en Wall Street hasta superar los 165 dólares.

Cuestionan la IA y piden parar su desarrollo

En las últimas semanas se han planteado cuestionamientos a la Inteligencia Artificial (IA) y se publicó una carta pidiendo una moratoria en la investigación en programas como ChatGPT y parar estos desarrollos por su peligrosidad.

Personajes como Yuval Noah Harari y Elon Musk la acompañaron con su firma

Pero, ¿por qué se desató ese vendaval?

En realidad, el uso de la Inteligencia Artificial existe desde finales del siglo XX, pero ahora se ha generalizado. Esto ha provocado la reflexión sobre hasta dónde avanzar en un proceso en el cual se piensa que “las capacidades individuales humanas corren un riesgo cada vez mayor de verse desplazadas por la automatización” (Joanna J. Bryson, Universidad de Bath, UK).

Es obvio que lo que está en discusión es la influencia de la tecnología en nuestra existencia.

Podemos ver con claridad la explosión de este proceso a partir de los teléfonos inteligentes (2007).

La ingeniería de sistemas es responsable de la arquitectura mediante la cual se asienta la validación de la seguridad.

La IA no es algo nuevo, está presente en las empresas y en la fabricación de productos en línea desde hace treinta años. 

Lo novedoso son los sistemas autónomos. Que sean capaces de elegir una conducta o un acto para la situación o el ambiente en el cual se encuentran aún cuando esté formateado para ello por quienes lo proyectaron y definieron sus facultades o aptitudes. 

Acá ya estamos hablando del perfeccionamiento de los algoritmos. Y también llegamos a la robótica. 

Vamos a dar algunos ejemplos: desde los robots soldadores que se usan en zonas petrolíferas como Vaca Muerta en la Patagonia a los pequeños robots que se usan como auxiliares de la limpieza. Aspiradoras robot autónomas y los muy avanzados sistemas de salud en el área de Diagnóstico por Imágenes para detectar en forma precoz y decidir el mejor tratamiento. 

La IA ha contribuido a aumentar la igualdad en el acceso al conocimiento, ha sacado de la pobreza y dado acceso a la bancarizacion. 

Hasta que llegó ChatGPT y se transparentó “que la nueva generación de IA no se limita a difundir los contenidos que producen los humanos, puede producir el contenido por sí misma. Es la primera tecnología de la historia que crea historias“, dice Yuval Noah Harari, y en su opinión puede producir la creencia colectiva en historias -de fe, finanzas y nación, entre otras- como las que han alimentado el dominio de la humanidad sobre la tierra (The Telegraph). 

En alusión al régimen nazi, explica que “un nuevo régimen en el siglo XXI tendrá herramientas mucho más poderosas”.  

Y sigue diciendo: “una compañía farmacéutica no puede lanzar un medicamento sin pasar antes por un largo proceso de regulación. Es realmente extraño y aterrador que las corporaciones puedan lanzar estas herramientas de IA a la esfera pública sin ninguna medida de seguridad similar”. 

Finalmente, advierte que es tarea de los gobiernos procurar esas medidas. Aboga por la regulación de estos instrumentos.

Este debate recién comienza pero los adelantos tecnológicos llegaron para quedarse, si bien es cierto que se plantea un dificilísimo problema ético.

En mi opinión, querer parar la Inteligencia Artificial es un esfuerzo inútil que provoca una gran pregunta: ¿quieren parar la creatividad?

En cambio, deberíamos sopesar sus beneficios para la sociedad y ver cómo regularla.