Alcance de cobertura social, quid de regulación sobre plataformas: Rappi
“Lo veo como un momento muy positivo porque se está alineando nuestro interés de que haya cobertura social para los repartidores con la agenda del gobierno”, comentó Isabella Mariño, jefa de Asuntos Corporativos de Rappi en México, sobre la transición política en México y el hecho de que la seguridad social de los repartidores de plataformas esté en el programa de gobierno.
“Promoveremos, porque hoy este oficio en las ciudades de México se ha creado, hay mucha gente que trabaja en ello, con un trabajo muy pauperizado. Por ello, vamos a promover la obligatoriedad de la seguridad social para los trabajadores repartidores de aplicaciones telefónicas que hoy son contratados fuera de la ley”, reza el compromiso 57 del documento 100 pasos para la Transformación, de Claudia Sheinbaum Pardo, quien en su discurso en el Zócalo el pasado 1 de octubre tras asumir la presidencia de México adelantó que este mismo mes enviará el proyecto de ley en la materia.
“Estamos súper alineados con cobertura social, a prestaciones como seguros, cobertura en salud; por ejemplo, que ellos, cuando tengan alguna situación, puedan acudir al IMSS”, ahondó Mariño.
“Nosotros estamos a favor de que se pongan marcos de regulación para esta actividad”, asentó, por su parte, Martín Martorell, vicepresidente global de Asuntos Públicos de la compañía, ambos en entrevista con DPL News en el marco de México Digital Summit.
Mariño dijo que la multinacional de origen colombiano está “supremamente interesada” en tener una “conversación honesta” con el nuevo gobierno, para explicarle el modelo de negocio y compartirle la agenda de los repartidores.
Mientras que Alianza In —la asociación que agrupa a las plataformas DiDi, Rappi y Uber— comunicó el 3 de octubre estar “lista para participar en la construcción de un mecanismo que facilite el acceso a la seguridad social para personas repartidoras” y delineó que la reciente “reforma a la Ley del Seguro Social en materia de trabajadores independientes” podría ser una forma de hacerlo.
“Acá en México tenemos muchas ganas de comenzar un diálogo con el gobierno”, explicó Martorell. “Le doy la bienvenida a que tengamos la intención de trabajar en el tema: regular esta actividad es necesario. Tengo mucha expectativa en que haya un espacio de diálogo muy fuerte, muy fluido”, puntualizó.
Mariño reconoció que, por supuesto, los repartidores quieren cobertura frente a los riesgos que plantea una gran urbe: seguridad vial, zonas rojas y relaciones con el usuario: “Ahora, esa cobertura y la manera cómo definamos ese alcance, ahí es donde está el quid de este asunto, porque para los repas es muy importante su independencia”, aclaró.
Independencia y flexibilidad
La jefa de Asuntos Corporativos expuso que las dos premisas que rigen el modelo de las plataformas son: la independencia y la flexibilidad. Y compartió un dato: 60 por ciento de los repartidores de Rappi tienen esa actividad como complemento a alguna otra actividad económica o dedicación de su tiempo. “Al final, sí quieren decidir a qué hora se conectan y eso es lo que facilitan estas plataformas”, argumentó.
Y enseguida enlistó algunos beneficios que ya ofrece la empresa a los repartidores, como cursos de educación media superior, oportunidades de formación en tecnología. “Nosotros ya estamos trabajando con mujeres porque hay muchos asuntos relacionados con acoso”, aseguró.
“Queremos que se impulse la independencia con derechos: vamos a estar mucho más tranquilos jugando en una cancha, que ya esté marcada, cuando ya tengamos claro cómo jugar, proveyéndole a estas personas la tranquilidad y la seguridad social que ellos quieran. Creo que esto es una oportunidad de que sea un acuerdo y no tengamos una regulación que sea impuesta”, recalcó.
Mientras que Martorell destacó la necesidad de contar con un marco pertinente para las condiciones actuales y no recurrir a modelos obsoletos: “Es muy poco conveniente usar marcos regulatorios antiguos, pensados hace 50 ó 60 años, para otro mundo, y tratar de calzar las actividades nuevas de la economía colaborativa”, esgrimió. Por ello, “toca a todos tener una mirada innovadora y una mirada fresca y distinta y sobre todo muy anclada en la realidad”, exhortó.

Experiencia internacional: navegar otros mares
Mariño, abogada por la Universidad de los Andes y especialista en Derecho Constitucional por la Universidad Nacional de Colombia, recurrió al derecho comparado y citó algunas experiencias internacionales indeseables y deseables desde la perspectiva de las plataformas.
España
Rememoró que la Ley Rider, que entró en vigor en agosto de 2021 en España, ‘sacó del negocio a una tercera parte de los repartidores’. “Creo que la Ley Rider de España es un ejemplo de lo que no funciona”, secundó Martorell. “Sería una mirada muy corta de parte nuestra, como región, como Latinoamérica, copiar modelos regulatorios de otras geografías, sobre todo cuando no han funcionado”, enfatizó.
Chile
“Chile es el primer país regulado de la región. Ya lleva un año y medio prácticamente funcionando, con ajustes, con mucho trabajo en conjunto, con mesas entre el gobierno, las cámaras, las empresas y los propios repartidores y está funcionando muy bien”, prosiguió el vicepresidente global de Asuntos Públicos. La “Ley chilena es muy positiva y el gobierno de [Gabriel] Boric se ha esforzado mucho en que se implemente de manera exitosa”, reforzó Mariño. “La premisa de esa ley es la independencia”, enfatizó y aseguró que esa misma premisa es la que buscan impulsar en México.
Colombia
En Colombia “hemos tenido un proceso de discusión que por momentos fue acalorado, pero en todo momento respetuoso, donde, en principio, estábamos en posiciones bastante distintas y, en un proceso de diálogo, de discusión, de debate, se llegó a un punto en común entre la industria y el gobierno. Ese punto en común se volcó en la reforma laboral que está cursando su trámite en el Congreso colombiano”, explicó Martorell.
La reforma laboral, que incluye un capítulo sobre delivery ‘también declarándolos independientes’, acaba de aprobarse en segundo debate en Colombia. “La empresa va a hacer un aporte proporcional también, pero siguen siendo independientes”, explicó Mariño.
Además, Martorell reveló que en Brasil integraron un grupo de trabajo con el gobierno y también están trabajando en Argentina, donde hay dos proyectos de ley de dos congresistas: Cristian Ritondo y Vanesa Siley.
México, con mayor claridad, el mercado más importante
Finalmente, Mariño agregó que, respecto al año pasado, “con mayor claridad” México sigue siendo el mercado más importante para Rappi, ya que su operación en Brasil es “absolutamente mínima” en comparación y una de cada tres órdenes en los nueve países se produce en el país.
“Así de importante es México para nosotros”, remarcó. “Al final, no somos una compañía netamente logística. Somos una plataforma que articula tres puntos: los repartidores, los aliados y los usuarios.
Sobre su ecosistema tripartito, Mariño compartió dos datos: Rappi tiene afilados 150 mil comercios en México: “Nosotros les ayudamos a crear su canal digital: una empresa que tiene andando su canal digital tiene 30 por ciento más de ingresos que una que no”, aseguró.
Y contó además que 60 por ciento de los repartidores que se conectan a Rappi no tenían una cuenta de banco previamente y tampoco estaban dados de alta en el SAT (Servicio de Administración Tributaria): “Nosotros les pedimos las dos cosas para poder procesar los pagos que les corresponden, entonces estamos hablando de una oportunidad también para formalizar y bancarizar la comunidad y la base de la pirámide”, puntualizó.
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Por ello se refirió a Rappi como un ‘vehículo de impacto social’. Mientras que Martorell fue más allá y señaló que, “además de ser una plataforma o una aplicación, es innatamente un modelo de desarrollo social”, porque ‘tiene una barrera de entrada muy baja’ para empezar a generar ingresos ‘a veces dos o tres veces el ingreso del salario mínimo por hora’. Mariño detalló que en México los repartidores generan ingresos que equivalen a 2.5 veces el salario ‘legal’ por hora.
De este modo, el ejecutivo exhortó a ver “cómo hacemos para que este pequeño motor de desarrollo social pueda hacer que efectivamente más personas salgan de la situación en la que están, generen una vida mejor para ellos y dinamizar el comercio y las economías locales”.
“No somos una empresa logística, somos una empresa de tecnología. Realmente una situación así limitaría tremendamente el alcance de nuestro servicio en cuanto a ciudades, repartidores disponibles y en lo que le costaría esto al usuario”, advirtió, por su parte, Mariño.
“Si el modelo cambia, cambiaría para todos, porque todas las empresas que estamos en este juego tendríamos que ver cómo organizar nuestro negocio”, prosiguió. “Hay mucho en juego. No es algo que puede ser regulado de una forma que acabe afectando a este segmento y a los propios repartidores”, concluyó Martorell.