Una de las mujeres europeas más poderosas que vigila a las grandes empresas tecnológicas, Margrethe Vestager, suele decir que “una mujer que quiere llegar a algún lugar necesita llevar consigo su propia escalera”.
Así resume la comisaria de la Competencia de Bruselas las barreras que enfrentamos para destacar y tener voz en un mundo donde, pese a que somos la mitad de la población, predomina la visión masculina. El ecosistema digital no es la excepción.
En el marco del #8M, es necesario reflexionar dónde estamos las mujeres en medio de la revolución digital, del lanzamiento de nuevas tecnologías, de la socialización de las TIC y del liderazgo en la economía digital. Todavía persiste la brecha de género en estos ámbitos, pero existen mujeres que desempeñan un papel clave para promover una perspectiva diversa.
Del lado del sector público, Sylvia Constaín, ministra TIC de Colombia, es una de las líderes digitales en América Latina; al igual que Pamela Gidi, subsecretaria de Telecomunicaciones de Chile; Salma Jalife, subsecretaria de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico de México, Virginia Nakagawa, viceministra de Comunicaciones de Perú; Paola Vega, viceministra de Ciencia y Tecnología de Costa Rica; e Ingrid Villaba, viceministra de Comunicación de Paraguay.
En la industria, algunas de las mujeres que encabezan importantes empresas alrededor del mundo son Safra Catz, CEO de Oracle; Virginia Rometty, CEO de IBM (hasta abril); Ruth Porat, directora Financiera de Alphabet; Meng Wanzhou, vicepresidenta de Huawei.
Sin embargo, la lista es corta si se le compara con la cantidad de hombres que desempeñan puestos directivos e inciden en la toma de decisiones: esa tendencia no sólo refleja la cúspide del sector digital, sino la brecha de género que subsiste en las actividades STEM. Por ello, es imprescindible nombrarlas.
Virginia Woolf escribió que “durante la mayor parte de la historia, Anónimo era mujer”. Las mujeres del presente queremos revolucionar eso y tener una voz propia, distinguible, participativa, estruendosa y disruptiva, aprovechando el enorme espacio que es Internet. Pero no lo podemos hacer si estamos desconectadas.
Más de la mitad de las mujeres (52%) en todo el globo no utiliza Internet, en contraste con 42 por ciento de los hombres que no usa este servicio, lo cual refleja una brecha digital de género de 17 por ciento, que se agrava especialmente en los países en desarrollo, de acuerdo con la UIT.
La Unesco ha señalado que las mujeres aún se encuentran rezagadas en el sector tecnológico, en cuanto a la adopción de habilidades digitales, en el desarrollo de investigaciones científicas y en la participación dentro de carreras STEM.
En ese sentido, tenemos dos grandes retos: por un lado, impulsar la presencia de mujeres expertas y fomentar el interés en las más pequeñas por estos campos de conocimiento; al mismo tiempo, es imperativo que gobiernos e industria trabajen en conjunto para cerrar la brecha de género digital y para incluir a las mujeres en el desarrollo que generarán las nuevas tecnologías.
Al tener acceso a los servicios de banda ancha móvil y fija, a las plataformas digitales y a los diferentes dispositivos, aumenta el poder de las mujeres para hacer efectivos nuestros derechos fundamentales, beneficiarnos de la economía digital, de organizarnos y participar políticamente, y de contribuir a romper con los sesgos de género en el desarrollo de tecnologías.
Vivimos un momento único en el empoderamiento femenino. La oportunidad es hoy. Por lo tanto, el entorno digital representa una puerta de acceso para avanzar en la equidad de género, y el liderazgo de las mujeres en los proyectos de telecomunicaciones a nivel mundial. El mundo necesita un ambicioso plan para identificar y conectar a las desconectadas y asegurar que todas tengamos acceso a alfabetización digital, con perspectiva de género y en el que se inculquen valores como la sororidad.
Además, tenemos que estar conscientes de que el crecimiento socioeconómico que prometen los avances tecnológicos, como 5G, la Inteligencia Artificial, el Internet de las cosas o el Big Data, no podrán lograrse sin la participación de las mujeres. Somos indispensables.
Este 9 de marzo, el equipo de editoras de DPL News también nos sumamos al Paro Nacional de Mujeres, e invitamos a nuestras lectoras y lectores a reflexionar sobre el camino que nos falta por recorrer para hacer de la revolución digital también un espacio de lucha por y para nosotras.