Bicicletas eléctricas: la tendencia para la adopción del ciclismo en ciudades
Las innovaciones tecnológicas como la electrificación y las plataformas de bicicletas compartidas están provocando que se convierta en un medio de transporte más atractivo que un automóvil.
Para 2022 se prevé un aumento de 1 por ciento de las personas que se transportan en bicicleta al trabajo, según un análisis de Deloitte. Aunque el crecimiento de 1 a 2 por ciento puede parecer poco impresionante, lo importante está en los beneficios que se obtendrán, como la disminución de la congestión en el tráfico y la mejora de la calidad del aire urbano.
Uno de los factores que impulsarán la adopción del ciclismo en las grandes ciudades es el aumento de las bicicletas eléctricas. Entre 2020 y 2023 se espera que se vendan más de 130 millones de bicicletas eléctricas, según Deloitte.
Las bicicletas con asistencia de batería permiten que practicar el ciclismo sea mucho más fácil y con menos esfuerzo físico, ya que permiten alcanzar velocidades más rápidas, así como una mayor potencia para enfrentar grandes subidas o al cargar paquetes pesados.
Un ciclista con bicicleta eléctrica puede alcanzar los 22 kilómetros por hora, mientras que en una estándar apenas podría alcanzar los 15 kilómetros por hora. A esa velocidad, una bicicleta eléctrica podría superar a un automóvil, un autobús o el metro.
Además, el hecho de no requerir tanto esfuerzo permite que los ciclistas suden dos tercios menos que los ciclistas regulares. Esto es un factor importante para quienes usan la bicicleta como medio de transporte diariamente, pues no tienen que cargar una muda de ropa extra o ducharse después de un viaje, incentivando aún más el uso de este transporte.
La bicicleta eléctrica también puede ayudar en la seguridad del transporte, gracias a que los modelos más recientes cuentan con sincronización mediante aplicaciones móviles para localizar fácilmente la bicicleta en caso de robo o extravío.
Pero una de las principales causas de la reciente popularidad de las bicicletas eléctricas es la facilidad de la red de carga que, a diferencia de los coches eléctricos que requieren una red de cargadores rápidos y especializados, las bicicletas eléctricas sólo requieren enchufar la batería a una toma de corriente estándar durante algunas horas.
Muy pronto comenzaremos a ver que las bicicletas eléctricas invadirán el nicho de mercado de los automóviles, gracias a su conveniencia, practicidad y costos relativamente bajos. Aunque las bicicletas eléctricas suelen ser más caras que una estándar (alrededor de 8 mil dólares), siguen siendo más asequibles que la mayoría de los automóviles.
Incluso, los mismos fabricantes de automóviles se están dando cuenta de una oportunidad de negocio en las bicicletas eléctricas. Firmas como GM, Maserati y Volkswagen ya han lanzado su propio modelo de una bicicleta de carga eléctrica.
Por otro lado, la electrificación de las bicicletas podría hacer más atractivo el uso de servicios de bicicletas compartidas o bikesharing. En 2018, sólo se realizaron 115 millones de viajes en automóviles en Estados Unidos, en comparación con los 45 millones de viajes en servicios de bicicletas compartidas.