El uso de la tecnología por parte de China para el control social de sus ciudadanos es extenso. Para muestra, el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información anunció en octubre que cualquier persona que adquiera un nuevo plan de datos móviles deberá someterse a un escaneo facial por parte de los proveedores de telecomunicaciones, regulación aprobada por el gobierno hace unos días.
Sin embargo, de acuerdo con un reporte de la analista de problemas de seguridad chinos en el Instituto de Política Estratégica de Australia (Aspi), Samantha Hoffman, la regulación para reforzar el control sobre el acceso a Internet, en la administración de Xi Jinping, también podría afectar a los usuarios fuera de China.
El Partido Comunista Chino (PCCh) tiene una visión mucho más ambiciosa para aprovechar una amplia gama de tecnologías actuales y emergentes en apoyo de sus propios intereses, incluidas aplicaciones “inofensivas”, como diccionarios de traducción de idiomas, mediante las que el PCCh está construyendo un ecosistema masivo y global de recolección de datos.
Según Hoffman, los gigantes tecnológicos chinos como Huawei están firmando acuerdos para ciudades inteligentes a nivel mundial, como un medio para recopilar datos que van directamente de vuelta a los servidores del Partido-Estado.
La investigación destaca que la privacidad es importante para el ciudadano chino promedio y existen normas de privacidad vigentes. Pero la privacidad se detiene donde comienza el poder del Partido. De esa forma, el PCCh podría imponer a las empresas cómo pueden compartir datos.
¿Cómo actuar?
El informe recomienda fortalecer las leyes de privacidad de datos y los esquemas de transparencia de influencia extranjera. También recomienda mayor inversión en programas de alfabetización y transparencia de datos sobre cómo los gobiernos se ocupan de la propaganda extranjera en la era digital.