La expansión de la infraestructura de telecomunicaciones sigue reduciendo parte de la desigualdad digital en el mundo, pero el mercado entra en una nueva etapa: el principal desafío ahora es transformar la cobertura en conectividad significativa. Así lo concluye la edición 2026 del ICT Development Index (IDI) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que muestra mejoras en 146 de las 159 economías analizadas.
El promedio de estas 159 economías alcanzó los 79 puntos, en una escala de 0 a 100. En total, 59 economías obtuvieron entre 90 y 100 puntos, mientras que otras 35 se ubicaron entre 80 y 90. En el otro extremo, 15 economías registraron menos de 50 puntos y otras 12 se situaron entre 50 y 60.
La UIT considera que el mundo ha avanzado hacia una conectividad universal y significativa, aunque la brecha de 75 puntos entre las economías con mayor y menor puntuación sigue reflejando disparidades muy elevadas.
En América Latina, el promedio regional alcanzó exactamente los 79 puntos del promedio global, aunque con ritmos muy diferentes.
Chile y Uruguay figuran entre los mercados más avanzados del mundo en desarrollo digital, según el IDI, con puntuaciones de 93.8 y 91.9, respectivamente.
Brasil (84.6), Argentina (83.4) y México (83.3) también superan el promedio de 79 puntos de las Américas, pero permanecen prácticamente estables frente a la edición anterior.
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En contraste, República Dominicana (78,9), Perú (73,8), Paraguay (72,9) y Colombia (82,1) registraron algunos de los mayores avances de la región, con incrementos de 6%, 5%, 4% y 3%, respectivamente, reduciendo la distancia respecto a los líderes latinoamericanos.
En el extremo opuesto, Cuba (46.9) y Venezuela (58.6) continúan entre los mercados con menor nivel de desarrollo digital.
Por su parte, las economías en desarrollo siguen registrando avances más acelerados a medida que expanden la infraestructura móvil, amplían la cobertura e incrementan el acceso a Internet.
África se dispara
En términos globales, África fue la región que más evolucionó desde la adopción de la nueva metodología del índice, en 2023, al pasar de 50 a 59 puntos, un crecimiento superior al de las demás regiones.
Le siguen Asia y el Pacífico, con un aumento de 6 puntos, y los Estados Árabes, las Américas y la Comunidad de Estados Independientes, con incrementos de 5 puntos cada uno. Europa registró el menor avance, de 4 puntos, aunque mantiene el promedio regional más alto, con 93 puntos.
Aun así, el continente africano concentra algunos de los mercados que más aceleraron la expansión de la infraestructura digital, lo que indica un potencial significativo para inversiones en conectividad en los próximos años.
Sin embargo, este avance general no se refleja en el pilar de conectividad significativa, que alcanzó un promedio de 85 puntos, mientras que el de conectividad universal permaneció en 73 puntos, lo que evidencia que la disponibilidad de las redes crece más rápidamente que su uso efectivo.
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El informe explica que ampliar la adopción depende cada vez más de factores como el ingreso, la alfabetización digital, la accesibilidad y la disponibilidad de dispositivos, y no únicamente del despliegue de infraestructura.
La brecha de adopción
Entre 2023 y 2026, los mayores avances se registraron en las suscripciones de banda ancha móvil y en el volumen de tráfico de datos. En cambio, el número de personas que utilizan Internet y el de personas con acceso a dispositivos evolucionó a un ritmo más lento.
Este escenario refuerza que el avance de la infraestructura no se traduce necesariamente en un mayor uso de Internet, lo que plantea para operadores y gobiernos el desafío de ampliar la adopción de los servicios que ya están disponibles.
Cabe destacar que el IDI no incorpora métricas como la velocidad de Internet, la cobertura 5G, las competencias digitales, la seguridad en línea y la penetración de la banda ancha fija.
Además, desde la reformulación del índice en 2023, la UIT dejó de publicar clasificaciones entre países y pasó a medir la distancia de cada economía respecto de la conectividad universal y significativa, al considerar que la comparación de posiciones no refleja adecuadamente los desafíos del desarrollo digital.
La organización también expresó su preocupación por la reducción en la disponibilidad de estadísticas oficiales, lo que hizo que el número de economías evaluadas descendiera de 164 a 159 en esta edición, y defendió una mayor inversión en la producción de datos para orientar las políticas públicas y las decisiones del mercado.