Nvidia: la disputa por la IA en América Latina será por Centros de Datos, no por chips

Ejecutivo de Nvidia considera que la energía, la soberanía de los datos y la velocidad regulatoria serán más decisivas que una industria regional de semiconductores en la competencia latinoamericana por atraer inversiones en IA.

Mientras los gobiernos latinoamericanos discuten estrategias para ganar espacio en la carrera global por la Inteligencia Artificial (IA), la visión más realista para la región no debería centrarse en fabricar chips, sino en atraer infraestructura computacional, desarrollar software y crear condiciones regulatorias para recibir inversiones en Centros de datos. Esa es la evaluación de Márcio Aguiar, director de la división Enterprise de Nvidia para América Latina.

Según el ejecutivo, la geopolítica de la IA está desplazando grandes inversiones hacia regiones con disponibilidad de energía, estabilidad y seguridad jurídica para el tratamiento de datos. En ese escenario, América Latina reúne ventajas competitivas, pero todavía necesita resolver cuellos de botella regulatorios, especialmente los relacionados con la soberanía de los datos.

Aguiar advirtió antes del inicio de la entrevista con DPL News que habla mucho. A lo largo de la conversación, presentó una visión que se aleja del discurso protocolario esperado de un director regional, generalmente cargado de optimismo sobre el potencial latinoamericano. Aunque reconoce las ventajas de la región, sus declaraciones estuvieron marcadas por el pragmatismo.

“Hoy la discusión no es producir chips de IA. Eso requiere un nivel de inversión y de conocimiento técnico muy alejado de la realidad de América Latina. El camino natural para la región es desarrollar talento, software y aplicaciones, que luego demandarán infraestructura computacional”.

La visión de Nvidia contrasta con los discursos que defienden la creación de una industria regional de semiconductores orientada a la IA.

En Brasil, iniciativas como la Nueva Industria Brasil (NIB), la reactivación del Ceitec y los debates sobre una política nacional de semiconductores, Centros de Datos e Inteligencia Artificial han puesto sobre la mesa la capacidad del país para ampliar su participación en esta industria, aunque el enfoque no esté necesariamente en la fabricación de GPU avanzadas para IA.

En México, el fenómeno del nearshoring impulsó el debate sobre cómo el país podría aprovechar su cercanía con Estados Unidos para atraer distintas etapas de la cadena de valor de los semiconductores.

Por su parte, Chile, al avanzar en su estrategia de Inteligencia Artificial e infraestructura digital, también comenzó a explorar vías para integrarse en segmentos tecnológicos considerados estratégicos.

Para Aguiar, países como Taiwán construyeron esa posición durante décadas, respaldados por inversiones multimillonarias y un ecosistema industrial difícil de replicar.

Aguiar argumentó que reproducir el modelo de Taiwán en América Latina exigiría inversiones incompatibles con la realidad regional. Indicó que el desarrollo de una nueva generación de chips demanda alrededor de 6,000 millones de dólares, sin considerar toda la cadena industrial construida a lo largo de décadas.

En cambio, la competencia regional debería orientarse a atraer centros de procesamiento de datos. Según el ejecutivo, empresas estadounidenses y chinas ya evalúan expandir su capacidad computacional hacia América Latina ante la creciente dificultad para encontrar terrenos y energía competitiva.

La región ofrece abundancia de fuentes de energía renovable, pero todavía necesita reducir los costos energéticos y ofrecer mayor previsibilidad regulatoria para convertir ese interés en inversiones.

Además, en la evaluación de Aguiar, la ventaja competitiva no depende necesariamente del tamaño del mercado, sino de la velocidad para formular políticas públicas. Por ello, menciona a Chile, Paraguay, El Salvador, República Dominicana y Colombia entre los países que vienen avanzando más rápidamente en la atracción de infraestructura digital.

Paraguay, afirma, ha logrado tomar decisiones con mayor agilidad, mientras que Chile lidera los rankings regionales de innovación, a pesar de contar con un mercado significativamente menor que el brasileño.

“Brasil tiene mano de obra, infraestructura y concentra más de 200 Centros de Datos. Pero la pregunta que se hace el inversionista es: ¿cuál es la ley que garantiza la protección de mis datos en este país?” El propio ejecutivo responde: “Lo que falta es dar a las empresas lo que llamamos soberanía de los datos.”

Cuello de botella regulatorio y modelos regionales de IA

En ese sentido, entran en juego los marcos regulatorio y tributario. Aguiar cita ReData como una iniciativa capaz de reducir las barreras para las inversiones en infraestructura de IA, pero afirma que componentes esenciales para los supercomputadores, como las GPU, todavía enfrentan una elevada carga tributaria.

Ese escenario lleva a parte de las empresas a instalar infraestructura fuera del país y acceder de forma remota a la capacidad computacional.

La evaluación también se extiende a los modelos fundacionales desarrollados en la región. Aguiar considera que iniciativas como Latam GPT son importantes para fortalecer la soberanía tecnológica latinoamericana, pero advierte que esos proyectos dependen de inversiones permanentes.

“El desafío ahora no es demostrar capacidad. Eso ya lo demostraron. El desafío es escalar. Sin inversión continua, el modelo se detiene mientras los demás siguen evolucionando.”

Para el directivo, esa es precisamente una de las diferencias entre las iniciativas públicas y las empresas privadas globales.

“Una empresa no puede depender de un modelo que dejó de evolucionar. Si Latam GPT se queda en la versión 2, quien desarrolló sobre él tendrá que migrar a otro. Es un desafío constante”, concluyó.