Sin Big Tech en la misma mesa, la regulación digital pierde efectividad: UIT
Brasilia. América Latina necesitará reformular sus marcos regulatorios para incorporar a las Big Tech, plataformas digitales y nuevos actores del ecosistema digital en las discusiones sobre conectividad, inversiones e infraestructura, bajo el riesgo de perder capacidad de respuesta frente a la velocidad de las transformaciones tecnológicas.
Este fue el eje de la mesa sobre perspectivas regulatorias de la región, moderada por Jorge Fernando Negrete P., presidente del DPL Group, y que cerró el Painel Telebrasil 2026. Negrete abrió el panel afirmando que “América Latina no es apenas un espacio geográfico, sino un sueño colectivo vinculado al desarrollo digital y a la ampliación de derechos en el entorno online”.
El tono terminó reflejándose en las discusiones entre reguladores y representantes del sector, quienes defendieron reformas regulatorias más integradas para lidiar con la convergencia entre telecomunicaciones, Big Tech, Inteligencia Artificial e infraestructura digital.
Para Carlos Lugo, oficial líder de regulación y políticas públicas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), los reguladores necesitan abandonar una actuación puramente fiscalizadora y asumir un papel más activo en la construcción de nuevos mercados digitales.
“El regulador necesita dejar de ser apenas un ‘perro guardián’ y pasar a actuar como constructor de nuevos ecosistemas”, afirmó.
Lugo defendió que los modelos regulatorios actuales todavía no consiguen acompañar la convergencia entre telecomunicaciones, plataformas digitales, Inteligencia Artificial, Centros de Datos y servicios en la Nube.
En su visión, una regulación basada en evidencias dependerá justamente de la capacidad de reunir a todos los actores “en la misma mesa”, incluyendo empresas que históricamente quedaron fuera del alcance de las regulaciones sectoriales tradicionales.
La necesidad de adaptación regulatoria también fue defendida por Paola Vélez Marroquín, comisionada de comunicaciones de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) de Colombia.
Indicó que las fronteras entre telecomunicaciones, OTTs, plataformas digitales, Centros de Datos e Inteligencia Artificial “son cada vez menos claras”, lo que exige reguladores más rápidos, colaborativos y menos atados a estructuras tradicionales. “No se trata de regular más, sino de regular mejor”, sentenció.
Vélez defendió marcos regulatorios más flexibles, capaces de reducir barreras para inversiones en infraestructura, compartición de redes, conectividad satelital y nuevos modelos de acceso en áreas rurales y de baja viabilidad económica. También defendió mecanismos de experimentación regulatoria, como sandboxes, para probar nuevos modelos de negocio sin frenar la innovación.
El debate expuso una evaluación bastante común entre reguladores y representantes de la industria, y que quedó evidenciada durante todo el evento: “Las reglas que utilizamos para llegar hasta aquí hoy ya no sirven para llevarnos al próximo nivel”, enfatizó Lucas Gallitto, director de GSMA para América Latina.
El directivo comparte la visión de que la región necesita combinar expansión de la conectividad con mayor seguridad jurídica y previsibilidad regulatoria para seguir atrayendo inversiones privadas.
Gallitto defendió que, aunque 96% de la población brasileña ya está cubierta por banda ancha móvil, parte de los usuarios sigue desconectada debido a barreras relacionadas con alfabetización digital, ingresos y costo de los dispositivos. Y citó a Brasil como referencia regional en políticas públicas de conectividad, pero criticó la baja eficiencia de los fondos sectoriales en varios países latinoamericanos.
También defendió una mayor apertura regulatoria para nuevos modelos de negocio y resumió el cambio de escenario con una frase repetida entre bastidores: “la era de la Internet romántica terminó”.
La presión sobre los reguladores aumenta
Para Octavio Pieranti, consejero de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) de Brasil, el desafío de las agencias regulatorias dejó de ser solamente supervisar mercados y pasó a involucrar directamente la implementación de políticas públicas vinculadas a inclusión digital, educación y conectividad significativa.
Pieranti destacó acciones de la Anatel para expandir la cobertura móvil, la conectividad en escuelas, universidades e institutos federales, además de iniciativas orientadas al desarrollo de habilidades digitales para poblaciones vulnerables.
El consejero también afirmó que el diálogo regulatorio con las operadoras evolucionó en los últimos años, pero señaló resistencia de las Big Tech en debates relacionados con la protección de niños y adolescentes y la integridad de la información.
“Las reglas son necesarias y necesitamos avanzar en este debate legislativo y regulatorio”, afirmó.
A lo largo del panel, los participantes coincidieron en la evaluación de que América Latina enfrenta desafíos similares y necesitará ampliar la coordinación regional para responder a los cambios tecnológicos, compartir buenas prácticas y acelerar modelos de innovación regulatoria orientados al nuevo ecosistema digital.