Lo dejé caer, lo mojé, lo congelé, recibió martillazos y el Honor Magic8 Lite no se rindió

Una semana intentando acabar con el teléfono más resistente del mercado y esto fue lo que pasó.

Confieso que empecé esta reseña con cierto prejuicio. Todos los fabricantes dicen que sus teléfonos son resistentes, que aguantan caídas, el polvo y el agua, que sobreviven a todo. Pero luego uno tropieza en la banqueta y termina con la pantalla hecha trizas, el corazón y el bolsillo rotos por tener que reemplazarlo. Por eso, cuando recibí el Honor Magic8 Lite tomé una decisión radical: ponerlo a prueba en serio. 

Quiero aclarar que si me hubiera propuesto destruir el Honor Magic8 Lite, lo hubiera logrado. Pero, ¿realmente alguien quiere hacer eso con su smartphone? La misión no era destruir el equipo sino poner a prueba su resistencia y capacidad y eso hice. Lo que no sabía era que el teléfono me iba a ganar la partida.

El día que quise estrellarlo contra el suelo

Empecé por lo básico. Hice el unboxing y saqué el teléfono de su estuche, lo configuré y tras admirar su diseño y su tono púrpura, lo dejé caer desde la altura de la mesa. Nada. Lo levanté y lo tiré desde el bolsillo, como cuando se nos escapa al sacar las llaves o nos equivocamos al guardarlo y cae al suelo. Tampoco pasó nada. 

Subí la apuesta: lo dejé caer de cara contra el piso desde lo más alto de mi brazo extendido a lo alto. El sonido fue horrible, ese golpe seco que te hace cerrar los ojos y fruncir el alma. Cuando abrí los ojos, la pantalla seguía intacta, sin un rasguño. Las esquinas tampoco se habían averiado. Vaya, me salvé de que el equipo de Relaciones Públicas de Honor nunca más quisiera prestarme un dispositivo para reseñarlo. 

David Moheno, director Regional de Comunicaciones de Honor para América Latina, había dicho en el lanzamiento que este equipo “no sólo tiene una pantalla que resiste, sino una estructura completa pensada para absorber impactos”.

Un récord Guinness lo confirma: este teléfono de Honor sobrevivió a una caída desde 6.133 metros de altura. Estoy seguro que hubiera resistido 7 u 8 metros o quizá más. Yo me atreví a algo adicional: desde el balcón de mi recámara lo arrojé a un prado a más de 20 metros de distancia. Es cierto que aterrizó sobre un césped perfectamente cortado y que la superficie es blanda, pero no pasó de un poco de pasto arrancado y tierra adheridos que fácilmente fueron retirados.

Agua, hielo y presión: el teléfono que resiste a los elementos

Lo siguiente fue el agua. No me refiero a salpicaduras que nunca faltan, sino a sumergirlo por completo. Lo metí en un recipiente con agua durante media hora. Lo sometí al grifo del agua, obstruyendo la salida del líquido par darle cierta presión sobre el movil. También me bañé con él y hasta consulté Internet bajo la ducha. En ambos casos lo sequé como si nada y el teléfono siguió incólume, la pantalla respondía a los gestos, las aplicaciones abrían y las cámaras funcionaban perfectamente.

Pero quería más. Recordé las imágenes de mercadotecnia de la presentación donde mostraban el equipo dentro de un cubo de hielo y recibiendo llamadas dentro como en una nueva era del hielo. 

Fui un poco más cauteloso, lo introduje en una bolsa ziploc con agua y lo metí al congelador. Pasó el tiempo y cuando saqué el bloque helado, el teléfono seguía encendido. Me pareció una prueba suficiente. Recordé que hace años una pequeña sobrina inocentemente metió al refrigerador un lindo teléfono SoniEricsson de la época que se había calentado por tanto jugar con él. Cuando lo sacó del refri, el lindo teléfono 2G estaba arruinado y ya no encendió nunca más. 

Moheno explicó que el equipo tiene certificación IP69K, lo cual significa que resiste chorros de agua a presión y temperaturas extremas. En sus palabras, “pueden bañar en cualquier dirección nuestro dispositivo sin causarle absolutamente un gramo de daño”. 

Incluso cuenta con un sistema de expulsión de líquido mediante vibraciones en los puertos de carga. Adiós al cuento de meter el teléfono en arroz para que se seque. Esta última función admito que no pude validarla durante el periodo de demostración. 

El martillo y la obra de construcción

Llegó el momento de la prueba más incómoda, pero realmente la más esperada. Durante un evento de presentación, el Honor Magic8 Lite fue puesto al límite en una obra en construcción. 

Sí, con polvo, arena, piedras y hasta las llantas de un tractor tuvo que soportar y resistió todo. 

Pero lo más liberador fue tomar un martillo con mis propias manos y darle unos buenos golpes (al principio no con toda mi fuerza, pero sí con la suficiente para romper cualquier cosa, no sin aplastar un poco los ojos). Resistió y mis ojos estaban pelones. 

Después lo golpeé con más convicción. Pensé en algo que no me gusta en la vida, apreté la quijada y le propiné unos buenos mazazos al teléfono. La situación fue liberadora al mismo tiempo que el teléfono seguía como si nada y logró convencerme de su extrema resistencia. 

En ese momento entendí lo que Moheno quiso decir con “seis capas de tecnología propietaria que le permiten absorber virtualmente cualquier tipo de impacto”. No es marketing, es ingeniería pura.

La batería que no se agota nunca

Si la resistencia física es impresionante, la batería es directamente aguantadora. Hablo de 8.300 mAh en la versión de Latinoamérica. Para ponerlo en contexto, con esa capacidad podrías cargar dos iPhones completos y todavía sobra energía.

Durante mi periodo de pruebas extremas, el teléfono duró tres días completos sin ver un cargador. Eso significa que un usuario intensivo puede usar GPS, grabar video, tomar fotos, jugar y hacer más cosas sin que la batería sufra un colapso. 

Cuando finalmente la pila llegó a su límite después de varios días, lo conecté a su cargador de 66W (incluido en la caja, algo cada vez menos común) y en poco más de una hora ya estaba al 100% de carga.

Este teléfono puede funcionar como power bank. Tiene carga reversible de 7.5W para cargar auriculares, relojes o incluso otro smartphone

Durante la presentación, un influencer llamado “Jocoque” desarmó el teléfono y construyó una power bank externo usando la misma batería del teléfono, para demostrar su alta capacidad.

Diseño que cautiva

Aquí va una confesión honesta: al principio me dolió maltratar este teléfono porque es muy lindo. Tiene un acabado premium, con colores como el rojo cobrizo que le da una gran personalidad y elegancia. Mide apenas 7.76 mm de grosor y pesa sólo 189 gramos. Inspira todo menos ponerlo a prueba con violencia extrema. Su corazón y cerebro es un procesador Qualcomm Snapdragon 6 Gen 4.

Normalmente, los teléfonos resistentes son toscos, diseñados intencionalmente para verse de uso rudo, algunos son visiblemente feos o parecen ladrillos militares. Éste no. Es elegante, con una pantalla AMOLED de 6.79 pulgadas, resolución 1.5K y 120 Hz de refresco. El brillo llega a 6.000 nits, así que puedes usarlo a pleno sol sin problemas.

¿Para quién es este teléfono?

Después de la experiencia, tengo claro quiénes deberían comprar el Honor Magic8 Lite:

Por asociación, trabajadores de construcción, porque si pasan el día en obra y han roto más teléfonos de los que recuerdan, este es su aliado.

Aventureros y viajeros que hacen senderismo, escalan montañas o simplemente disfrutan estar al aire libre y parte de su deporte favorito es tirar su teléfono.

Conductores y repartidores de plataformas que hacen un uso intensivo de su dispositivo como herramiento de trabajo.

Personas torpes como yo o que han cambiado de pantalla más veces de las que admiten en público.

La cámara que cumple

No puedo cerrar sin hablar de la cámara. El sensor principal de 108 MP con estabilización óptica hace un trabajo excelente con buena luz. Las fotos nocturnas también sorprenden, gracias a la certificación CIFAS 5.0. Eso sí, el ultra gran angular de 5 MP es el punto débil, pero para 99% de las fotos diarias cumple sin problemas.

¿Se puede destruir el Honor Magic8 Lite? Seguro que sí. Si lo pongo bajo una aplanadora o lo tiro desde un avión, probablemente termine en mal estado. Pero para la vida real, para los accidentes cotidianos, para los tropiezos, las caídas, los derrames y los golpes, este teléfono es invencible.

Honor ha logrado combinar resistencia extrema con diseño premium y una batería que parece no tener fondo. Todo por un precio que empieza en los 8,999 pesos en México. Incluso incluye 12 meses de protección contra daños por agua, 12 meses de protección de pantalla y tapa trasera y dos años de garantía en la batería.