Taiwán rechaza trasladar 40% de su capacidad de semiconductores a EE. UU.

La viceprimera ministra de Taiwán dijo que el país está dispuesto a expandir la producción en EE. UU., pero no a costa de la industria de semiconductores nacional.

El gobierno de Taiwán calificó como “imposible” la propuesta del gobierno de Donald Trump para trasladar el 40% de su capacidad de producción de semiconductores a Estados Unidos.

Cheng Li-chiun, viceprimera ministra taiwanesa, aseguró que el ecosistema de semiconductores del país, construido durante décadas, no puede ser reubicado sin comprometer su viabilidad industrial.

Ante la creciente presión de Washington para reconfigurar las cadenas globales de suministro por razones de seguridad nacional, la también principal negociadora comercial de Taiwán descartó la idea de reubicar la capacidad de chips.

Durante una entrevista con el canal de televisión nacional CTS, Li-chiun reiteró la disposición de Taipéi para expandir su presencia productiva en Estados Unidos, pero subrayó que el crecimiento internacional debe darse sin debilitar la cadena de producción local.

En la actualidad, empresas como TSMC —el mayor fabricante de chips por contrato del mundo— invierten 165,000 millones de dólares en nuevas plantas en Arizona, dentro de una estrategia de diversificación que no implica desmantelar su núcleo productivo en la isla.

Te recomendamos: Taiwán invertirá masivamente en fabricación de chips en EE. UU. tras sellar acuerdo por 250,000 millones de dólares

No es la primera vez que Taiwán rechaza los planes de EE. UU. El año pasado, se negó a la propuesta de dividir a partes iguales la producción de chips en ambos países. 

La nueva negativa de Taiwán ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica, marcado por la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, así como por la centralidad de los semiconductores avanzados en sectores como Inteligencia Artificial, defensa y telecomunicaciones.

Estados Unidos quiere reducir su dependencia de la producción concentrada en el este asiático, especialmente ante el riesgo de un conflicto en el estrecho de Taiwán, y amenaza con imponer aranceles de hasta 100% si no se acelera la relocalización.

Howard Lutnik, secretario de Comercio de EE. UU., dijo la semana pasada que el objetivo de su gestión era tener al menos el 40% de participación de mercado en la fabricación de chips de vanguardia.

No obstante, la postura de Taiwán apunta a una expansión gradual de capacidades fuera del país, pero sin erosionar el papel central de la isla como eje del suministro global de chips, un equilibrio delicado que seguirá marcando la agenda económica y geopolítica internacional.