Visa acelera los pagos sin fricción y se prepara para el comercio impulsado por IA

En América Latina, Visa está desplegando biometría y tokenización para transformar la experiencia de compra en línea. La meta es que el usuario confirme su identidad con un movimiento casi imperceptible, mientras se construye la infraestructura que permitirá que agentes de IA compren en su nombre.

La escena es cada vez más común: el usuario llega al último paso de una compra en línea y, en lugar de teclear los 16 dígitos de su tarjeta, una contraseña o un código enviado por SMS, simplemente confirma su identidad con el rostro o la huella digital. Para Visa, este gesto casi invisible es el siguiente gran salto del comercio electrónico en América Latina.

Visa está implementando una nueva estrategia centrada en la biometría y la tokenización para hacer las transacciones digitales más seguras, fluidas y simples.

En los ejes de esta hoja de ruta, están Visa Payment Passkeys y Cloud Token Framework. Con estas innovaciones, la compañía busca eliminar fricciones en el e-commerce —contraseñas, números de tarjeta expuestos y procesos de autenticación engorrosos— al tiempo que refuerza la seguridad.

Pero el objetivo va más allá de mejorar la experiencia actual: se trata de construir la infraestructura de pagos que permita, en el futuro, compras realizadas desde cualquier dispositivo conectado e incluso por agentes de Inteligencia Artificial (IA) que actúen en nombre del usuario.

“Esto no es un cambio abrupto, sino parte de un camino de evolución de muchos años”, explica Romina Seltzer, vicepresidenta senior de Producto e Innovación de Visa para América Latina, en entrevista con DPL News.

La apuesta, señala, se apoya en la confianza que la compañía ha construido históricamente en el manejo seguro de pagos y en un consumidor que hoy está mucho más familiarizado con tecnologías como la biometría.

Menos fricción, más seguridad

Visa Payment Passkeys es un método de autenticación que usa biométrica avanzada, reemplazando las contraseñas tradicionales con identificadores como huellas dactilares, reconocimiento facial o patrones de voz.

Así, esta tecnología elimina la necesidad de contraseñas o códigos en el comercio electrónico. En su lugar, la identidad del usuario se valida mediante biometría desde el dispositivo —como el teléfono móvil—, lo que permite confirmar que quien compra es realmente quien dice ser.

Según Seltzer, este tipo de autenticación reduce el fraude hasta en un 50% frente a métodos tradicionales como las contraseñas de un solo uso enviadas por mensaje. Además, mejora las tasas de autorización y la conversión de ventas.

“Cada transacción que falla es una mala experiencia para el consumidor, una venta perdida para el comercio y también un problema para el banco emisor”, advierte.

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El cambio, además, no resulta ajeno para el usuario latinoamericano. Visa compara este proceso con la adopción de los pagos sin contacto: una tecnología que inicialmente generó desconfianza, pero que hoy domina las transacciones presenciales en varios países de la región.

Por ejemplo, detalla la ejecutiva, en México el uso de pagos sin contacto se ha acelerado incluso en el transporte público, pues ya se admite en el Metro, el Metrobús y otros sistemas.

En un contexto de creciente preocupación por el uso de datos personales, Visa subraya que no almacena información biométrica. La validación de identidad se realiza mediante claves públicas y privadas, bajo un marco de consentimiento explícito del usuario.

“Los datos son el motor del futuro, pero también un tema extremadamente delicado”, reconoce Seltzer. Por ello, la compañía afirma manejar estas tecnologías con principios estrictos de privacidad y seguridad.

Brasil y Guatemala: laboratorios del nuevo e-commerce

Los primeros pilotos de la nueva estrategia de Visa se realizaron en Brasil y Guatemala, dos mercados con niveles de madurez muy distintos. Brasil, con una adopción avanzada de pagos digitales y sin contacto, y Guatemala, aún en una etapa temprana.

Romina Seltzer explica que la decisión no es casual: “el factor clave es que el ecosistema esté listo”. Bancos emisores, comercios, adquirentes y proveedores tecnológicos deben tener la infraestructura necesaria para que estas innovaciones funcionen de punta a punta.

En Brasil, Visa se asoció con Santander para lanzar una prueba piloto de autenticación que integra Click to Pay, Visa Cloud Token y Visa Payment Passkey.

Mientras tanto, en Guatemala, la empresa se alió con Banco Industrial y Neonet en un proyecto que integra Visa Payment Passkey con Click to Pay.

Gracias a la tokenización —que sustituye el número real de la tarjeta por uno digital sin valor fuera de una transacción específica—, estas pruebas mostraron que reduce significativamente el fraude y aumenta el nivel de autorizaciones de transacciones digitales legítimas.

Seltzer puntualiza que ambos factores son ventajas para los comercios, los bancos emisores y toda la cadena de actores involucrados.

La lección principal de estas pruebas, señala la ejecutiva, es que nada ocurre de forma automática. Detrás de cada avance, hay un trabajo silencioso de habilitación tecnológica y coordinación entre múltiples actores.

Tanto la tecnología de tokenización como la autenticación biométrica de Visa ya están disponibles en América Latina. El reto ahora es impulsar su adopción y que exista todo un ecosistema de transacciones más seguras y fluidas en el e-commerce.

Democratizar la innovación: pymes en el centro

En América Latina, uno de los retos estructurales es la alta fragmentación del comercio. Más del 90% de los negocios son pequeñas y medianas empresas (pymes), lo que podría convertir tecnologías avanzadas como la tokenización o la biometría en un privilegio de grandes plataformas.

Sin embargo, Visa busca evitar ese escenario trabajando con actores que agrupan a miles de comercios, como adquirentes y proveedores tecnológicos.

“No podemos ir comercio por comercio; la escala se logra habilitando a quienes ya conectan a millones de pequeños negocios”, explica la ejecutiva.

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El objetivo de la compañía es que el 100% de las transacciones de comercio electrónico estén tokenizadas en 2030.

A la fecha, se han emitido más de 16,000 millones de tokens Visa a nivel global, y el 50% de las transacciones de comercio electrónico de la compañía en América Latina y el Caribe ya están tokenizadas.

Pagos desde el auto, el refrigerador… o un agente de IA

Como parte de otra arista de su estrategia, Visa está integrando Cloud Token Framework, una solución basada en la Nube que permite a los consumidores acceder de forma segura a sus credenciales de pago tokenizadas desde cualquier punto de contacto conectado.

En un futuro, esto abre la puerta a posibilitar pagos desde vehículos conectados, electrodomésticos inteligentes, navegadores web o sistema de IA, sin necesidad de volver a autenticar al usuario en cada transacción.

No obstante, el horizonte más disruptivo es el del comercio agéntico, donde agentes de Inteligencia Artificial podrán realizar compras de forma autónoma siguiendo instrucciones del usuario.

“Estamos preparando la infraestructura para ese futuro”, asegura Seltzer. Inicialmente, estos agentes requerirán validación humana; más adelante, podrían operar con mayor autonomía.

Visa ya trabaja en estándares, sandboxes y colaboraciones con actores del ecosistema tecnológico para habilitar este tipo de comercio, que hoy apenas comienza a tomar forma.

La siguiente frontera

Para Visa, la prioridad inmediata es lograr un 100% de transacciones tokenizadas y autenticadas, con procesos simples y casi invisibles para el usuario. A partir de ahí, el camino conduce a un comercio cada vez más automatizado, interoperable y apoyado en Inteligencia Artificial.

“El objetivo final es volver a lo básico”, concluye Seltzer. “Que pagar sea fácil, simple y seguro; que el usuario casi ni tenga que pensar en ello”. En el futuro de los pagos digitales, la innovación más que espectacular, según Visa, será imperceptible.