El pasado 10 de octubre, el gobierno celebró con bombos y platillos una novedad que consideró clave para poner a Argentina en la cima de la discusión tecnológica en el mundo: OpenAI le anunció, en una reunión de altos rangos, que presentará Stargate Argentina, “un proyecto pionero de infraestructura de Inteligencia Artificial, que situará al país a la vanguardia del ecosistema global de IA”. Ahora se conocieron algunos pormenores del proyecto.
Casi en simultáneo a la comunicación del gobierno, OpenAI emitió un comunicado conjunto con Sur Energy con los primeros detalles de la iniciativa que demandará inversiones “de hasta 25,000 millones de dólares”. El desembolso “se materializará a través de una joint venture entre Sur Energy y un desarrollador de infraestructura Cloud de primer nivel. OpenAI agradece la oportunidad de convertirse en comprador”, señalaron.
Este primer paso, es decir, esta carta de intención de colaboración entre Sur Energy y OpenAI para crear un Centro de Datos de alta capacidad (500 MW) para albergar la próxima generación de computación de IA, despertó dudas de propios y extraños por varias razones, entre ellas, el apuro del gobierno para hacer el anuncio durante un feriado nacional, y el contexto, pues en menos de dos semanas tendrán lugar las elecciones de medio término en Argentina, en las que el oficialismo (golpeado por cambios en sus boletas y fluctuación del dólar en las últimas semanas) pone en juego piezas clave para lo que resta de su mandato.
Oportunidad
El desafío ahora está en materializar las buenas intenciones. Y, justo mientras Javier Milei es recibido por su par estadounidense Donald Trump en Washington, OpenAI consideró necesario dar su propia versión de los hechos a través de un nuevo comunicado en el que insistió en que “el proyecto está liderado por Sur Energy (…) y OpenAI acoge con satisfacción la posible oportunidad de convertirse en comprador”. Agregó, de nuevo sin dar fechas ni mayores precisiones, que también “analiza oportunidades con el gobierno para impulsar la IA en todo el país”.
Quedará así para el futuro revisar cómo evolucionó este primer acercamiento formal entre los involucrados y de qué forma el anuncio se convierte en realidad. El contexto y el apuro tiñe de especulaciones la cuestión mientras subyacen otras dudas relacionadas a conceptos como soberanía tecnológica y, en otras palabras, qué cede Argentina para convertirse en nuevo punto de interés de grandes tecnológicas. ¿Cuál puede ser el costo de ser cuarto polo de IA en el mundo y quién va a asumirlo?