Israel vs. Hamás y Hezbolá: a un año de una guerra que también es cibernética
Israel ha mostrado su músculo tecnológico, que le ha sido útil para no solamente realizar ataques cibernéticos, sino que los ha llevado al terreno físico.
Aunque Israel era conocido por ser un país súper desarrollado en tecnología y ciberseguridad, el 7 de octubre de 2023 falló.
Aquel sábado del año pasado, sus sistemas de seguridad física y ciberseguridad fallaron tras la incursión de miembros de Hamás a territorio israelí, cuyo saldo fue de mil 200 muertos y 250 rehenes, hecho que marcó el recrudecimiento del conflicto.
En Gaza, la historia es aún más cruel, pues la reacción israelí ha dejado, de acuerdo con Naciones Unidas, más de 40 mil muertos en territorio palestino.
En los últimos meses, Israel ha intensificado su uso de tecnología avanzada para llevar a cabo operaciones militares contra Hamás en Gaza y recientemente contra Hezbolá en Líbano.
La sofisticación de sus sistemas de defensa y ataque ha permitido a Israel mantener una ventaja estratégica en la región.
La inteligencia israelí también ha jugado un papel fundamental en estas operaciones. Utilizando una red extensa de informantes, agentes y vigilancia de alta tecnología, Israel ha podido identificar y atacar objetivos clave de Hamás y Hezbolá.
Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, ha habido ocasiones en las que la inteligencia israelí ha sido sorprendida por operaciones bien planificadas de sus adversarios.
Israel ha utilizado tecnología para llevar a cabo operaciones de ciberseguridad y guerra electrónica, por ejemplo, la intercepción de comunicaciones y la desactivación de dispositivos utilizados por Hamás y Hezbolá. La capacidad del Estado judío para llevar a cabo estas operaciones ha sido un factor clave en su estrategia de defensa y ataque.
En medio del conflicto en curso, la ciberseguridad se ha convertido en un frente crítico para Israel. A medida que los ataques físicos y las hostilidades continúan, las amenazas cibernéticas han aumentado exponencialmente, convirtiéndose en una herramienta de guerra moderna.
Israel, conocido por su avanzada tecnología y capacidades en este ámbito, se enfrenta a desafíos significativos en la protección de su infraestructura digital.
Desde el inicio del conflicto, grupos militantes han intensificado sus esfuerzos para llevar a cabo ciberataques contra objetivos israelíes. Hamás ha utilizado ciberataques para atacar sistemas gubernamentales y empresas privadas, buscando causar desestabilización y miedo en la población. Estos ataques no sólo afectan la operación diaria, sino que también tienen el potencial de comprometer información sensible y crítica.
En tanto, el gobierno israelí ha reforzado sus defensas cibernéticas, invirtiendo en tecnologías de seguridad y colaborando estrechamente con empresas del sector privado. La Unidad 8200, la famosa unidad de inteligencia militar de Israel, juega un papel crucial en la vigilancia y respuesta a estas amenazas.
Además, la cooperación internacional en ciberseguridad ha permitido a Israel compartir información y mejores prácticas con aliados, fortaleciendo su posición defensiva.
Pero la ciberseguridad no sólo se limita a la defensa. Israel también ha llevado a cabo operaciones ofensivas en el ciberespacio, apuntando a las infraestructuras de los grupos militantes. Estas acciones buscan desmantelar capacidades de ataque y reducir la moral de sus adversarios.
Fue tal el caso en el que implementó una estrategia nunca antes vista, para realizar un ataque coordinado en Líbano utilizando beepers y radios. La operación se centró en dichos dispositivos que fueron convertidos en pequeños artefactos explosivos controlados a distancia.
Estos dispositivos fueron alterados por la inteligencia israelí al colocarles una pequeña cantidad de una sustancia altamente explosiva. Se presume que pudieron hacerlos al interceptar la cadena de suministro, pues su área de inteligencia descubrió que Hezbolá compró estos aparatos, que hoy son casi obsoletos, para evitar comunicarse con smartphones, pues estos últimos eran más propensos a ser intervenidos cibernéticamente.

La explosión de los beepers causó decenas de muertos y más de 3 mil heridos, miembros de Hezbolá. Y aunque se trató de un ataque altamente dirigido para evitar daños colaterales, los reportes indican que hubo gente inocente que murió o resultó herida cuando los beepers fueron explotados a distancia en lugares públicos.
Además de los ataques directos, Israel ha utilizado tecnología para llevar a cabo operaciones de ciberseguridad y guerra electrónica. Estas operaciones han incluido la intercepción de comunicaciones y la desactivación de dispositivos utilizados por Hamás y Hezbolá.
La capacidad de Israel para llevar a cabo estas operaciones ha sido un factor clave en su estrategia de defensa y ataque. La tecnología ha sido un componente esencial en su estrategia militar, la cual contempla desde sus sistemas de defensa aérea, hasta operaciones de inteligencia y ciberseguridad.
Israel ha mostrado su alta capacidad y desarrollo tecnológico para atacar a sus adversarios, mientras la guerra en el Medio Oriente continúa recrudeciéndose.