La presión ejercida por Vodafone y otras compañías de telefonía móvil en Nueva Zelanda, para poner en funcionamiento los servicios 5G, han sembrado preocupación entre los proveedores de servicios inalámbricos de Internet del sector rural, pues temen ser expulsados de la subasta 5G.
Mike Smith, presidente de la Asociación de Proveedores de Servicios de Internet Inalámbrico (WISPA, por sus siglas en inglés), aseguró que “Vodafone y sus competidores presionan al gobierno para que reasigne el espectro y 5G pueda operar de manera más rentable”.
Pero Vodafone Nueva Zelanda asegura que “apoyará el papel de los WISPs (proveedores de servicios de Internet inalámbrico) en el suministro de banda ancha rural junto con los operadores móviles”, además de trabajar en conjunto con el Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo sobre cómo se asignará el espectro de 3.5 GHz a partir de 2022.
Para Smith, esta declaración no provoca tranquilidad; alrededor de 30 miembros de WISPA utilizan el espectro de 3.5 GHz “para la gestión empresarial, para estudiar y para la inclusión social. La mayoría no puede acceder a Internet de otra manera”. Si el gobierno accede a la presión, los usuarios podrían enfrentar un Internet más costoso e incluso perder la conectividad ganada”, añadió.
WISPA NZ pide que el espectro se asigne pensando en lo que es mejor para Nueva Zelanda, “no sólo para las billeteras más grandes”. Y le exige al ministro de Radiodifusión, Comunicaciones y Medios Digitales, Kris Faafoi, discutir estos temas antes de que se decida la asignación del espectro.
Al respecto, Faafoi indicó en un comunicado que “el proceso de asignación de espectro aún no se ha ejecutado. El gobierno todavía debe tomar decisiones finales sobre cómo se asignará el espectro a las partes interesadas”. Pero el espectro de 3.5 GHz estará disponible para los WISPs regionales, “que son la clave para ayudar a las comunidades a acceder a banda ancha inalámbrica de mayor calidad”.