Reforma Jorge F. Negrete P.
La frontera digital no está rumbo al cielo, sino hacia lo diminuto. JFN.
China, cada vez que se mueve, tiene que mirar hacia sus 3,500 años de historia. Estados Unidos, nació mirando al futuro. Hoy, Europa mira a China y Estados Unidos.
EUA, en su corta historia ha dado las batallas tecnológicas más importantes de nuestra sociedad contemporánea. ¿La más importante? La batalla de los chips, los procesadores.
El poder de esta industria bautizó una región geográfica y económica de Estados Unidos: Sillicon Valley, y nació bajo el éxito, primero militar después de la guerra de Vietnam, y más tarde con el mercado de bienes electrónicos de consumo. Ha enfrentado dos veces a Asia. Primero frente a los japoneses a finales de los ochenta y mediados de los noventa, con la poderosa industria electrónica de Fuji, Cannon y Sony, y ahora frente a China.
En ambas ocasiones, una ley de procesadores desde el Congreso, fue vital. Todo producto digital tiene un procesador o chip, como corazón. Bienes electrónicos, de consumo, autos, aviones, computadoras, barcos, armas militares, radares, smartphones y la industria aeroespacial. De los chips depende la seguridad de Estados Unidos, Occidente y el mundo.
Los procesadores son la base del cómputo y el supercómputo. Las redes de telecomunicaciones tienen un solo propósito, liberar masivas cantidades de datos y procesos de cómputo. Nunca tan juntos chips y redes.
La Inteligencia Artificial es agnóstica e hija natural de los procesadores y las redes de telecomunicaciones. No hay Inteligencia Artificial ni redes robustas de telecomunicaciones sin chips.
Durante décadas, los transistores, empalmados a tarjetas electrónicas grandes, se concentraban por cientos y miles dentro de pisos y cuartos de cómputo. Hoy, la nueva generación de chips puede colocar más de 290 millones de transistores por milímetro cuadrado, e Intel pretende fabricar chips de un millón de millones de transistores para 2030. Hablamos de procesadores de 3NM (nano milímetros). La ciencia ficción vía la litografía ultravioleta profunda.
Intel pretende la Inteligencia Artificial everywhere, que llegue a la nube, la computadora portátil, al cómputo al borde o Edge Computing (le llamo data center de barrio) y dispositivos móviles. Esto ya desata la mayor y vertiginosa carrera por el control de la Inteligencia Artificial vía el diseño de procesadores de cómputo, denominados neuromórficos, semejando la capacidad neuronal humana.
El presidente Biden adicionó masivas cantidades de espectro radioeléctrico a la ecuación. Intel prevé una economía del silicio, que ya vale 600,000 millones de dólares y un trillón de dólares de aportación a la economía global en 2030.
El axioma es: redes de telecomunicaciones + chips neuromórficos + espectro = a capacidad de cómputo = Inteligencia Artificial.
Grecia es la base de Occidente con su filosofía, su reflexión de lo político y su ficción mitológica y literaria, Roma, bajo la premisa de su expansión civilizatoria y del derecho; la Edad media rescatando a Roma y Grecia en monasterios; y el Renacimiento, con su explosión creativa, base de la estética occidental contemporánea. Miles de años dando tuétano al cuerpo cultural de occidente, pueden palidecer con la llegada de la Inteligencia Artificial. Occidente y el mundo todo, no serán los mismos.
En este renacimiento digital, América Latina y México, están en la mejor capacidad de conquistar un lugar privilegiado en el territorio del desarrollo económico, cultural, científico y tecnológico. La cadena de valor de los procesadores necesita incrementar valor y somos indispensables. México diseña chips y procesadores, Estados Unidos Fabrica, Costa Rica ensambla y distribuye.
En la geopolítica global, fabricar procesadores es preparar, a una generación de ingenieros, consultores, analistas, empresas, y actividades económicas transversales, vitales para el siglo XXI, sobre cualquiera otra economía.
¿Estamos preparados para el Renacimiento Digital?
Presidente de Digital Policy & Law
X / @fernegretep