Empresas tecnológicas estadounidenses se oponen a aranceles contra China

La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) se ha abierto a comentarios del público sobre nuevos aranceles para las exportaciones chinas que, si bien generará ingresos adicionales para el país, China no se quedará cruzada de brazos.

Si los aranceles entran en vigor, una opción será mover la producción fuera de China o elevar los precios de los productos, reduciendo las ganancias.

La semana pasada, Intel, Microsoft, HP y Dell presentaron una opinión conjunta que sugiere que la industria de las computadoras portátiles estará bajo amenaza, pues se aumentarán los precios para los consumidores, y afirmaron que la acción debilitaría la ventaja competitiva de las compañías en el mercado. “Las tarifas dañarán a los líderes tecnológicos estadounidenses, dificultando su capacidad para innovar y competir en un mercado global”, manifestaron.

Con la amenaza de represalias chinas, los costos podrían estar a punto de elevarse, por ello, el equipo desearía enmendar las tarifas propuestas con una serie de exenciones. Esta situación puede complicar también la categoría de empleos. Tommy Ross, director Senior de Políticas en la Alianza de Software, externó su preocupación por que “la modificación propuesta tenga un impacto significativo y negativo en el crecimiento económico, el empleo y la innovación”.

Para Ross, la industria del software emplea a 2.9 millones de ciudadanos estadounidenses de manera directa, mientras apoya a 10.5 millones de manera indirecta, por lo que las tarifas amenazan la rentabilidad y la capacidad de las empresas para contratar, provocando un impacto negativo en el crecimiento.

A esta oposición se han sumado Apple, Keurig Dr. Pepper, Dollar Tree y Fitbit, y también han presentado cartas de oposición al plan de la administración de Trump.

Apple le envío la carta al Representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lightizer, solicitando reconsidere el nuevo conjunto de aranceles y argumentando que las nuevas tarifas afectarían la competitividad global de la compañía.

En ella, se explica que la propuesta de la USTR impone aranceles de 25 por ciento a ciertos productos importados de China, en la que se incluyen los principales productos para equipos Apple, piezas y baterías para reparaciones, además de accesorios.

La compañía señaló que las tarifas perjudicarán su capacidad para contribuir a la economía estadounidense, dañaría también su capacidad para generar empleos, así como su contribución al Tesoro de Estados Unidos.

Roku también alzó la voz, sugiriendo que la Sección 301 podría afectar negativamente su capacidad para aprovechar la oportunidad que tiene con su Sistema Operativo. Las tarifas inhibirán la innovación e impactarán su capacidad para liderar en este segmento potencialmente rentable.

El mayor peligro de las acciones de la USTR contra China son las tarifas, pues las represalias del gobierno chino podrían causar más daño que los beneficios que espera Estados Unidos. “La USTR tiene un papel vital con respecto a China. Los aranceles propuestos podrían afectar a los productos fabricados por firmas estadounidenses, europeas, japonesas, surcoreanas, taiwanesas, países con los que Estados Unidos quiere fortalecer el comercio en el futuro”, opinó Roslyn Layton del American Enterprise Institute.

Todas estas empresas están solicitando exenciones de la lista de tarifas, pero también cuestionan la lógica detrás de la decisión. Habrá daños colaterales y se deberá poner en tela de juicio si la estrategia va a satisfacer los objetivos deseados. La USTR tendrá que decidir qué industrias proteger de la guerra comercial y cuáles se van a sacrificar por “el bien mayor”.