Evidencias en la acusación de sanciones contra Huawei son consideradas “sensibles”, por lo que la compañía no podrá tener acceso a ellas
Las pruebas en la acusación en contra de Huawei sobre fraude bancario y violación de las sanciones de Estados Unidos a Irán se consideraron “sensibles”, por lo que los abogados de la firma china tomarán medidas inusuales para revisar la información y la compañía no podrá verlas.
Los fiscales convencieron al juez federal argumentando que la liberación excesiva sería un riesgo para la seguridad nacional y otras preocupaciones gubernamentales. La semana pasada, el tribunal impuso restricciones sobre cuándo y cómo se comparte la información en el caso penal y quién puede verla.
La acusación de Huawei obliga a los abogados del gobierno a equilibrar las reglas de evidencia y el derecho de un acusado a un juicio justo, mientras se protege la recopilación de información.
En este caso, se está procediendo con las revelaciones a los abogados defensores estadounidenses de la compañía china, bajo las restricciones establecidas la semana pasada por la jueza de distrito, Ann Donnelly, en Brooklyn.
El fiscal Alexander Solomon reveló que los abogados defensores de Huawei han recibido de Estados Unidos más de 700 mil páginas de pruebas en el caso de Nueva York, y quieren compartir parte de la información con la defensa de Meng Wanzhou, quien está luchando contra la extradición desde Canadá. Sin embargo, Estados Unidos ha dicho que Meng no podrá ver pruebas hasta que se resuelva una orden por separado con sus abogados.
Las pruebas etiquetadas por el gobierno como “sensibles” no podrán distribuirse más allá del equipo legal de Huawei; algunos testigos podrán tener acceso a ellas en presencia de abogados estadounidenses y deberán permanecer en su territorio. En caso de haber disputas sobre el manejo de la evidencia, se puede consultar a otros abogados separados del gobierno que no participen en el proceso. Incluso el juez puede involucrarse.
Esta semana, los fiscales informaron que las reglas son aún más estrictas para la información clasificada, por lo que las pruebas recopiladas bajo la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera requerirán un proceso separado que determinará lo que la defensa podrá ver.
Algunas de las restricciones inusuales de la orden de Donnelly se refieren a que las pruebas sólo podrán ser revisadas por abogados defensores que sean ciudadanos estadounidenses, ya que la información podría identificar testigos potenciales o contener material de “seguridad nacional” que deberá almacenarse en una computadora sin Internet para que no pueda transmitirse fuera del país ni compartirse con Huawei.
En caso de que los abogados del proveedor chino requieran compartir material sensible fuera de Estados Unidos, deben notificarlo al gobierno, mientras que para revisar la información fuera del país se deberá hacer sólo en presencia de abogados defensores estadounidenses.
Con todas estas disposiciones, Huawei podría acusar al gobierno de Estados Unidos por obstaculizar su capacidad para defenderse, aseguró Henry Mazurek, socio de la firma Meister Seelig y Fein.
Si bien los vínculos de Huawei con el gobierno chino han afectado la disposición a compartir información con sus abogados, los fiscales están obligados a entregar pruebas, aseguró Ryan Fayhee, exabogado de seguridad nacional del Departamento de Justicia.