Los scooters eléctricos han adquirido una gran popularidad en los últimos años, por ser prácticos en las ciudades donde la movilidad es un problema cotidiano. De hecho, en EE.UU. los funcionarios de algunas ciudades como Sacramento recomiendan que las personas usen los scooters y las bicicletas para combatir el cambio climático, reducir los accidentes de tránsito y disminuir el desgaste de las carreteras locales.
Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Texas, en San Antonio (UTSA), revela que dichos vehículos conocidos como e-scooters tienen riesgos más allá de los choques, como el hackeo de piratas informáticos, que incluye espionaje de usuarios, fugas de datos e incluso falsificación de sistemas de GPS para dirigir a los usuarios a ubicaciones falsas.
Algunos modelos de scooters electrónicos se comunican con el teléfono inteligente del conductor a través de un canal Bluetooth de baja energía. Alguien con intenciones maliciosas podría espiar estos canales inalámbricos y escuchar los intercambios de datos entre el scooter y la aplicación del teléfono inteligente de los conductores mediante herramientas de hardware y software de fácil y económico acceso como Ubertooth y WireShark.
Cabe destacar que los operadores de e-scooters también han destacado por aprovechar el vacío regulatorio, para funcionar libremente por las ciudades.
“Ya estábamos investigando los riesgos que representan estos vehículos de micromovilidad para la seguridad de los peatones. Durante ese estudio, también nos dimos cuenta de que, además de las importantes preocupaciones de seguridad, este nuevo paradigma de transporte también presenta nuevos riesgos de ciberseguridad y privacidad”, señaló Murtuza Jadliwala, profesora asistente en el Departamento de Ciencias de la Computación que dirigió el estudio.