Unión Europea presenta Ley de Redes Digitales: mercado único, más fibra y menos carga regulatoria

La Comisión Europea propuso la nueva Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés), con el ojo puesto en “simplificar y armonizar la normativa vigente sobre redes de conectividad”, bajo el argumento de que las reglas deben actualizarse para crear condiciones que permitan la inversión y el despliegue de redes avanzadas, y que la amplia disponibilidad de conectividad avanzada es base de la competitividad local.

El texto pretende ser un marco jurídico “simplificado y armonizado para impulsar la innovación”: fusiona cuatro instrumentos jurídicos relacionados (Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas, Reglamento Berec, Programa de Política de Espectro Radioeléctrico y Regulación Abierta de Internet) en un único reglamento. Tras su presentación formal, realizada hace unas horas, el documento se presentará al Parlamento Europeo y al Consejo para su aprobación.

Mercado único y consolidación. Se reforzará la idea de mercado único garantizando “la máxima armonización”. Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, propone “un sistema de autorización de pasaporte único que permitirá a los operadores ofrecer redes y servicios en varios países a partir de la notificación en un único Estado”. También habrá una autorización única para servicios satelitales, para “apoyar servicios como D2D”. El texto reconoce la fragmentación del mercado telco europeo y la falta de escala, pero no regula de manera directa las fusiones y adquisiciones. De todas formas, reduce la cargas regulatorias nacionales que hoy desincentivan fusiones o integraciones regionales.  

Menos carga regulatoria. Se reducirá la carga regulatoria y administrativa en todas las disposiciones sin alterar la protección al consumidor. En este punto se propone también cambios clave en materia de espectro, como la posibilidad de introducir licencias por plazos mayores con cláusulas de revisión y revocación de derechos de uso, renovaciones prácticamente automáticas y “la aplicación de diseños de subasta que favorezcan la inversión”, además de avanzar en propuestas más robustas de compartición.

Fibra, fibra, fibra. Se buscará acelerar la transición de las redes de cobre a un entorno íntegramente conformado por fibra óptica, a fin de satisfacer las necesidades futuras de ciudadanos y empresas. Esto se hará efectivo a partir de planes nacionales de transición obligatorios para garantizar la eliminación gradual de redes de cobre.

Cooperación voluntaria. En otro ítem que seguramente traerá consigo nuevos reclamos de los operadores, se propone un mecanismo de cooperación voluntaria para solucionar conflictos relacionados a interconexión y eficiencia de tráfico. En la práctica, se publicarán directrices para ayudar a los proveedores de redes de comunicaciones y otras empresas activas en el sector a resolver cuestiones técnicas y comerciales relacionadas con la prestación de servicios de forma eficiente, económicamente sostenible y fiable. En otras palabras, el texto no incluye provisiones para pagos obligatorios o tasas directas para proveedores de contenido, más conocido como fair share. En cambio, introduce este sistema de conciliación voluntaria facilitado por el BEREC (el regulador europeo); los operadores y las plataformas podrán sentarse a negociar acuerdos técnicos y comerciales para optimizar el tráfico de forma eficiente.

Riesgos e interferencias. Se introduce un Plan de Preparación a nivel de la Unión Europea para afrontar los crecientes riesgos de desastres naturales e interferencias externas en redes y señales de radio. Además, el mecanismo común para la selección de las comunicaciones por satélite paneuropeas incorporará criterios centrados en la seguridad y la resiliencia. El nuevo reglamento deberá adecuarse a la normativa vigente en materia de ciberseguridad, como los cambios sugeridos en el nuevo paquete normativo en la materia, presentado esta semana.

“La innovación europea comienza con una Europa verdaderamente conectada. Una infraestructura digital resiliente de alto rendimiento es esencial para reforzar el liderazgo de Europa en innovación, competitividad y soberanía digital. La conectividad avanzada y accesible permitirá a las empresas emergentes aprovechar el potencial de la IA y a los médicos atender a los pacientes de forma remota, rápida y segura. Nuestro objetivo es un entorno digital donde las nuevas tecnologías estén fácilmente disponibles, sean asequibles y se basen en reglas justas y confiables que beneficien a las personas”, concluyó Virkkunen.