Bruselas presentó una propuesta que contempla permitir el uso de dos tercios de la banda de 2 GHz para el desarrollo de servicios D2D en toda la Unión Europea.
La Unión Europea busca habilitar el uso de la banda de 2 GHz para servicios satelitales Direct-to-Device (D2D), una decisión mediante la que planea integrar las redes terrestres y satelitales para ampliar la conectividad, especialmente en zonas rurales, marítimas y de difícil acceso.
El 26 de mayo, la Comisión Europea publicó una propuesta para la selección de los proveedores de servicios móviles por satélite que estarán autorizados a utilizar dicha banda después de mayo de 2027, cuando expirarán las licencias actuales.
De acuerdo con el proyecto de Bruselas, un tercio de la banda de 2 GHz se destinaría a uso gubernamental, como comunicaciones críticas, seguridad y defensa, y sería operada por un operador de la UE.
Otros dos tercios de este espectro se dedicarían a uso comercial, como los servicios de conectividad satelital directa a dispositivos móviles, lo que ayudará a garantizar la cobertura móvil donde no haya redes terrestres.
También esa porción de la banda se podría utilizar para el Internet de las Cosas, incluyendo dispositivos de seguimiento de actividad física, monitorización de energía y dispositivos de respuesta a emergencias.
La Comisión Europea detalló que el espectro en esta banda se dividiría equitativamente para el uso de la banda por parte de los operadores de la Unión Europea que ingresan al mercado, con el propósito de fomentar la diversificación de proveedores.
Según la Comisión Europea y el Grupo de Política de Espectro Radioeléctrico, estas frecuencias podrían convertirse en un recurso estratégico para habilitar servicios D2D; es decir, conexiones directas entre satélites y teléfonos inteligentes convencionales sin necesidad de terminales especializados.
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La Comisión Europea ya inició consultas públicas y trabajos regulatorios para definir un marco armonizado que permita el despliegue de estos servicios en todo el bloque comunitario.
El objetivo es evitar la fragmentación regulatoria entre países miembros y garantizar condiciones técnicas comunes para la coexistencia entre redes móviles terrestres y servicios satelitales.
De acuerdo con documentos técnicos y regulatorios europeos, el modelo D2D permitiría ofrecer cobertura complementaria cuando las redes móviles tradicionales no estén disponibles, ya sea por falta de infraestructura, desastres naturales o fallas técnicas.
Bruselas considera que esta convergencia entre redes terrestres y no terrestres será un componente clave de la evolución hacia 6G y para la soberanía tecnológica europea.
La discusión europea ocurre en paralelo al creciente interés global por los servicios Direct-to-Cell, impulsados por alianzas entre operadores móviles y compañías satelitales como Starlink, Lynk Global, AST SpaceMobile y otros actores que buscan convertir los teléfonos inteligentes en terminales satelitales híbridas.
En Estados Unidos y Canadá, ya existen servicios comerciales limitados para mensajería y conectividad básica mediante el modelo Direct-to-Device.
Además, la decisión europea está alineada con los preparativos de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2027, donde la Unión Internacional de Telecomunicaciones analizará nuevos marcos regulatorios para comunicaciones satelitales D2D usando espectro móvil. Así, Europa busca llegar a esa discusión con una posición común y reglas armonizadas.