UIT traza marco práctico para fortalecer la resiliencia de los cables submarinos
Un nuevo informe del Órgano Asesor de la UIT alerta sobre la fragilidad de los cables submarinos y urge a proteger esta infraestructura para garantizar la conectividad global.
En enero de 2022, una violenta erupción volcánica en el archipiélago de Tonga cortó de golpe el único cable submarino que conectaba al país con el resto del planeta, dejando a la nación desconectada durante 38 días. Esta crisis paralizó las remesas, que representaban 40% de su Producto Interno Bruto (PIB), y demostró la fragilidad de depender de una sola línea de conexión.
Hoy, este tipo de vulnerabilidades ya no son eventos aislados. Por eso, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Comité Internacional para la Protección de Cables (ICPC) están sumando esfuerzos para fortalecer la resiliencia de los cables submarinos.
En el marco de la Semana Digital en Ginebra, el Órgano Asesor Internacional sobre la Resiliencia de los Cables Submarinos, creado por la UIT, aprobó su informe final con recomendaciones para proteger esta infraestructura crítica, que transporte 99% del tráfico de datos intercontinental.
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De acuerdo con el documento, es necesario fortalecer la cooperación entre gobiernos, industria y organizaciones internacionales en la identificación y promoción de las mejores prácticas para la resiliencia de los cables.
El informe presenta los resultados del trabajo realizado por los tres grupos de trabajo del Órgano Asesor: el 1, dedicado al despliegue y reparación oportunos; el 2, enfocado en la identificación, monitoreo y mitigación de riesgos; y el grupo 3 que abordó el fomento de la conectividad y la diversidad geográfica.
Los tres equipos examinaron los factores técnicos, operativos, regulatorios, ambientales y económicos que influyen en la resiliencia de los cables submarinos.
Desafíos para la resiliencia de cables submarinos
Los grupos de trabajo identificaron tres principales problemáticas para mejorar la resiliencia de los cables submarinos. En primer lugar, los tiempos de reparación de estos sistemas han aumentado drásticamente, debido a la complejidad de los procesos de obtención de permisos y la escasez de embarcaciones especializadas.
Sólo entre 2012 y 2024, el tiempo promedio de respuesta para reparaciones se duplicó con creces, pasando de menos de 20 días a más de 50 días.
Este retraso no responde a la falta de tecnología, sino a trabas regulatorias de cabotaje, aduanas mal coordinadas y procesos lentos para otorgar permisos marítimos en aguas territoriales, sumado a una escasez de barcos.
De las 70 embarcaciones con capacidad técnica en todo el planeta, apenas entre 20 y 25 están disponibles exclusivamente bajo contratos permanentes de reparación.
Además, en segundo lugar, 80% de las fallas son causadas por errores humanos, provenientes de actividades marítimas cotidianas como la pesca comercial (redes de arrastre) y el desprendimiento de anclas de buques de carga. Cada año se registran entre 150 y 200 fallas de cables a nivel global.
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En 2024, una falla múltiple simultánea en la costa de África Occidental le costó a un país afectado cerca de 590 millones de dólares en pérdidas comerciales en tan sólo cuatro días.
Y en tercero, existe un grave riesgo por la alta concentración geográfica en “cuellos de botella” (en el Mar Rojo o el Estrecho de Malaca, por ejemplo) y una dependencia peligrosa de sistemas únicos en Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.
Los operadores privados tienden a construir cables en las mismas rutas geográficas preexistentes porque reduce entre 15% y 30% los costos iniciales de interconexión terrestre y trámites regulatorios.
Con respecto a esta problemática de inversión, el informe detalla que esto establece un caso financiero convincente para la coinversión del sector público en redundancia y resiliencia.
“Las redes de cables submarinos dependen en gran medida de la trayectoria: una vez establecidas ciertas rutas, obtienen ventajas de infraestructura que hacen que las rutas alternativas no sean rentables para nuevos inversores”, señala el documento.
Hoja de ruta de la UIT
Para solucionar esta crisis en la resiliencia de la infraestructura digital, el Órgano Asesor Internacional propone tres pilares de acción inmediata para los Estados miembros:
- Ventanilla única gubernamental: se urge a los países a centralizar los trámites de permisos marítimos en un solo organismo y eximir a los buques extranjeros de reparación de las estrictas leyes de cabotaje comercial cuando se trate de emergencias digitales. Modelos regionales como los de la Comunidad del Caribe y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático ya avanzan en esta dirección.
- Financiamiento mixto: impulsar alianzas entre gobiernos, empresas de telecomunicaciones y bancos multilaterales de desarrollo (como el Banco Mundial) para subsidiar el costo de instalar “unidades de derivación” y nuevas rutas submarinas geográficamente diversas que no son comercialmente atractivas para los consorcios privados pero que son fundamentales en Pequeños Estados Insulares.
- Monitoreo inteligente en tiempo real: incentivar el uso de Zonas de Protección de Cables con multas severas y promover tecnologías como la Detección Acústica Distribuida, la cual convierte a los mismos filamentos de fibra óptica en sensores capaces de oír cuando un barco arrastra un ancla a kilómetros de distancia, lo que alerta al capitán antes de que rompa el cable.
En paralelo, el reporte resalta la necesidad de fortalecer la coordinación entre gobiernos e industria; mejorar la preparación y la capacidad de respuesta ante interrupciones en los cables submarinos; desarrollar capacidades y conocimientos técnicos, especialmente en países en desarrollo y regiones vulnerables; así como reforzar la protección de la infraestructura de cables submarinos dentro de marcos más amplios de infraestructura crítica.
Además, la resiliencia de los cables submarinos se ve afectada por los cambios en los patrones climáticos y las presiones ambientales, ya que impactan en la infraestructura de atraque costera, la estabilidad del lecho marino y la planificación de la red a largo plazo.
Por ello, el informe advierte que las estrategias de resiliencia a largo plazo deben integrar evaluaciones de riesgo climático, prácticas de despliegue ambientalmente responsables y una planificación de infraestructura adaptativa.
En conjunto, estas recomendaciones buscan proporcionar a los gobiernos, los organismos reguladores, las partes interesadas del sector y los socios las directrices para el desarrollo de un marco práctico que promueva la resiliencia de los cables submarinos y garantice la fiabilidad continua de la infraestructura de conectividad global.