Reforma Jorge F. Negrete P.
Terminaron los conversatorios sobre la iniciativa de ley de telecomunicaciones y los sectores de radiodifusión, transformación digital (TIC), empresas de Internet, medios públicos, infraestructura digital, cámaras y asociaciones nacionales e internacionales de estos sectores se manifestaron ampliamente en un ambiente tecnológicamente convergente. Senadoras y senadores pudieron conocer el ecosistema de la comunicación digital en su conjunto
Infraestructura digital. Los legisladores pudieron observar el proceso de evolución tecnológico que ha existido desde la agonizante ley Peña de 2013 a nuestra época. Doce años de evolución tecnológica inevitable. Aquel proyecto fue diseñado para una sociedad que pasaba de 3G a 4G y donde todo era móvil. Las redes 5G no son móviles, son complejas, son circulares end to end que necesitan de Nube, Data Centers, procesadores, cómputo, WiFi6, Edge Computing o cómputo al borde, porque son redes inteligentes que necesitan 10 veces más fibra, espectro e inversiones.
Los enormes anchos de banda que se liberan en estas redes permiten la masificación de la ola tecnológica que viene (Suleyman), la de la Inteligencia Artificial. No hay sociedad digital ni inclusión digital, ciencia y tecnología, derechos digitales, ni nearshoring e innovación sin infraestructura digital: no existe. Esto necesita un esfuerzo enorme de inversión. No existe un sector económico que invierta las cantidades masivas de recursos financieros que el sector de infraestructura digital, salvo el petróleo.
México va al final del despliegue que ha realizado América Latina en esta materia, no sólo en tiempo, sino en objetivos sociales y su impacto en la innovación, la educación, el desarrollo económico y la competitividad, ya se notan. ¿Es posible generar las inversiones que necesita México en esta materia? Sí. ¿Qué se necesita? Bajar sistemáticamente los precios del espectro de inmediato, abatir barreras regulatorias a la inversión en ciudades, quitar impuestos especiales y, en materia de competencia económica, eliminar o sacar de la Constitución la preponderancia. Es el órgano regulador, el único que debe regular la materia, no una disposición ex ante. Somos el único país del planeta que la tiene. Liberen las inversiones de todo el sector.
Algunas de las reflexiones en la materia son las siguientes:
El fundamento. El artículo 6º de la Constitución señala: “El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet”. Es decir, 5 conceptos: el acceso a las TIC, los servicios de radiodifusión, telecomunicaciones, la banda ancha y la Internet son un derecho fundamental, protegidos, tutelados y garantizados por la Constitución, punto. Nace el constitucionalismo digital.
Ningún poder, público o privado, reglamento, ley, acto de autoridad o política pública pueden limitar el acceso o ejercicio de estos derechos en el mundo digital. Estos derechos son indivisibles e interdependientes, por eso cuando cancelas o suspendes una plataforma total o parcialmente, cancelas todos. Toda regulación, ley o política pública, debe garantizar el ejercicio pleno de estos derechos.
Una ley para una sociedad digital. Esta no es una iniciativa para una ley de telecomunicaciones, es una iniciativa para una sociedad digital con impacto directo en la democracia, el desarrollo social, el crecimiento económico, la educación, la ciencia, la tecnología, la cultura y la salud. Es una iniciativa para combatir la pobreza y generar igualdad a partir de la conectividad y la transformación digital.
Esta es la iniciativa más valiosa presentada por la presidenta Sheinbaum y puede ser su verdadero herencia política, liderando a la industria, ciudadanos y gobierno. Es la oportunidad histórica para legar la infraestructura más poderosa de nuestra sociedad: la infraestructura digital y la mejor política, la política digital.
Presidente de Digital Policy & Law
X / @fernegretep