sábado, septiembre 24, 2022
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Qué es la economía colaborativa (y cómo te beneficia)

La economía de las plataformas digitales se ha vuelto cada vez más importante para los países y las personas. Un estudio de Mastercard proyecta que su valor llegará a 455 mil millones de dólares para 2023.

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Nuevo paradigma

La economía colaborativa (o gig economy) es un nuevo paradigma económico, social y laboral que forma parte de la Cuarta Revolución Industrial. Su desarrollo aún está en una etapa temprana en América Latina, pero este sector de la economía digital se ha vuelto cada vez más importante.

Aunque no existe una única definición, organismos internacionales como el Foro Económico Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), coinciden en describirla como el intercambio de actividades, bienes y servicios por parte de diferentes actores a través de las plataformas digitales.

Se trata de un conjunto de actividades económicas y sociales en las cuales los actores ponen a disposición de quien lo demande ciertos activos, bienes o servicios que se encuentran infrautilizados, a cambio de un valor monetario, sin transferir la propiedad sino sólo de manera temporal.

En un informe para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), María Sobrino Ruiz y Antonio Maudez Gutiérrez la definen como un nuevo modelo productivo que aprovecha la expansión de Internet y los dispositivos móviles, como el teléfono inteligente, a fin de facilitar el intercambio y reducir los costos de las transacciones.

Hay una amplia variedad de plataformas colaborativas: de alquiler de inmuebles o alojamiento, de transporte, de reparto de productos y mercancías, de herramientas y material de construcción, de oferta de labores profesionales y oficios, por ejemplo.

En todos estos casos, las plataformas actúan como intermediarias para facilitar la interacción entre quien pone a disposición un producto, bien o servicio (como los restaurantes con los alimentos) y quienes lo necesitan (los consumidores).

Algunas de las plataformas tecnológicas que participan en la economía colaborativa son DiDi (transporte y entrega de alimentos), Airbnb (alojamiento), HomeAway (alojamiento), Rappi (reparto), Uber (transporte y entrega), Wallapop (productos de segunda mano), Top Doctors (que une médicos y pacientes) y Ticketbis (intercambio de boletos para eventos o espectáculos).

La OCDE resalta que el crecimiento de las actividades de la economía gig se ha visto impulsado por los avances tecnológicos, pues permiten que las plataformas escalen rápidamente, aumenten su alcance y la frecuencia de las transacciones, disminuyan aun más los costos, brinden mayor accesibilidad y fortalezcan la confianza de los usuarios.

Asimismo, el organismo considera que existe un creciente interés por parte de ciertos grupos por monetizar activos que mantienen infrautilizados para generar ingresos. 

Por ejemplo, una persona que cuenta con la propiedad de un automóvil puede aprovecharlo para ofrecer el servicio de transporte mediante las plataformas. De otra manera, permanece subutilizado el recurso y además no podría generar ingresos. 

Este nuevo paradigma de la economía gig tiene implicaciones en diversos ámbitos de la vida: por un lado, el auge de las plataformas colaborativas puede contribuir a la sostenibilidad del consumo y la producción, pues el intercambio de bienes y servicios hace posible disminuir el impacto ambiental.

En plataformas de movilidad, los conductores no tienen que gastar combustible para regresar a un punto de origen o a una base para tomar otro viaje, como sí es común en el taxi tradicional, lo cual hace al servicio más eficiente y amigable con el medio ambiente.

Otro de los beneficios de la economía de las plataformas es su potencial económico, ya que contribuyen al crecimiento del PIB en los países donde operan.

Un informe de Mastercard proyecta que las transacciones de la gig economy aumentarán 17 por ciento al año para 2023, llegando a un valor de 455 mil millones de dólares a nivel global.

Beneficios económicos

La OCDE estima que este tipo de plataformas genera entre 1 y 3 por ciento del empleo total. Si bien es una cantidad de una fase inicial de crecimiento, la pandemia por la Covid-19, la crisis económica, el desempleo y otras circunstancias actuales las han impulsado como un medio para obtener ingresos, incluso superiores a los de otras actividades de la economía formal.

Especialmente, durante la crisis sanitaria las plataformas colaborativas se han posicionado como una de las piezas necesarias para promover la recuperación económica de la región y de la economía de los hogares, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El análisis del BID también destaca que los nuevos modelos de la economía colaborativa propician una mayor competencia, precios más eficientes, mayor variedad y calidad, fomento a la innovación y diferenciación de la oferta. Uno de los elementos más relevantes de la economía gig es que se basa en la reputación y la confianza, por lo que cuidar la preferencia de los consumidores es fundamental para su funcionamiento.

Generación de oportunidades e ingresos

Además de la derrama económica, las plataformas digitales representan una fuente de ingresos cada vez más relevante para las personas

Algunos usuarios ven este tipo de actividades como un complemento a sus ocupaciones principales, mientras que para otros significa una fuente de ingresos alternativa frente a la imposibilidad de acceder a otros empleos.

Por ejemplo, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que las personas migrantes en América Latina optan por las plataformas para generar ingresos, ante las trabas para acceder a otras actividades debido a su falta de documentos de identidad en el país de visita o su nivel educativo.

Flexibilidad y libertad para las mujeres

Asimismo, la economía gig se ha vuelto atractiva para las mujeres, pues les permite tener flexibilidad e independencia para manejar sus horarios y zonas de conexión, y así hacer compatible esta actividad con otras labores como las de cuidado en el hogar (que en mayor medida son ejercidas por ellas).

Debido a su relativa juventud y su creciente expansión alrededor del mundo, la discusión sobre las plataformas colaborativas trae consigo varias interrogantes. 

En el campo regulatorio, las autoridades se plantean cómo deberían abordar los marcos normativos adecuados para este conjunto de actividades basadas en la tecnología, la innovación y los nuevos modelos de negocio, y evitar posibles efectos no deseados

La regulación, en cualquiera de sus vertientes, presenta un desafío en el cual las autoridades deben estudiar estos nuevos modelos económicos previamente para así poder preservar sus beneficios. 

No obstante, las preferencias de los usuarios y el avance tecnológico muestran que la economía colaborativa llegó para quedarse. La tendencia también indica que la gig economy y las plataformas de Internet pueden entregar múltiples beneficios a los usuarios, las economías locales y a sectores específicos como las mujeres. 

Violeta Contreras García
Violeta Contreras García
Violeta Contreras es editora de contenidos multimedia especializada en telecomunicaciones de Iberoamérica
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