Reforma Jorge F. Negrete P.
“Atavismo” proviene de atavus, su raíz avus, abuelo, y del sufijo ismus, o condición. Es un comportamiento que hace pervivir ideas o formas de vida propia de los antepasados. Pero en el mundo animal es interesante porque hablamos de la reaparición en los seres vivos de caracteres propios de sus ascendientes más o menos remotos, como dedos extra en los caballos o dientes en la gallina. El atavismo en todas sus formas es un regreso al pasado o manifestación involutiva, de características biológicas pasadas. En un sentido sólido, el atavismo es una acción retrógrada.
De nuevo regresan las propuestas atávicas para mantener la preponderancia en el sector de las telecomunicaciones. Como si fuera hace 16 años, con las mismas palabras de tristeza, anacrónicas y una emoción anticlimática que despierta pena por quien las expresa, se vuelve a solicitar a la autoridad que se impongan más medidas para evitar la reconcentración del sector, que no se le dé televisión al preponderante, y se afirma que la excesiva participación de mercado a favor del preponderante también inhibe los incentivos para el despliegue de redes 5G.
Se quiere regresar al debate de hace 16 años y de hace 8, engañando.
¿Qué debe ofrecer un sistema de competencia a los consumidores? Bienestar económico. ¿Cómo se expresa eso? Con beneficios directos para los consumidores como baja de precios, mejora en la calidad de los servicios, innovación, nuevos productos, consumo e inversión. ¿A quién protege la competencia económica? A la competencia misma, al consumidor y no a las empresas.
México tiene las tarifas fijas y móvil más bajas de América Latina, uno de los 5 Internet más asequibles del mundo y las tarifas de TV de paga más altas de toda la región, que se incrementan año con año. El cabildeo mediático que se busca es para defender un negocio de TV de paga y mantener un sistema de competencia donde las empresas extraen utilidades por beneficio regulatorio.
Tratan a las empresas mexicanas como si fueran chiquitas y tontas. Las cinco empresas de telecomunicaciones fijas invierten casi 2 mil millones de dólares cada año y durante los siguientes años van a duplicar su inversión. Así lo han anunciado varias de ellas.
Colombia tiene 46 millones de habitantes. El operador Tigo tiene 13 millones de usuarios, Movistar 16, Claro 33 millones. Hay 4 operadores más, junto al ingreso promedio de usuario más bajo de América Latina y hay negocio para todos. Los números en Chile son más dramáticos. Con 16 millones de habitantes, Movistar tiene casi 7 millones de usuarios, Claro 6, Wom 5 y Entel 8 millones.
En México, AT&T tiene 20 millones de usuarios, más los 24 millones de Movistar. En la operación de esta empresa hay 44 millones de usuarios, más que cualquiera otra empresa en América Latina, fuera de Brasil. Telcel tiene 80 millones de usuarios.
México es tierra de gigantes. La preponderancia es una anomalía dentro del derecho de la competencia, que se mide a partir de la participación mayor a 50 por ciento del mercado. Por lo tanto, se concibe por el tamaño, no por los beneficios a la sociedad. La indignación es su fundamento. Si la indignación gana se suple la evidencia empírica por valores subjetivos. Estamos secuestrados en un concepto que nos quita libertad competitiva.
La preponderancia se encuentra en el terreno moral, una confusión entre fallo de mercado y límite moral del mercado. El primero atiende el derecho de la competencia, el segundo la ideología.
La preponderancia no genera innovación, nuevos servicios, mejores precios a paquetes integrados, tampoco libera más inversión para cobertura y cancela el ejercicio del derecho fundamental de acceso a Internet, todos los derechos fundamentales y hasta nuestra democracia. La preponderancia es producto del intervencionismo excesivo que va en contra del bien común, de la eficiencia del mercado y de la capacidad de regulación efectiva del IFT.
Quieren debatir con atavismos mentirosos, dedos de caballo y dientes de gallina.
Presidente de Digital Policy & Law
Twitter @fernegretep
