Peter Thiel y la apuesta argentina en la nueva partida de la geopolítica digital

En los últimos meses, Peter Thiel compró un inmueble en Buenos Aires, se reunió formalmente con el presidente Javier Milei y hasta obtuvo medalla por su participación en un torneo de ajedrez local. La presencia del magnate tecnológico en el país, y su presunta permanencia, abre el juego para intuir los motivos en medio de anuncios del gobierno con fuerte impacto -al menos desde el discurso- en el plano digital.

Perfil bajo, perfil alto

Thiel destaca por un perfil analítico e introvertido y se presenta como ferviente defensor de las ideas libertarias. Nació en Alemania pero radica en Estados Unidos desde su niñez. Co-fundó Paypal junto a Elon Musk y fue de los primeros inversionistas de Facebook además de patrocinador financiero de SpaceX, entre otras empresas. En 2003 fundó, junto a otros accionistas, la firma de software especializado en big data e IA Palantir Technologies.

Con un patrimonio cercano a los 30,000 millones de dólares es una de las 100 personas más ricas del mundo, según el ranking de Forbes. Manifestó públicamente que la democracia y la libertad son sistemas incompatibles y ofrece becas para promover que estudiantes universitarios abandonen o pospongan sus estudios para desarrollar sus propias empresas. Es mundialmente reconocido como una de las mentes más influyentes de Silicon Valley y pensador clave dentro del tablero geopolítico digital.

Un magnate en Buenos Aires

En abril, Milei recibió a Thiel en Casa Rosada. Hubo foto y comunicado oficial, aunque sin mayores detalles del encuentro. Aún así, el Presidente dijo en una entrevista posterior que el empresario le preguntó “cómo se sostiene esto (el modelo del gobierno) en el tiempo” y él contestó “que lo que garantizaba el resultado a largo plazo es la batalla cultural”. Según reportan distintos medios, Thiel y Milei ya habían mantenido un encuentro en Casa Rosada en 2024.

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Entre el primer y el segundo encuentro Milei insistió en la decisión política de que Argentina se convierta en cuarto polo de Inteligencia Artificial en el mundo, premisa que propone a Estados Unidos, Europa y China como los líderes actuales en la materia. El discurso se sostiene con argumentos sólidos, según el propio Milei, como clima frío, grandes extensiones de tierra, energía barata y talento. 

Hasta el momento, el gobierno local no ha logrado traducir sus intenciones en hechos concretos, más allá de decenas de reuniones y discursos con la IA en el centro de la agenda y un anuncio algo controvertido según el cual OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intenciones para colaborar en el despliegue de infraestructura para Inteligencia Artificial a gran escala en el país: el megaproyecto Stargate Argentina demandaría una inversión cercana a los 25,000 millones de dólares.

Marcos para la innovación

Milei publicó recientemente un artículo en Financial Times en el que dio detalles del proyecto que envió al Congreso para promover el desarrollo de la IA “sin la mano mortal de regulaciones prematuras y mal comprendidas”. El texto abunda sobre el alcance de la iniciativa que reemplazará, de prosperar, la ley General de Sociedades en pos de una menor burocracia estatal y la adaptación del esquema normativo local.

“Las empresas impulsadas por nuevas tecnologías, como los agentes de IA, requieren el mismo marco legal que ha sustentado al capitalismo durante más de cuatro siglos: uno adecuado para el desarrollo y la experimentación”, reza el primer mandatario en el texto titulado Argentina invita a la IA a liberarse, que también contó con aportes de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina.

El artículo 14 del texto enviado al Congreso señala: “la Sociedad de cualquiera de los tipos previstos en esta ley que desarrolle su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de Inteligencia Artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria será considerada una Sociedad Automatizada. La declaración de automatización deberá constar expresamente en el estatuto”. Este tipo de entidades deberá “responder con su patrimonio frente a terceros por daños causados por sus sistemas algorítmicos autónomos o agentes de IA”.

El proyecto también prevé la creación de una nueva categoría societaria, que abarcará a entidades operadas por agentes de IA o robots y promoverá un entorno fiscal competitivo para actividades de este tipo.

Las repercusiones no tardaron en llegar. En el plano local, hubo aplausos de los máximos representantes del oficialismo, entre ellos del ministro de Economía, Luis Caputo, y fuertes críticas de algunos representantes de la oposición, como del ex candidato a Vicepresidente, Agustín Rossi. El historiador Yuval Noah Harari, en tanto, consideró públicamente que este cambio en la normativa “podría traer riqueza pero también entregaría a las IAs una llave universal que otorga acceso a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos”. El CEO de Microsoft, Mustafa Suleyman, coincidió con esta visión.

A fines de mayo, en tanto, el Gobierno también envió al Congreso el proyecto Régimen para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, popularmente conocido como Súper RIGI. El plan es captar inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y estratégicos a partir de un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por 30 años. El foco estará puesto en industrias consideradas de frontera tecnológica, incluidas en la lista actividades relacionadas con IA, semiconductores y hasta infraestructura digital. También contempla actividades que todavía no existen.

Caminos encontrados

Este marco normativo en desarrollo y la decisión política de avanzar con la innovación como bandera podrá ser favorable y, en consecuencia, interpretarse como una de las causas de la llegada de Thiel a Argentina. Podría sumarse como condimento la buena relación entre el empresario y el Presidente, que han mostrado coincidencias ideológicas en torno al liberalismo e intercambiaron elogios de los más diversos.

Si los elementos mencionados no fueran suficientes, hay otro de estrecha vinculación entre las partes. El Ministerio de Capital Humano de Argentina acaba de presentar el proyecto Gemelo Digital, pensado para “construir una representación dinámica de fenómenos sociales complejos para mejorar la planificación, coordinación y evaluación de políticas públicas”. Los gemelos digitales son una de las verticales clave de la empresa Palantir Technologies.

“Se trata de un proyecto preliminar, impulsado y coordinado por el Ministerio de Capital Humano cuyo desarrollo se realizará íntegramente bajo su conducción estratégica, con recursos humanos y equipos técnicos propios, sin recurrir a contrataciones integrales de empresas”, aseguró la cartera justo después de que en redes sociales se vinculara la iniciativa con servicios que ofrece la compañía de Thiel. 

Así, aunque se conoció públicamente que Thiel también mantuvo encuentros con los presidentes de Chile, Jose Antonio Kast, y de Paraguay, Santiago Peña, el ejecutivo que ofrece con sus empresas servicios tecnológicos al Pentágono ha demostrado particular interés por Argentina, al punto de residir por estas horas en su propio domicilio en calles de un exclusivo barrio porteño. Quizás desde aquí tenga una visión predilecta para analizar sus próximos movimientos en la partida geopolítica digital.