Soberanía digital se construye con arquitecturas resilientes y multi-órbita: Hughes
Benjamín Valverde, gerente general de Hughes para América Latina, resalta que, para tener soberanía digital, Chile requiere capacidad satelital, estaciones terrestres, políticas afines, talento y una industria local.
La discusión sobre la soberanía digital en América Latina ya no se limita al control de los datos o al desarrollo de infraestructura terrestre. Ante la creciente demanda de conectividad, los riesgos asociados a desastres naturales y ciberataques, y la necesidad de extender los servicios digitales a zonas remotas, las redes satelitales se afianzan como un componente estratégico para garantizar la resiliencia y la autonomía de los países.
En un mano a mano exclusivo con DPL News, Benjamín Valverde, gerente general de Hughes para América Latina, responde sobre temas de agenda, explica por qué los modelos de colaboración público-privada son determinantes para cerrar las brechas existentes y expone las fortalezas de las redes satelitales ante los desafíos del futuro.
¿Cómo se ha transformado el portafolio de Hughes para responder a las nuevas demandas? Este y otros temas, como necesidades en materia de espectro, política pública para la inclusión digital, seguridad en el ciberespacio y economía colaborativa, son parte de la agenda de Chile Digital Summit, evento organizado por DPL Group que tendrá lugar en Santiago el próximo 28 de junio. Registro y agenda disponibles aquí.
DPL News (DPL): Se intensificó el debate sobre la necesidad de contar con redes satelitales soberanas. ¿Qué significa, en la práctica, la soberanía satelital y qué capacidades considera indispensables para que un país pueda hablar de autonomía en sus comunicaciones?
Benjamín Valverde (BV): A veces se cree que tener un satélite propio es sinónimo de soberanía satelital. Eso puede ser parte de la ecuación, así como tener capacidad satelital dedicada, pero esos conceptos no son suficientes. Hay que tener el control de las comunicaciones, de los datos, la capacidad de conectar en cualquier contexto. Para lograrlo, se necesita capacidad satelital, sí, pero también estaciones terrestres, políticas afines, talento y una industria local que soporte todas las aplicaciones necesarias.
La autonomía, en este siglo, se construye con arquitecturas resilientes, multi-órbitas, que permitan que el país pueda comunicarse y tomar decisiones de forma independiente y en cualquier circunstancia.
DPL: ¿Qué modelos de financiamiento y colaboración entre el Estado y el sector privado cree que son los más viables para desarrollar redes satelitales de manera sostenible?
BV: En Hughes tenemos mucha experiencia con este tipo de proyectos. Lo que demuestra la experiencia internacional es que las capacidades satelitales más exitosas, justamente, se desarrollan mediante alianzas entre el Estado y el sector privado. El gobierno establece los objetivos estratégicos —seguridad, conectividad e inclusión digital— mientras que la industria aporta tecnología, innovación, experiencia operativa y capacidad de inversión de largo plazo. El resultado de estas alianzas es una infraestructura más sostenible y capaz de evolucionar al ritmo de la tecnología.
DPL: ¿Cuánto y cómo contribuyen estas redes a fortalecer la resiliencia de un país frente a desastres naturales, ciberataques o fallas en la infraestructura terrestre?
BV: Mucho. Chile, por ejemplo, está viviendo por estas horas una situación muy crítica en Coquimbo y Atacama, que deja claro que las comunicaciones no son un servicio más. En estos casos, la conectividad se convierte en una herramienta, prácticamente, de seguridad pública.
Los satélites no son sólo una herramienta de conectividad, son una parte fundamental de la infraestructura crítica de un país, que permiten mantener operativos servicios esenciales y facilitan la comunicación de damnificados y la coordinación de equipos de emergencia.
En un mundo que es cada vez más digital, la resiliencia y capacidad de respuesta también dependen de contar con múltiples capas de conectividad. En este sentido, la conectividad satelital es clave para, entre otros aspectos, respaldar las redes terrestres.
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DPL: ¿Cómo puede equilibrarse la búsqueda de mayor soberanía digital con la necesidad de mantener ecosistemas abiertos e interoperables?
BV: Desde Hughes, consideramos que la soberanía digital y un ecosistema abierto no son necesariamente conceptos opuestos. Los países más resilientes, en este sentido, son aquellos que logran combinar ambas ideas. Resulta clave mantener el control de redes, datos, comunicaciones críticas y, al mismo tiempo, usar plataformas interoperables, que permitan aprovechar la innovación global, economizar costos y evitar la dependencia de un único proveedor. La clave es construir arquitecturas abiertas, seguras y multiproveedor. La soberanía no depende y no debe significar necesariamente estar aislado tecnológicamente; sí tener la capacidad de tomar decisiones de forma rápida y eficiente.
DPL: América Latina todavía enfrenta brechas de conectividad. ¿Qué papel pueden desempeñar las redes satelitales de nueva generación para cerrar esas brechas y cuáles son los principales obstáculos a superar?
BV: Hoy en día, las redes satelitales tienen un rol muy importante para cerrar la brecha digital en América Latina porque permiten llevar conectividad donde las redes terrestres no llegan o donde no es económicamente viable llegar con otra tecnología. No hablamos únicamente de conectar comunidades remotas, sino también escuelas, centros de salud y mucho más.
Hoy en día, de la mano de una combinación de arquitecturas y soluciones, podemos ofrecer mayor cobertura, mejor desempeño y una experiencia de conectividad que es cada vez más cercana a la experiencia de una red terrestre.
Al mismo tiempo, hay que tener claro que la tecnología por sí sola no resuelve el desafío. Los marcos regulatorios tienen que permitir una rápida adopción de nuevas tecnologías y también fomentar la coordinación de esfuerzos entre gobiernos, operadores y la industria para llegar más rápido y mejor.
DPL: ¿Cómo evolucionó el portafolio de Hughes para adecuarse a las nuevas demandas del mercado?
BV: En los últimos 10 años, ha habido un cambio radical en la industria. La conversación estaba muy centrada en conectividad, en conectividad pura, y ahora se disparó hacia muchos nuevos conceptos. Hughes y su portafolio acompañan esta evolución.
Antes nos centrábamos en ofrecer servicios de conectividad y nos hemos convertido en un proveedor de soluciones integrales, capaces de combinar infraestructura satelital, terrestre y múltiples órbitas en una sola arquitectura.
Tenemos propuestas como Júpiter, ofrecemos arquitecturas multi-órbita para empresas y gobiernos, damos soluciones para distintas verticales, contamos con propuestas de conectividad móvil, aérea y marítima y ofrecemos, entre otras soluciones, capacidad para asegurar continuidad operacional en momentos y escenarios complejos.
