Operadores rechazan que Starlink concentre la banda S en Brasil

Telefónica, Claro, Omnispace y Unifique rechazaron que Starlink concentre más espectro en la banda S de Brasil y advirtieron a la Anatel que ello generaría distorsiones en el mercado, afectaría la competencia y ampliaría las asimetrías regulatorias.

Antes de que Starlink pueda ampliar sus operaciones de conectividad satelital directa a celulares (Direct-to-Device, D2D) en Brasil, prácticamente todos los actores relevantes advierten que otorgar a una sola empresa el control de la banda S distorsionaría la competencia, profundizaría las asimetrías regulatorias y comprometería el uso eficiente de un recurso escaso como el espectro.

La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel de Brasil) publicó los resultados de la consulta pública 29/2026 de Anatel, abierta para analizar la solicitud de Starlink de incorporar espectro en la banda S (1,980-2,010 MHz y 2,170-2,200 MHz) para ofrecer servicios D2D.

Claro, Telefónica, Unifique Telecomunicações y Omnispace coincidieron en rechazar la posibilidad de que Starlink reciba los 30+30 MHz de la banda S solicitados originalmente, con diversos argumentos sobre competencia, política pública, valorización del espectro, soberanía digital y diseño regulatorio.

Las contribuciones presentadas por operadores móviles y empresas satelitales muestran un consenso poco habitual: ninguno de los principales participantes respalda que Starlink obtenga la totalidad del espectro solicitado.

Aunque todos reconocen que la conectividad satelital directa al teléfono puede acelerar la cobertura en zonas remotas, fortalecer las comunicaciones durante desastres y complementar las redes móviles, también advierten que el desarrollo de este nuevo mercado no puede construirse a costa de crear ventajas regulatorias para un solo actor.

Distorsión del mercado, principal preocupación

Uno de los argumentos más repetidos en la consulta es la fuerte diferencia entre las reglas que enfrentan operadores móviles y operadores satelitales para acceder al espectro.

Mientras los operadores móviles obtienen frecuencias mediante licitaciones multimillonarias y asumen obligaciones de cobertura e inversión, los operadores satelitales acceden al derecho de explotación mediante pagos administrativos considerablemente menores.

Telefónica Brasil señaló que el derecho de explotación satelital tiene un costo de 102,677 reales, independientemente de la cantidad de espectro utilizada, mientras que las frecuencias móviles se asignan mediante subastas competitivas que reflejan el valor económico del recurso.

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Para la empresa, esa diferencia regulatoria adquiere una nueva dimensión ahora que los satélites comienzan a competir directamente con redes móviles mediante servicios D2D.

“La conectividad directa satélite-dispositivo debe mantener su vocación de complementariedad respecto de las redes móviles terrestres”, sostiene Telefónica en los comentarios enviados a la Anatel.

Por otro lado, la empresa de origen español pide que estos servicios sólo puedan operar mediante acuerdos libremente negociados con operadores móviles, y propone que la Anatel evalúe licitaciones para operadores satelitales cuando estos pretendan utilizar espectro destinado al Servicio Móvil Personal o cuando su operación limite el desarrollo de redes terrestres.

Claro: el debate va más allá de Starlink

Claro coincide en que el despliegue comercial del D2D todavía depende de estudios regulatorios relacionados con sostenibilidad orbital, competencia, uso eficiente del espectro y soberanía digital.

La compañía sostiene que permitir que operadores satelitales utilicen bandas IMT pagando costos regulatorios muy inferiores “desvaloriza las inversiones ya realizadas por las operadoras móviles” y rompe el principio de igualdad regulatoria.

Por ello, recomienda mantener el esquema aprobado recientemente por el regulador de tres bloques de 10+10 MHz, limitando a cada operador a un solo bloque y rechazando excepciones para Starlink.

Aunado a ello, pide incorporar requisitos relacionados con seguridad nacional, incluyendo presencia de infraestructura en Brasil, enrutamiento local del tráfico crítico y reglas específicas para zonas fronterizas e infraestructura estratégica.

De la misma manera que Telefónica, Claro señala que los servicios D2D son complementarios y no sustituyen al servicio móvil. La GSMA también concuerda con esta idea.

La asociación de la industria móvil apunta que “el D2D debe ser comprendido como una capa suplementaria de conectividad, particularmente útil para ampliar cobertura y para proveer resiliencia en situaciones de indisponibilidad de la red terrestre, y no como un sustituto amplio de las redes móviles terrestres”.

Omnispace rechaza entregar banda S

Desde el lado de la industria satelital, Omnispace argumenta que autorizar a Starlink a utilizar los 30+30 MHz de la banda S sería incompatible con los principios de competencia, acceso al mercado y uso eficiente del espectro establecidos por la legislación brasileña.

“La Anatel debe mantener el actual modelo competitivo de la banda S y no autorizar a Starlink a operar la totalidad de los 30+30 MHz”, afirmó la compañía.

Paradójicamente, Omnispace coincide con varios estudios técnicos presentados por la propia Starlink, según los cuales una asignación de 15+15 MHz ofrece un mejor desempeño para servicios D2D que un bloque de 10+10 MHz.

Las simulaciones citadas muestran que reducir el ancho de banda de 15+15 MHz a 10+10 MHz disminuiría la cantidad de usuarios atendidos simultáneamente de aproximadamente 800 a 500, especialmente en escenarios de emergencia.

Sin embargo, Omnispace considera que esa ventaja técnica no justifica concentrar el espectro en una sola empresa. En cambio, solicita que, si Starlink recibe 15+15 MHz, ella obtenga exactamente el mismo tratamiento cuando renueve su autorización, en aplicación del principio constitucional de igualdad.

Unifique propone suspender autorizaciones

Unifique Telecomunicações muestra una postura más conservadora. La compañía pide suspender temporalmente cualquier nueva autorización en la banda S hasta que Brasil defina un modelo regulatorio integral para este recurso.

Según la empresa, la banda S constituye un activo estratégico para las futuras redes móviles terrestres y satelitales y debería asignarse mediante una política pública completa, no a través de decisiones individuales.

Unifique sostiene que, desde un punto de vista técnico, la diferencia entre bloques de 10+10 MHz y 15+15 MHz no radica en la eficiencia espectral, sino únicamente en la capacidad disponible.

Aunque reconoce que un bloque de 15+15 MHz ofrece alrededor de 50% más capacidad, considera que dividir la banda en tres bloques de 10+10 MHz genera mayores beneficios regulatorios al permitir la participación de tres operadores independientes, fortalecer la competencia y reducir riesgos de concentración.

La empresa también advierte que asignar espectro satelital mediante un pago administrativo cercano a 102,000 reales podría disminuir el valor de futuras licitaciones móviles y reducir la capacidad del Estado para financiar políticas públicas de conectividad.

Consenso poco común

Las contribuciones muestran que, pese a representar intereses comerciales distintos, operadores móviles y parte de la industria satelital convergen en varios puntos.

Todos consideran que el servicio Direct-to-Device debe complementar —y no sustituir— las redes móviles terrestres; coinciden en que el modelo regulatorio aún requiere ajustes antes de consolidarse comercialmente y rechazan que un solo operador concentre toda la banda S.