La curaduría humana, el nuevo premium en la era de la Inteligencia Artificial
En un mundo dominado por la Inteligencia Artificial, las decisiones humanas se vuelven de más valor, afirmó Sergio Escamilla, experto en cultura organizacional.
La acelerada adopción de la Inteligencia Artificial (IA) en las empresas, si bien automatiza tareas cognitivas e interacciones, está generando una paradoja en el mercado: el juicio cultural, la curaduría y las narrativas hechas por humanos adquieren un valor premium y cultural.
Sergio Escamilla, director general de Contenido para North Latin America en BMC Business Meets Culture, platicó con DPL News, y planteó que la gran pregunta para la humanidad es cómo evitar que la IA provoque la pérdida del toque humano y el juicio cultural.
Escamilla diferencia la adopción de la IA en dos grandes “rondas”. La primera, centrada en la optimización y el ahorro de recursos, ha mostrado enormes resultados de eficiencia, lo que ha llevado a empresas a tomar la decisión de trabajar con hasta el 40% menos de personal.
Sin embargo, la explosión de los modelos detonó una “segunda ola” que plantea preguntas más profundas. En esta nueva etapa, el enfoque se desplaza de la mera optimización a cómo reorganizar la compañía alrededor de la inteligencia, con cuestionamientos centrados en la curaduría, el valor humano, la interpretación, el juicio y la experiencia.
El especialista señaló que uno de los catalizadores clave para revalorar lo humano es la saturación de contenido sintético. Esta proliferación de texto o visuales generados por IA se caracteriza por tener poca profundidad, escasa creatividad y no logra “hacer sentir algo”.
Frente a este exceso, la sociedad está desarrollando una nueva habilidad para decodificar y entender dónde intervino la Inteligencia Artificial, haciendo consciente el valor intrínseco del factor humano.
El segundo factor que impulsa esta tendencia es la velocidad que la IA inyecta a los procesos. Muchas estructuras organizacionales históricas fueron diseñadas para informar verticalmente, lo que implicaba rutinas y juntas que tomaban semanas.
Escamilla explicó que hoy, la IA puede generar una respuesta o un prototipo inmediatamente, poniendo a las personas en la posición de interpretar las señales que arroja la tecnología, usar su juicio y su experiencia para tomar decisiones mucho más rápido.
El experto señaló que el reenfoque de la IA implica una doble vía. Por un lado, se está “humanizando a los chatbots” al entrenarlos mejor con insights humanos de entendimiento psicológico y de negocio para darles profundidad. Un ejemplo es una financiera que, al alimentar un agente de IA con horas de escucha de su call center, creó al vendedor más increíble de su historia.
Por otro lado, dijo Escamilla, en el management los directivos están tomando conciencia de que deben participar en la gobernanza de la IA o corren el riesgo de que su área desaparezca, un tema bien humano de relevancia corporativa.
Al hablar del futuro de la IA, el director de BMC aseguró que se inclina por la versión optimista de un “renacimiento”. Dijo que este cambio obligará a las nuevas generaciones a encontrar su lugar en puestos que aún no existen, reconociendo que cada nueva tecnología agrega y quita capacidades en un camino de transformaciones que todavía no se dimensionan.