domingo, octubre 2, 2022
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Jamaica | El mundo necesita un salvavidas digital

The Gleaner

En períodos de crisis, las tecnologías digitales proporcionan un salvavidas que mantiene en funcionamiento a las personas, las comunidades y las empresas. Desde la pandemia del COVID-19 hasta los conflictos violentos y los desastres naturales, estar conectados nos ha permitido seguir trabajando, aprendiendo y comunicándonos.

La forma en que los formuladores de políticas han respondido a estas emergencias ha jugado un papel importante. En particular, como muestra un nuevo documento del Comité de Desarrollo del Grupo del Banco Mundial, una regulación más ágil ha acelerado la digitalización y desatado la innovación. En el contexto global actual de varias crisis superpuestas, esto debe convertirse en la norma. Una infraestructura de Internet segura y resistente es una necesidad fundamental.

Durante la pandemia, a medida que más y más de nuestras vidas estaban en línea, el uso de Internet se disparó en todo el mundo. En 2020, unos 800 millones de personas se conectaron a Internet por primera vez, y 58 países de ingresos bajos y medianos utilizaron pagos digitales para brindar ayuda por el COVID-19.

Para gestionar ese aumento, los gobiernos y los reguladores de más de 80 países se movieron rápidamente para cambiar las reglas, incluidas las que rigen la asignación del espectro de radio, las ondas electromagnéticas utilizadas para las comunicaciones inalámbricas.

En Ghana, los reguladores asignaron espectro radioeléctrico temporal a redes con gran demanda y se concedió permiso a todos los proveedores de servicios móviles para ampliar la cobertura. Esto dio como resultado un servicio de mejor calidad para más de 30 millones de suscriptores móviles, permitiéndoles “ir” a trabajar, aprender en línea y acceder a servicios esenciales.

Las regulaciones ágiles también han ayudado a que las tecnologías digitales ofrezcan un apoyo crítico a las personas en situaciones frágiles y de conflicto. En Ucrania, la presencia de una fuerte conexión a Internet a través de enlaces satelitales, incluso cuando la infraestructura terrestre está siendo atacada, ha permitido al gobierno comunicarse con sus ciudadanos en tiempo real.

Al comienzo de la guerra, se predijo que los bombardeos y los ataques cibernéticos acabarían con Internet, pero innovaciones como las conexiones satelitales han mantenido al país en línea. Aquí, también, el gobierno ucraniano actuó rápidamente para acelerar los permisos y adaptar las reglas.

Pero un salvavidas digital solo es efectivo si está protegido contra ataques cibernéticos, algo que Ucrania conoce bien. Durante muchos años, el país ha sido un campo de pruebas para huelgas en infraestructura. Los piratas informáticos llevaron a cabo oleadas de ataques que afectaron a los centros de distribución, los centros de llamadas y la red eléctrica de Ucrania.

Y no es sólo Ucrania. Todos los países son vulnerables a estas incursiones. Estados Unidos fue víctima de ciberataques el año pasado que derribaron su tubería de combustible más grande, dejando a muchos estadounidenses en largas filas para llenar sus tanques de gasolina. Y en África, los usuarios de Internet de Kenia sufrieron más de 14 millones de incidentes de malware en 2020.

Al igual que los ciberataques, la naturaleza puede provocar daños en la infraestructura de comunicaciones que exigen una reacción ágil.

Una erupción volcánica en enero de este año envió a la nación insular de Tonga a la oscuridad digital. La erupción cortó el único cable submarino de telecomunicaciones de Tonga y sumió al país en 38 días de aislamiento de Internet y de gran parte del mundo exterior. Esta crisis ha provocado discusiones sobre cómo fortalecer la red y los sistemas de respuesta a emergencias, para que los tonganos no vuelvan a correr el riesgo de la oscuridad digital.

Para mitigar tales vulnerabilidades, dar rienda suelta a la digitalización debe ser una alta prioridad incluso en períodos de relativa calma. Las tecnologías potencialmente transformadoras pero de rápida evolución requieren que los formuladores de políticas promuevan el financiamiento, las regulaciones y las instituciones que facilitan la prueba de nuevas ideas en la vida real. Algunos países están comenzando a hacer progresos. Kazajstán está utilizando una regulación ágil para digitalizar, descentralizar y descarbonizar sus operaciones energéticas de vital importancia.

Desbloquear el potencial de la digitalización para las masas a través de una regulación bien dirigida también puede ayudar a cerrar la brecha digital y mejorar el bienestar. Investigaciones recientes han demostrado que la disponibilidad de acceso a Internet más barato aumenta el empleo entre los hogares de bajos ingresos.

Países como San Vicente y las Granadinas y Malasia ofrecen planes de bajo costo para los usuarios más pobres. El acceso digital es esencial para las personas de todo el mundo, especialmente para los residentes de áreas rurales insuficientemente conectadas, los pobres, las mujeres y los desplazados. En Nigeria y Tanzania, las tasas de pobreza cayeron siete puntos porcentuales en áreas con conexión a Internet.

Con el mundo enfrentando múltiples emergencias, los formuladores de políticas deben movilizar la conectividad digital para mejorar el bienestar diario de las poblaciones más vulnerables. En este momento, la innovación avanza tan rápido que a muchos funcionarios, especialmente en los países en desarrollo, les resulta difícil mantenerse al día y garantizar que los beneficios de la digitalización lleguen a las personas que más los necesitan.

Pero no deberíamos necesitar una crisis para acelerar la transformación. Ahora es el momento de construir un salvavidas digital, antes de que ocurra el próximo desastre.

DPL News
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Digital Policy & Law es una empresa especializada en el análisis estratégico de las políticas públicas de telecomunicaciones, TIC y economía digital.

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