Incentivar la inversión en telecomunicaciones: ¿cómo lograrlo?

Al momento de escribir este análisis se han publicado noticias que afectan al sector de las telecomunicaciones y que dejan una clara idea que he venido planteando en DPL News, desde que recibí la amable invitación a colaborar. Una vez anunciada en Estados Unidos la incorporación de Elliott Management dentro del grupo de inversores del gigante AT&T, con el desembolso de 3 mil 800 millones de dólares, la cual ha iniciado con duras críticas, y donde principalmente recomienda desinvertir en México y DirecTV, motivado por los resultados alcanzados en esas operaciones. Sin embargo, no ha sido el único que ha considerado esa posibilidad, Telefónica también se planteó hacer lo mismo en el país azteca.

Igualmente, ocurrió en Centroamérica donde Telefónica ejecutó su salida del mercado vendiendo sus operaciones a Tigo y América Móvil, en los países donde operaba. Además de los datos recientes aportados en Costa Rica, donde se evidencia el declive de las inversiones en los últimos cinco años, a pesar del esfuerzo, a mi entender el mejor ejemplo de un operador público en la región. También recientemente se ha mencionado la posibilidad de que Telefónica venda su operación en Ecuador. Lo anterior genera bastante incertidumbre en América Latina.

Adicionalmente, Argentina ha tomado la decisión de implementar un control de cambio en ese país, lo cual no ha traído un resultado positivo en el largo plazo. En ese sentido, lo sucedido en Venezuela, donde se ha implementado un control por más de 15 años, deja en evidencia que ese tipo de decisiones no generan ningún resultado alentador. De hecho, el anunció realizado por Arsat de mantener el valor de los servicios mayoristas de Internet puede tener resultados positivos en el corto plazo; la duración de esta medida será lo que indique la idoneidad de su aplicación.

Colombia ha sido el país que parece cruzar un camino diferente. El enfoque regulatorio en pro de la inversión parece generar resultados. Adicionalmente, la reciente consulta sobre el procedimiento de subasta de las bandas de frecuencias para 4G ha generado el interés de los principales operadores en ese país. Sin embargo, el complejo esquema de asignación y diseño del proceso parece generar preocupación, según lo planteado en la reciente consulta pública, realizada en días recientes.

Bajo este panorama, parece ser más que evidente que debe haber un cambio en la política regulatoria en la región. En los distintos foros de discusión, se ha abordado el tema y los reguladores en distintos países han tendido puentes para discutir esta situación. Lo anterior permite indicar que el camino será complejo pero probablemente con resultados alentadores.

Espectro: principal impulsor de inversiones

Es más que conocido que el espectro radioeléctrico es el principal motor de inversiones en el mercado de las telecomunicaciones. Sin embargo, es necesario comprender que no puede seguir siendo el único driver utilizado para generar mayor interés en movilizar las inversiones de los agentes privados. Es necesario realizar cambios profundos en la forma de valorar y fijar el precio de su asignación.

Es cierto que existe una diferencia marcada entre el precio y el valor del espectro, como cualquier recurso. El precio fijado por el regulador tradicionalmente ha sido el valor monetario que los reguladores han intentado capturar, tratando de acertar en el valor percibido por parte de los operadores móviles.

En cambio, los operadores móviles tratan de identificar el valor del espectro tratando de acertar cuánto valor pueden generar con su adquisición. Una forma de hacerlo es proyectando los ingresos a obtener derivados de la explotación comercial. Sin embargo, acertar en la determinación de ese valor cada vez es más complejo en economías como las latinoamericanas, derivado de su impredecible cambio.

Probablemente, pocos equipos de consultorías hace dos años atrás hubiesen podido prever los cambios en la economía argentina o mexicana; en una se ha implementado un control de cambio y en la otra ha bajado el aporte de las telecomunicaciones al PIB. Lo anterior demuestra claramente que las metodologías utilizadas para su valoración en el largo plazo resultan en meros ejercicios económicos que proyectan un valor que se aleja mucho del real obtenido en el largo plazo.

Estos análisis de flujo de caja descontados utilizados para valorar el espectro son utilizados por los operadores y reguladores para tratar de fijar un valor que se encuentre dentro del margen de negociación. Normalmente, el regulador espera obtener el mayor precio por el espectro y el operador espera pagar un precio que le permita generar mayor valor derivado de su explotación comercial.

Ahora bien, los reguladores y los operadores han comenzado a entender que con la nueva situación económica del sector hace falta cambiar la forma como se fija el precio y el valor del espectro. Incluso la forma como se otorga, por lo que hemos sido testigos de cómo comienzan a diseñarse nuevos modelos de asignación, diferentes a las tradicionales subastas de espectro y “beauty contests”.

Lo anterior no sucede en Europa y Estados Unidos, probablemente derivado de la diferencia del ARPU e ingresos de los operadores, la estabilidad de los resultados económicos, la estabilidad de la inflación, las tasas de cambios y el PIB per cápita en estos países. Estas diferencias dejan en evidencia la necesidad de crear modelos propios para el establecimiento del precio y valor del espectro. Ello implica un reto no sólo para los reguladores, sino también para los operadores.

Compartición de infraestructura y espectro

El despliegue de 5G traerá consigo grandes oportunidades y los reguladores han entendido claramente que esto presenta un elemento clave para impulsar las economías de la región. Recuerdo que en noviembre de 2018, en los foros de discusión internacionales, conversar sobre 5G en América Latina parecía ser a largo plazo.

En los recientes escenarios de discusión, muchos reguladores han anunciado su intención de entregar el espectro para 5G. Hago un listado para indicar la cantidad, no necesariamente siguiendo un orden específico: Uruguay, Chile, Brasil, México, Argentina, Costa Rica, Perú, Ecuador, República Dominicana y hasta Venezuela se ha atrevido a mencionar esa posibilidad.

Sin embargo, hasta la fecha no existe una licitación de espectro en el corto plazo, aunque muchos reguladores han iniciado la tarea de evaluar la posibilidad. Ahora bien, al inicio del documento comentaba la situación retadora que presentan algunas economías en América Latina. Por lo que, para poder realmente implementar 5G de una forma efectiva, y con la firme intención de alcanzar el impacto deseado, hace falta innovar, incluso no sólo en la valoración del espectro, sino en el modelo de despliegue.

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En algunos países de Europa se ha avanzado en la compartición de infraestructura como un elemento que permita hacer mejor uso de las inversiones, acortar el tiempo del despliegue y cubrir mayores zonas o localidades. En el caso latinoamericano, México ha dado el primer paso en este sentido, cuando asignó la banda de 700 MHz a la Red Compartida, una asociación público-privada que ha permitido mejorar la cobertura en aquellas zonas excluidas y que ofrece sus servicios mayoristas a los operadores de red y a los móviles virtuales.

Aunque este modelo ha generado también muchas críticas por parte de distintos sectores, resulta más que interesante que en otros países se están evaluando ejecutar modelos similares. Ahora bien, esta decisión valiente que ejecutó el gobierno mexicano, a través del Promtel, puede ser el inicio de un modelo que puede profundizarse, pero incorporando a los operadores actuales para el despliegue conjunto de la infraestructura necesaria para 5G y con la asignación completa del espectro a una asociación privada, conformada por los operadores establecidos, tanto minoristas como mayoristas.

Para lograr el objetivo de impulsar la cobertura de la red 5G, hace falta usar al menos dos bandas de frecuencias, una porción en las bandas bajas y otra en las bandas medias. Ambas redes tendrán objetivos de cobertura distintos, y ofrecerán servicios diferentes orientados a distintos esquemas.

Lo anterior profundiza la competencia, ya que la colaboración de los operadores de red para el despliegue permitirá que todos cubran las mismas zonas en un momento único, por lo que tendrá la oportunidad de comenzar operaciones y ejecutar la competencia focalizada en los servicios que ofrecen, distintos a los tradicionales y en la atención del servicio.

Optimización de los recursos

Tomemos en cuenta que son cuatro operadores los que desplegarán 5G en las bandas de frecuencias de 600 MHz y 3,500 MHz, si a cada operador se le asigna una porción de cada banda, y quieren cubrir la misma zona con ambas bandas de frecuencia, debido a que es una zona con alta concentración de posibles clientes.

Si esa zona se cubre con una estación ubicada en un sitio, en 600 MHz, cada operador necesitará 16 nuevas estaciones y sitios para cubrir la misma zona con la banda de 3,500 MHz. Es decir, si son cuatro operadores, se requerirán 64 nuevas estaciones y sitios para cubrir la misma zona.

Adicionalmente, cada sitio deberá estar cubierto con fibra óptica o sistemas de microondas de alta capacidad, para poder ofrecer las velocidades que permite 5G. En el caso de la fibra óptica, serían 17 nuevos sitios a una distancia muy corta entre sí, que requerirán instalar además 17 nuevos transmisores/receptores de fibra óptica.

Este ejemplo, el cual es una ilustración del caso más complejo, implica grandes requerimientos de inversión por parte de los operadores. Además de multiplicar la cantidad y la concentración de los sitios requeridos para desplegar 5G, en una zona de alta concentración de clientes.

Nuestra propuesta de asignar conjuntamente el espectro permitirá a todos los operadores desarrollar una sola red 5G, usando todo el espectro disponible para ofrecer sus servicios. Reduciendo el número de sitios requeridos en la misma zona de cobertura, porque sólo se requerirá un sitio y una estación radiobase para los cuatro operadores en la misma banda de frecuencia. Obviamente, tomando en consideración los requerimientos para cada banda de frecuencias.

Conclusión

Finalmente, hay otros elementos a considerar que permitirán implementar este modelo, el cual hemos llamado SpectrumInvest Shared. Sin embargo, nosotros creemos que este modelo de compartición de espectro e infraestructura acelerará el despliegue de 5G, permitiendo a los operadores realizar un uso eficiente de los recursos disponibles e impulsar el compromiso de inversión.