IA y computación cuántica redefinirán las industrias: esto dicen Siemens y Accenture

Siemens y Accenture analizaron cómo la convergencia de IA y computación cuántica acelerará la innovación en salud, manufactura y sostenibilidad.

Jorge Castilla, izquierda; Alejandro Preinfalk, derecha. Foto: DPL News

Ciudad de México. En una conversación futurista, Alejandro Preinfalk, director ejecutivo de Siemens México, y Jorge Castilla, director general de Accenture, exploraron cómo la Inteligencia Artificial (IA) y la computación cuántica están confluyendo para transformar radicalmente las industrias, la medicina y el entorno empresarial global.

Durante el Siemens Media Day en la Ciudad de México, ambos ejecutivos coincidieron en que el punto de inflexión actual en la historia tecnológica está marcado por una capacidad sin precedentes de interacción con las máquinas.

“Antes, había que saber programar para hablar con una computadora. Hoy basta con hablarle”, destacó Castilla. Este cambio representa, en palabras de Preinfalk, una verdadera democratización del acceso a la tecnología.

La IA toma cuerpo: el siguiente nivel

Una de las reflexiones más provocadoras fue planteada por Castilla, al prever una “segunda evolución” de la IA: cuando esta se dote de cuerpo y sensibilidad a través de la robótica y los sensores.

Esta integración ―dijo― en un futuro permitiría que la Inteligencia Artificial no sólo procese datos, sino que experimente el entorno físico, acercándose así a una cognición más humana.

A este escenario se suma la computación cuántica, que promete revolucionar la resolución de problemas complejos, desde exploración espacial hasta nuevos tratamientos médicos.

Según Castilla, “lo que hoy tarda 30 años en procesarse, con quantum computing podría tardar segundos”. Y si se combina con el poder de la IA, las posibilidades en áreas como la biotecnología se disparan.

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Uno de los ejemplos más palpables de esta sinergia fue el desarrollo acelerado de vacunas durante la pandemia. Siemens participó activamente, utilizando gemelos digitales para simular combinaciones moleculares, reduciendo años de trabajo a meses. “Cinco años después, aún estaríamos esperando vacunas si no fuera por esta tecnología”, afirmó Preinfalk.

Otra muestra del potencial de la Inteligencia Artificial es el desarrollo de agentes de IA, sistemas que son capaces de realizar tareas de forma autónoma. Estos sistemas van más allá de los asistentes conversacionales.

Castilla detalló que estos agentes no sólo responden preguntas, sino que ejecutan tareas, automatizan procesos y actúan de manera proactiva con base en el objetivo para el que fueron diseñados, convirtiéndose en una extensión del propio trabajo humano.

En el ámbito de la manufactura, Preinfalk subrayó que, gracias a la IA, es posible interactuar directamente con las máquinas para programar producción, ajustar operaciones o realizar mantenimiento predictivo sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. 

Alianzas para acelerar la adopción

Ambos ejecutivos subrayaron que el despliegue efectivo de estas tecnologías exige una base de infraestructura digital sólida y una colaboración estrecha.

En ese sentido, destacaron la alianza entre Siemens y Accenture lanzada en abril de este año. Las empresas crearon un grupo de trabajo con más 7,000 ingenieros con experiencia industrial y en transformación digital para acelerar proyectos tecnológicos en sectores clave, incluyendo la manufactura y la energía.

Esta colaboración ya permite implementar soluciones como copilotos industriales: sistemas que traducen instrucciones en lenguaje natural a comandos de producción automatizados, incluso con capacidades predictivas para mantenimiento.

Eficiencia, personalización y sostenibilidad

La automatización, la simulación industrial avanzada y el metaverso industrial abren paso a una nueva era de hiperpersonalización, eficiencia energética y creatividad empresarial.

Castilla lo resume así: “las empresas tendrán más energía, más capital y más tiempo para innovar. La eficiencia se transformará en creatividad”.

Además, señalaron que la convergencia entre TI (Tecnologías de la Información) y OT (Tecnologías Operativas) permitirá simular y optimizar operaciones completas antes de implementarlas, mitigando riesgos y reduciendo tiempos de reacción ante cuellos de botella.

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En términos de sostenibilidad, ambos reconocieron el rol central de la tecnología para enfrentar el cambio climático. Desde avances en baterías y paneles solares, hasta la autosuficiencia energética a nivel industrial, el horizonte apunta hacia una electrificación descentralizada que democratice el acceso a la energía y reduzca emisiones.

Otro mensaje contundente fue que la IA no sólo es para grandes corporaciones. “Es el ecualizador más poderoso del mundo”, sostuvo Castilla.

Gracias a estas herramientas, las pequeñas y medianas empresas pueden acceder a capacidades que antes eran exclusivas de gigantes tecnológicos: crear campañas de marketing, automatizar procesos o incluso diseñar productos a medida.

¿Y México?

A pesar del enorme potencial, México aún figura por debajo del puesto 50 en los rankings globales de digitalización, algo que preocupa a ambos directivos. Las causas, coincidieron, van desde rezagos en educación tecnológica hasta un ecosistema de innovación que necesita mayor confianza, infraestructura y financiamiento.

“La buena noticia es que tenemos todo: academia, talento, ingenieros, incluso más que Alemania. Lo que nos falta es perder el miedo”, concluyó Preinfalk.