IA avanza en universidades, pero persisten brechas de preparación y regulación: Tecnológico de Monterrey
La Inteligencia Artificial (IA) forma parte de la vida académica, pero su rápida adopción está dejando al descubierto desafíos relacionados con capacitación, gobernanza y uso ético dentro de las instituciones de educación superior.
De acuerdo con datos presentados por Héctor G. Ceballos, director de Living Lab & Data Hub del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterre, y Gerardo Castañeda Garza, líder de Iniciativas de Inteligencia Artificial en Educación, el 86% de los estudiantes universitarios ya utiliza herramientas de IA en sus actividades académicas, mientras que entre los docentes la cifra alcanza 61%.
Sin embargo, la expansión de estas tecnologías no está acompañada por una preparación equivalente. La investigación revela que uno de cada dos estudiantes no se considera preparado para utilizar IA de manera efectiva. Además, el 80% de los docentes considera insuficientes las guías institucionales existentes y percibe falta de claridad sobre cómo integrar estas herramientas en los procesos de enseñanza.
“Estamos viendo que la conversación sobre Inteligencia Artificial en educación ya no es si debemos adoptarla, sino cómo hacerlo con intención pedagógica”, afirmó Ceballos.
El especialista señaló que el principal desafío no es tecnológico, sino de capacidades. “Lo más relevante que estamos observando no es una brecha tecnológica, sino una brecha de capacidades. Estudiantes y profesores ya están usando IA, pero necesitamos desarrollar pensamiento crítico, criterio y marcos éticos para que ese uso realmente genere valor educativo”, explicó.
La demanda de una mayor integración de IA también proviene de los propios estudiantes. El estudio muestra que 59% espera que sus universidades incrementen el uso de estas tecnologías en los procesos de aprendizaje, presionando a las instituciones a acelerar su transformación.
Entre los docentes, las principales barreras para adoptar IA son la falta de tiempo y recursos, el escaso conocimiento práctico y las preocupaciones sobre posibles impactos negativos. Esto sugiere que el reto principal radica en la formación y el acompañamiento, más que en la disponibilidad tecnológica.
Otro de los hallazgos es la ausencia de reglas claras para su utilización. Los estudiantes reportan incertidumbre sobre qué prácticas están permitidas y cuáles no, mientras que se han detectado casos de contenido generado por IA utilizado sin citación o reutilizado de manera directa.
“El reto no es sólo adoptar IA, sino establecer lineamientos claros que aseguren un uso ético, transparente y responsable. Las universidades deben avanzar hacia marcos que no sólo regulen la tecnología, sino que formen criterio en estudiantes y docentes para utilizarla con integridad académica”, señaló Castañeda Garza.
El análisis también encontró que la alfabetización en IA tiene efectos directos en la confianza profesional y la productividad. A mayor conocimiento sobre estas herramientas, mayor confianza reportan estudiantes y profesores, además de un incremento en la productividad docente.
Los usos de la IA también están evolucionando. Entre los estudiantes predominan aplicaciones relacionadas con generación de contenido académico, apoyo en tareas e investigación. En el caso de los docentes, destacan el diseño de actividades, la evaluación y la creación de materiales educativos.
Los pilotos de TECgpt documentaron 11 casos de uso en cuatro países con la participación de 1,168 personas, de las cuales 975 fueron estudiantes y 193, docentes, mostrando aplicaciones de IA en detección de deserción, aprendizaje adaptativo, evaluación y diseño curricular. Los resultados forman parte de la Red Global de Educación en Inteligencia Artificial (AIGEN), la cual integra a 57 instituciones de 14 países e involucra a más de 30,000 estudiantes y docentes de América Latina.