GSOA emite código para evitar colisiones de satélites en el espacio
Actualmente, hay 5,500 satélites en órbita en el espacio. A medida que el número va en aumento, también crecen las preocupaciones. La GSOA emitió un código de conducta para mitigar los riesgos.
Las colisiones de satélites en el espacio generan gran preocupación por sus posibles efectos sobre la Tierra. Cuando suceden, se generan pequeños fragmentos que pueden destruir otros satélites y a largo plazo esto incrementa el volumen de basura espacial.
Se estima que hoy existen alrededor de 7 mil 500 satélites en órbita. Y de acuerdo con la Agencia Europea del Espacio, hay más de 131 millones de objetos de desechos espaciales de entre un y 10 centímetros sin utilidad orbitando a una media de 36 mil kilómetros por hora alrededor de la Tierra.
Esto plantea un serio problema para la humanidad, ya que el número de satélites en órbita va en aumento y con ello los riesgos de colisión si no se actúa para mitigarlos de forma oportuna. La basura espacial compromete futuras exploraciones espaciales y puede tener consecuencias en el medio ambiente, pues debilitan el ozono a través de la liberación de compuestos químicos.
Por eso, la Asociación Mundial de Operadores de Satélites (GSOA, por sus siglas en inglés) creó un Código de Conducta sobre sostenibilidad espacial, el cual insta a los operadores a implementar prácticas responsables que mitiguen el riesgo de colisiones en órbita, minimicen la basura espacial, protejan a las personas en el espacio y limiten los efectos sobre la astronomía óptica.
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Dicho código plantea recomendaciones en cuatro áreas para mejorar la sostenibilidad espacial:
1. Mitigar el riesgo de colisión en órbita
La GSOA señala que los operadores satelitales deben diseñar o adquirir naves espaciales con enfoques relevantes de mitigación de riesgos, en función de misiones específicas y de las características de las órbitas en las que se desplegará la nave.
Asimismo, se debe velar por la rastreabilidad de las naves hasta su reingreso a la atmósfera o después de su eliminación en una órbita cementerio. Y adicionalmente, los operadores tendrían que compartir información con otras empresas de satélites sobre los desechos rastreables que puedan haber generado durante la operación de sus naves espaciales.
2. Minimizar la amenaza de los desechos no rastreables
En este punto, la Asociación advierte la necesidad de tomar medidas en las fases de diseño, lanzamiento, elevación de la órbita, operación y desorbitación de la misión de la nave espacial, para garantizar que los satélites no se conviertan en desechos.
También deben asegurarse de evaluar y mitigar el riesgo de destrucción accidental de los sistemas espaciales debido a cualquier elemento de energía almacenada (por ejemplo, propulsión, piezas presurizadas o baterías), se evalúan y mitigan.
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3. Preservar la vida humana en el espacio
La Asociación enfatiza que se debe proteger la vida humana y los operadores deben garantizar que los astronautas no corran riesgos.
4. Limitar el impacto en la astronomía óptica
Al respecto, la GSOA señala que los operadores y astrónomos tendrían que trabajar juntos para minimizar los impactos negativos en la astronomía óptica terrestre, permitiendo al mismo tiempo la observación en longitudes de onda ópticas y garantizando la prestación de servicios satelitales.
Isabelle Mauro, directora General de la GSOA, destacó que “los satélites en todas las órbitas brindan conectividad satelital vital y servicios de banda ancha de alto rendimiento. Si bien ofrecen grandes promesas para reducir la brecha digital, deben lanzarse, implementarse, operarse y eliminarse de manera responsable”.
El Código de Conducta pretende propiciar que los servicios basados en satélites sigan proporcionando conectividad esencial, complementando las redes terrestres, y contribuir al cierre de la brecha digital.
Según la GSOA, el número de usuarios de banda ancha satelital se duplicará hasta alcanzar al menos 500 millones de personas para el año 2030. Pero para que la industria de los satélites siga creciendo se requiere salvaguardar los recursos espaciales y adoptar prácticas de sostenibilidad.