Reforma Jorge F. Negrete P.
De lo que tengo miedo
es de tu miedo.
William Shakespeare
Estados Unidos, China y Europa no tienen una diferencia económica, tienen incertidumbre sobre su perspectiva civilizatoria. Mirando a sus ojos, no se encuentran. Hablándose, no se escuchan, y buscando el encuentro, se concluyen como sociedades incomprendidas.
Una de sus dimensiones es la visión del mundo tecnológico y su política. En el derecho a la privacidad, la protección de datos personales y la ciberseguridad, nace la desconfianza recíproca al proceso de flujo transfronterizo de datos en internet, es decir, al proceso de comunicación que define nuestra civilización.
Todos entregan sus datos a apps que deforman caras y nos hacen más viejos, pero a la hora de hablar de democracia y seguridad pública todos piensan en el abuso.
Europa lideró el despliegue 3G. Construyó andamiajes jurídicos en materia de competencia económica, regulación de telecomunicaciones y protección de datos vigentes hasta hoy. EUA lideró 4G. Su avidez por conquistar la expansión de los mercados globales los hizo bajar la guardia en materia de competencia y protección de datos. El producto final de esta etapa es la creación del mayor valor económico en la historia de la civilización y la transformación digital masiva de la sociedad. ¿El costo? El nacimiento de monopolios globales y la vulnerabilidad del derecho a la intimidad.
1er acto. La “ley de internet soberana” rusa garantiza poderes al gobierno para controlar el acceso a internet. La ley exige que las empresas proveedoras de servicios instalen equipos de red para inspeccionar los datos que se transmiten, fuentes de tráfico y filtrar contenido. Hay limitaciones a la privacidad y derecho a la intimidad.
2° acto. “Red limpia” es el enfoque integral de la Administración Trump para “salvaguardar los activos de la nación, la privacidad de los ciudadanos y la información sensible de las empresas, de intrusiones y actores malignos, como el Partido Comunista Chino”. Busca eliminar proveedores chinos de la red. Quiere operadores, apps y Nube limpios. EUA sostiene que China obliga a sus empresas tecnológicas a entregar datos al gobierno y solicita a sus aliados suscribir este compromiso.
3er acto. El Ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, anunció, tras los vetos de Estados Unidos a Tik Tok y Huawei, que Pekín no pedirá a compañías chinas que entreguen datos obtenidos en el extranjero, ya que infringiría las leyes de otros países, y lanzó una iniciativa para la seguridad de datos a nivel global.
4° acto. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó sentencia sobre la legalidad del Marco del Escudo de Privacidad UE-EUA. Concluyó que la falta de leyes especializadas y la interferencia derivada de los programas de vigilancia de EUA, como la National Security Agency (NSA) y el FBI, no garantiza un nivel de protección equivalente al del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) y no se puede confiar en el Escudo ni considerarlo puerto seguro en el flujo transfronterizo de información.
Europa sospecha con la ley en la mano, EUA con política pública. ¿La solución? Europa lanza Europa digital, entre otras acciones, va crear la red de data centers europeos más seguros. La batalla por la seguridad no es en la red, será en la Nube.
Mientras esto sucede, la desconfianza destruyó el único anticuerpo a la guerra tecnológica: el desarrollo tecnológico conjunto y la compra recíproca de insumos. Por eso, Japón, Corea y China anuncian investigación 6G de forma independiente.
Que ironía. La semana pasada, Brasil anunció que suscribe Red limpia y, al mismo tiempo, Brian Deese, asesor económico de Joe Biden, respondió una pregunta: “¿Las empresas tecnológicas chinas, se convertirán de nuevo en nuestros aliados?”, respondió contundente: “Sin duda es el objetivo, que se conviertan de nuevo en aliados”.
La Protección de Datos, la ciberseguridad y los data centers son el antídoto a la lenta muerte del miedo, la desconfianza y el retraso 5G.
Presidente de Digital Policy & Law
Twitter @fernegretep
