G7 se mantendrá vigilante de la Inteligencia Artificial y de China

Los líderes del Grupo de los Siete (G7) se mostraron a favor de impulsar el desarrollo de las tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), al considerar el relevante impacto positivo que puede tener en la productividad y su uso para la administración pública. Sin embargo, los ministros de Economía participantes también alertaron por sus posibles riesgos para la economía y la sociedad, por lo que aseguraron que se mantendrán vigilantes de su desarrollo.

Tras una reunión mantenida entre los países miembros del G7 en Italia, del 23 al 25 de mayo, los ministros de Economía y gobernadores de Bancos Centrales alertaron sobre los posibles riesgos y retos políticos por el uso de la IA, tales como el potencial comportamiento gregario y el aumento de la frecuencia de los choques financieros exógenos.

En ese sentido, adelantaron que mantendrán el debate sobre cómo aprovechar mejor la IA para impulsar la economía, la productividad y el crecimiento, “apoyando al mismo tiempo un enfoque centrado en el ser humano y mejorando el bienestar”.

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En un comunicado, los miembros señalaron que en los siguientes años compartirán experiencias a partir del uso de IA, que permita “forjar una visión común del G7” para su correcto funcionamiento, así como una vigilancia cercana para mitigar efectos adversos y riesgos.

En particular, el grupo señaló que la agenda de política sobre el uso de Inteligencia Artificial se centrará en analizar su impacto macroeconómico y escenarios, retos de medición, impacto en la política fiscal y en la estabilidad financiera, implicaciones en las competencias necesarias de la mano de obra y sostenibilidad medioambiental.

El G7 señaló también que aunque la IA podría crear relevantes oportunidades para el progreso social y económico, incluso en los países en desarrollo, también se mantiene el “riesgo de que se produzcan más divergencias entre los países si no se abordan adecuadamente los efectos de la competencia, la distribución y el desplazamiento y, en particular, si no se dan las condiciones propicias”.

G7 vigilará prácticas comerciales desleales de China

Otro de los puntos relevantes de la reunión se dio en torno a las prácticas comerciales de China, a las que acusó de desleales o no alineadas con el mercado (non-market), por lo que aseguraron que continuarán trabajando en la formación de cadenas de suministro confiables y resilientes.

“Trabajaremos para que nuestras cadenas de suministro sean más resistentes, fiables, diversificadas y sostenibles, y para responder a las prácticas perjudiciales, salvaguardando al mismo tiempo las tecnologías críticas y emergentes”, aseguraron los países miembros en el comunicado de la reunión.

En ese sentido, alertaron que también evaluarán la imposición de las medidas requeridas para reducir riesgos, diversificar el suministro de componentes entre y fuera de los socios del G7, y reforzar la cooperación internacional “para hacer frente a las políticas y prácticas no comerciales y a las políticas distorsionadoras”.

En particular, los miembros del G7 se dijeron preocupados por “el uso generalizado por parte de China de políticas y prácticas no de mercado (non-market) que socavan a nuestros trabajadores, industrias y capacidad de recuperación económica”.

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Por ello, señalaron que se mantendrán vigilantes por las posibles repercusiones negativas del exceso de capacidad y estudiarán la adopción de medidas para garantizar la igualdad de condiciones, en consonancia con los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pese a las coincidencias entre el G7 respecto a los riesgos de la competencia china, los países miembros no lograron una visión común sobre cómo abordar el reto. Mientras que Estados Unidos avanzó con la imposición de aranceles en contra de vehículos eléctricos provenientes de China, la Unión Europea aún duda sobre el mejor camino a seguir.

China, por su parte, rechazó la acusación del G7 sobre el “exceso de capacidad” y que pudiera ser una práctica no comercial. Mao Ning, vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, señaló que la capacidad de producción actual del país asiático es producto de 40 años de reformas y apertura comercial, así como el uso efectivo de los mecanismos de gobierno y de mercado.

Al contrario, acusó que “las prácticas discriminatorias adoptadas por algunos países occidentales en contra de algunos países y compañías son realmente prácticas no comerciales”.