El modelo peruano de infraestructura compartida ha logrado conectar a 2 millones de personas

De acuerdo con el Osiptel, el modelo peruano OIMR, que promueve la compartición de infraestructura, ha permitido llevar conectividad a zonas rurales y de difícil acceso.

Más de 2 millones de personas han podido acceder a la conectividad gracias al modelo de Operadores de Infraestructura Móvil Rural (OIMR), que se ha convertido en una alternativa para llegar a las zonas rurales y de difícil acceso en Perú.

Un reciente informe del Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) revela que, al cierre de 2025, el esquema permitió extender servicios de telecomunicaciones a 4,578 centros poblados, mediante alianzas entre operadores especializados en infraestructura rural y operadores móviles tradicionales.

El documento Conectividad rural en el Perú: el modelo OIMR como motor para el cierre de la brecha digital explica que la compleja geografía peruana, la dispersión poblacional, los bajos ingresos y las dificultades para desplegar infraestructura han limitado históricamente la expansión de las redes móviles en áreas rurales.

Frente a ello, el modelo OIMR surgió como una alternativa regulatoria para hacer viable la conectividad en zonas donde los operadores móviles con red (OMR) no encontraban incentivos económicos suficientes.

El esquema funciona mediante empresas especializadas que despliegan y operan infraestructura móvil rural para, posteriormente, ofrecer facilidades de red —como acceso y transporte— a los operadores móviles comerciales.

De esta manera, los OMR pueden ampliar cobertura sin asumir completamente los costos y complejidades del despliegue en regiones alejadas.

Relacionado: La población rural sigue desconectada: ¿por qué el espectro es clave para solucionarlo?

La institución destacó que este mecanismo ha demostrado sostenibilidad técnica y económica a través de acuerdos privados aprobados por el propio Osiptel, así como mediante mandatos regulatorios. 

Por ejemplo, un caso de éxito es el de Internet Para Todos (IPT), considerado el principal OIMR del país, que ha mantenido operaciones continuas por más de siete años y relaciones comerciales con tres operadores móviles.

Además de IPT, el informe menciona a Heytu y Mayutel como actores relevantes en el ecosistema rural. Incluso, el modelo permite que varios operadores móviles utilicen la misma infraestructura desplegada por un OIMR, lo que aumenta la eficiencia y reduce costos operativos.

En regiones como Cusco y Cajamarca, este modelo ha posibilitado ampliar el acceso a servicios digitales en comunidades históricamente desconectadas. 

El regulador peruano adelantó que actualmente evalúa nuevas disposiciones regulatorias para fortalecer el modelo OIMR, ampliar la cobertura y promover una migración total hacia servicios 4G o superiores.

Según el informe del organismo, la experiencia peruana demuestra que una regulación orientada a incentivar infraestructura compartida puede armonizar sostenibilidad empresarial con objetivos de inclusión social y cierre de la brecha digital.

Te recomendamos: Proyecto Internet para Todos en Perú tuvo “impacto positivo” y es replicable en otros países: estudio

Pero, más allá de la conectividad, el regulador resaltó también la importancia de impulsar la plena inclusión en el ecosistema digital, mediante el uso y apropiación de servicios financieros, comercio electrónico, educación, salud digital y herramientas de Inteligencia Artificial.

El informe sostiene que el uso de herramientas digitales e IA puede contribuir directamente al desarrollo económico y social de las comunidades rurales peruanas.

Y en ese sentido, la evolución tecnológica será clave para acelerar la inclusión digital. El Osiptel observó que tecnologías como Open RAN, microceldas, femtoceldas y virtualización de funciones de red (NFV) podrían reducir significativamente los costos de despliegue y facilitar la migración desde redes 2G hacia servicios 3G y 4G en áreas rurales.

Particularmente, el acceso a 4G en zonas rurales es considerado transformador debido a su impacto en la productividad, la digitalización económica y el acceso a servicios públicos digitales.