El gobierno de Brasil se sumó al proyecto Humboldt, la fibra submarina que unirá Chile con Australia y Nueva Zelanda, para luego conectarse con el resto de Asia.
“La adhesión de Brasil es un impulso para este proyecto. Su participación es fundamental para la viabilidad política y económica de este proyecto que atraviesa varios países”, sostuvo el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Andrés Allamand.
El cable transoceánico que lleva adelante el Gobierno de Chile ya cuenta con la participación de Argentina, Australia y Nueva Zelanda, y las autoridades chilenas esperan que se sumen Uruguay, Paraguay y Bolivia. En los próximos meses, equipos técnicos de los países involucrados profundizarán las discusiones sobre las modalidades financieras y técnicas de la participación de Brasil en este proyecto de largo plazo.
El volumen total de inversión del proyecto se estimó en aproximadamente 400 millones de dólares y el plazo de la concesión público-privada que se espera operarlo se estimó en 25 años.
“Hoy es un día muy importante para las telecomunicaciones en Brasil, Sudamérica y el mundo. El proyecto mejorará nuestra velocidad, nuestra capacidad y nuestra seguridad”, dijo el Ministro de Comunicaciones de Brasil, Fábio Faria.

Por su parte, la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, Gloria Hutt, destacó que “la incorporación de Brasil a este proyecto demuestra la relevancia de la conectividad de alta capacidad, dando paso a la creación de un mercado digital que podrá servir a más de 600 millones de usuarios”.
El Embajador de Argentina en Brasil, Daniel Scioli, celebró en su cuenta de Twitter el anuncio: “Hoy recibimos una importante noticia. Brasil adhirió al proyecto de cable de fibra óptica Humboldt, iniciativa que prevé la instalación del primer cable submarino para interconectar Argentina, Brasil y Chile con Asia-Pacífico”. Agregó que el cable generará “mayor integración y conectividad con las regiones con mayor crecimiento en la demanda de Internet en el mundo”, y recordó que Arsat participará de la iniciativa.
El cable, que contará con un sistema de ocho fibras ópticas y tendrá una capacidad inicial de transmisión de datos de hasta 400 Gbps, conectará Valparaíso (Chile) con Sydney (Australia), pasando por Auckland (Nueva Zelanda), en un total de 14 mil 810 kilómetros de extensión.
La conexión de Australia a Asia se realizará mediante cinco cables ya implantados y en funcionamiento. Al vincular Sudamérica con Oceanía y Asia, la iniciativa contribuirá a aumentar la redundancia de la conexión brasileña a Internet mundial, con una mejora en la disponibilidad y confiabilidad del sistema. Además, permitirá incrementar el volumen de tráfico de datos en el país con las regiones con mayor crecimiento en la demanda de Internet en el mundo.