Brasil concentra ataques en América Latina: un océano azul para el mercado de ciberseguridad
São Paulo. Brasil concentra hoy una de las mayores olas de ciberataques del mundo, al mismo tiempo que el mercado de seguridad digital bate récords de crecimiento: una paradoja impulsada por la propia escalada tecnológica que sostiene ambos lados de la disputa.
Datos de la consultora Peers Consulting + Technology muestran que el sector movió casi US$ 3,000 millones en el país en 2024 (alrededor de R$ 17,000 millones) y crecerá 9% en 2025, alcanzando casi US$ 4,500 millones en 2029. En el mismo periodo, el país se consolidó como el principal objetivo de facciones cibernéticas en América Latina.
Durante el evento Proofpoint Protect Tour São Paulo este 14 de abril, los datos se confirmaron. Un informe de Proofpoint señaló que el grupo TA2725 (hoy el más activo a nivel global en volumen de ataques monitoreados) ha dirigido sus operaciones prioritariamente a Brasil, explotando ingeniería social en portugués y haciéndose pasar por bancos, organismos públicos y servicios digitales para el robo de credenciales y datos financieros.
La ofensiva combina escala industrial con adaptación constante. Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, se registraron decenas de campañas con uso de malware bancario como Astaroth, además de herramientas legítimas de acceso remoto, como ScreenConnect y LogMeIn Resolve, utilizadas para mantener control persistente sobre máquinas infectadas.
La guerra que se retroalimenta
Este escenario ocurre en un campo de batalla guiado por la Inteligencia Artificial (IA), que ha pasado a ser utilizada simultáneamente por criminales y por las propias empresas de seguridad, ampliando la sofisticación tanto de los ataques como de las defensas.
“Los grupos cibercriminales son altamente adaptables, refinando continuamente sus técnicas para explotar mejor el comportamiento humano y marcas confiables”, afirmó Marcos Nehme, de Proofpoint.
Por otro lado, la industria responde con el mismo arsenal tecnológico. Según la empresa, modelos de IA ya operan en tiempo real en el análisis de miles de millones de mensajes diarios, sin latencia perceptible, en una carrera por identificar amenazas antes de que lleguen a los usuarios.
Pero la propia dinámica sugiere un juego sin punto final. “Las organizaciones no serán derrotadas por la IA, sino por empresas que sepan utilizarla. No vamos a perder nuestros empleos por la IA, sino por personas que la utilicen de forma eficaz”, afirmó Tom Corn, vicepresidente ejecutivo y GM de Threat Protection de Proofpoint, al destacar que la tecnología se ha convertido en una exigencia competitiva, especialmente en el campo de la seguridad.
En la práctica, esto significa que la misma herramienta que permite automatizar ataques, ya sea mediante ingeniería de prompts o generación de contenido fraudulento a gran escala, también impulsa el crecimiento de soluciones capaces de detectarlos.
El resultado es un ciclo continuo: cuanto más sofisticadas son las amenazas, mayor es la demanda de protección y mayor el tamaño del mercado.
Al mismo tiempo, la superficie de riesgo se expande. La adopción de entornos basados en Agentes de IA, que interactúan con datos y sistemas en tiempo real, crea nuevas vulnerabilidades. “Los humanos son susceptibles a la ingeniería social; los Agentes, a la ingeniería de prompts”, señaló el ejecutivo.
En este contexto, la disputa deja de ser únicamente tecnológica y pasa a involucrar comportamiento, uso de datos y capacidad de adaptación.
El eslabón más débil no son los sistemas, sino los humanos. De ahí el enfoque de Proofpoint centrado en las personas y en el monitoreo, ya que incluso los Agentes de IA terminan cometiendo los mismos errores, y de forma aún más eficiente a favor de los criminales.
“Brasil es una economía importante, early adopter, es un mercado que depende mucho de la tecnología, estamos creciendo mucho aquí”, dijo Rogério Morais, VP de América Latina y el Caribe de Proofpoint, en conversación con periodistas.
La empresa global llegó con operaciones locales al país en 2021, expandiéndose también a México y la región andina. En Brasil atiende a gobiernos y grandes empresas como Globo.