Microsoft toma vuelo con 5G en la carrera para liderar el mercado cloud

La clave actual y a futuro del negocio de Microsoft ya no es el software, sino la nube. Satya Nadella, director Ejecutivo de la compañía, lo sintetizó en una frase durante la apertura del Microsoft Build 2020: “Estamos construyendo Azure como la computadora del mundo”. Y es que la computación en la nube es base de otras tecnologías claves para la economía digital, como Big Data o la Inteligencia Artificial (IA).

Para el primer trimestre del año, los ingresos del segmento de “nube inteligente” de la empresa estadounidense crecieron 27 por ciento hasta los 12 mil 300 millones de dólares y representan ya más de 30 puntos porcentuales de su facturación total. Aunque la firma no desglosa los números de Microsoft Azure, en este periodo ganó 59 por ciento más con esa plataforma, la principal competidora de Amazon Web Services (AWS).

Además, la pandemia de Covid-19 ha sido un acelerador para el mercado de la nube que ya crecía antes a doble dígito. En una reunión con analistas en abril, Nadella dijo que “hemos visto dos años de transformación digital en sólo dos meses”, pues durante la crisis se ha multiplicado el tráfico de datos de consumidores, empresas y gobiernos, con el teletrabajo, las actividades de ocio y la necesidad de las organizaciones para digitalizarse y sobrevivir.

La tan famosa ‘nueva normalidad’ en la que nos sumergiremos también es digital y viaja en la nube, una tecnología que permite el acceso en red ubicuo, conveniente y compartido, bajo demanda, a recursos informáticos, para operaciones como el almacenamiento de los datos.

Por ejemplo, permite que las pequeñas, medianas y grandes empresas ya no gasten grandes cantidades de dinero en adquirir y administrar infraestructura para establecer negocios, porque todo es posible a menor costo, con mayor eficiencia, escalabilidad y disponibilidad en la nube, lo que se traduce en más beneficios para la productividad en diferentes industrias y las economías nacionales.

Tecnologías como ésta serán necesarias para la reactivación económica después del Covid-19. En el modelo tradicional, se necesita invertir en software y hardware, en servidores, equipos de red, instalaciones, cableado y otros tantos recursos para satisfacer la demanda de consumo futura y las vastas cantidades de datos.

La nube, por definición, es un negocio de escala, que puede ser gestionada por el usuario desde casi cualquier parte y de manera más rápida, lo que reduce la barrera de entrada a nuevos mercados para el sector empresarial; mientras que a las instituciones de gobierno les permite tener un mayor control y seguridad sobre los servicios que se proporcionan entre agencias o a la población en general (salud, educación, etc.), de acuerdo con el estudio Computación en la nube: oportunidades y desafíos para el desarrollo económico sostenible en América Latina y el Caribe, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

En la base de la digitalización de América Latina y el mundo entero se encuentra la nube. Y también se está convirtiendo en la clave de cómo las grandes tecnológicas logran sus millonarias ganancias. En 2009, Microsoft, al igual que otras empresas del sector, atravesaba un periodo negro: despidió a miles de empleados por primera vez y perdió valor bursátil, debido a los efectos de la Gran Recesión económica.

Cinco años después, en 2014, anunció una reestructuración con la llegada de Nadella al mando. Su apuesta por la telefonía móvil con el sistema operativo Windows no obtuvo los resultados esperados al poco tiempo de haber adquirido la línea de Nokia, y sus tabletas Surface tampoco lograron gran aceptación entre los consumidores en ese momento; no se vendieron y generaron pérdidas.

Para repuntar, la flecha se dirigiría a impulsar el negocio de computación en la nube, que fue uno de los factores decisivos para que la compañía superara el valor de un billón de dólares en Wall Street en abril del año pasado, uniéndose así al club de Apple y Amazon ―también gigantes de la tecnología―, los dos primeros en alcanzar ese récord.

5G en la mira de Satya Nadella

Con una visión comercial aguda y prospectiva, la siguiente apuesta de Microsoft para robustecer su liderazgo tecnológico es participar en el desarrollo de 5G. En mayo, la compañía fue una de las 31 empresas que fundaron la Open RAN Policy Coalition en Estados Unidos para impulsar la adopción de una arquitectura abierta e interoperable en el despliegue de redes 5G.

A Microsoft lo que más le interesa de 5G es la virtualización de la red y ofrecer soluciones específicas para las empresas del sector de las telecomunicaciones, que en los próximos meses y años canalizarán sus inversiones al desarrollo de la tecnología de quinta generación. Los recursos de la nube prometen ser un camino para acelerar los mercados de escala con 5G y sacar mayor provecho a las inversiones.

En marzo, la firma anunció que está trabajando en un nuevo proyecto llamado Azure Edge Zones, una tecnología que define como ‘extensiones locales’ para resolver problemas de cómputo, almacenamiento y disponibilidad de servicios más cerca de los clientes, las cuales pueden habilitar un ecosistema 5G en el desarrollo de aplicaciones, el procesamiento de datos con Internet de las cosas (IoT) industrial y la aceleración de la IA.

A su vez, ofreció una vista previa de Azure Private Edge Zones para redes privadas LTE y 5G, que pueden funcionar en escenarios de fabricación inteligente, donde se requiere una muy baja latencia para labores de precisión; en la telemedicina, para el diagnóstico remoto en hospitales como se han realizado durante la pandemia de Covid-19 e incluso cirugías a distancia.

La propuesta de Microsoft promete ser una plataforma para la integración de funciones de red virtual, incluido el software 5G y SD-WAN. Para materializarlo, la compañía con sede en Redmond ya tiene de socios a proveedores como AT&T, Telefónica, SK Telekom, Rogers, Telstra, Vodafone Business, Proximus, NTT Communications y Etisalat.

Microsoft sostiene que la mayor parte de la infraestructura de 5G actual se ha construido sobre hardware especializado muy costoso y poco flexible, por lo que las soluciones nativas de la nube posibilitan reducir los gastos y simplificar la implementación de las redes en todo el mundo.

Con eso en mente, la empresa estadounidense adquirió Affirmed Networks a finales de marzo, una compañía que ofrece servicios de redes virtualizadas como Affirmed UnityCloud 5G Core y Virtual Evolved Packet Core, y tiene como clientes a Orange, Vodafone, AT&T y Millicom.

Después, en mayo compró Metaswitch Networks, también un proveedor de software de red virtualizada y soluciones de voz y datos desde el núcleo y el borde para operadores de telecomunicaciones. El objetivo de estos movimientos, dijo entonces, es promover “modelos híbridos y de múltiples nubes” en el ecosistema 5G de cara a un futuro interoperable y de redes abiertas.

En la conferencia con analistas para presentar su último informe financiero, Satya Nadella dijo que estas transacciones y la próxima oferta comercial de zonas al borde con Azure “ayudará a los operadores a implementar y mantener redes y servicios 5G de manera rentable y segura”. Bajo la visión del líder de la compañía, esto pone de manifiesto que la nube “va a ser la arquitectura de infraestructura secular del futuro”, y no sólo un proceso de migración fuera de las instalaciones.

La visión de Microsoft ya es una estrategia exitosa en el continente asiático, en Corea del Sur y China ―dos de los primeros países en lanzar redes 5G y con quienes Estados Unidos batalla por el liderazgo tecnológico―; las soluciones nativas de la nube para 5G han permitido que los operadores sigan expandiendo la cobertura, en un tiempo más corto y ahorrando hasta en un 50 por ciento los costos operativos.

Un detonador para el ecosistema digital

De acuerdo con proyecciones de Market Research, el mercado de computación en la nube en América Latina crecerá a una tasa anual de 22.4 por ciento entre 2019 y 2023, encabezado por la nube pública (como Azure), un modelo bajo el cual los recursos como servidores y almacenamiento son propiedad de un proveedor que los ofrece a través de Internet.

La consultora IDC prevé que el gasto en infraestructura de nube pública supere al gasto de infraestructura de Tecnologías de la Información tradicional dentro de dos años, gracias al impulso de las cargas de trabajo generadas por la gestión de datos, el desarrollo y prueba de aplicaciones, análisis de datos y seguridad. En tanto, Market Research señala que el modelo de software como un servicio (SaaS) seguirá incrementando los ingresos del sector, pues en 2019 ya generaba casi la mitad de las ganancias del mercado en la nube.

Una reciente investigación de ABI Research estima que el mercado de 4G y 5G en la nube alcanzará un valor de 20 mil millones de dólares para 2024, al crecer a una tasa anual de 25 por ciento y a medida que avance la construcción de la tecnología de quinta generación.

Sin embargo, en América Latina el verdadero éxito de la computación en la nube, de la migración hacia esta tecnología y su adopción, depende también del ecosistema existente para el desarrollo y la innovación que propician los gobiernos de las diferentes naciones mediante políticas públicas, condiciones regulatorias y estrategias digitales.

Para la consultora, 5G en la nube permitirá optimizar procesos y operaciones para crear valor “de manera horizontal”, al buscar nuevas fuentes de ingresos y tener una mejor posición para competir con el resto de jugadores, no sólo del sector de telecomunicaciones, sino con una serie de nuevos actores que aparecerán en el ecosistema.

La convergencia entre nube y 5G plantea oportunidades no sólo para las empresas de tecnología como Microsoft, que se encargarán de proporcionar soluciones para integrar una arquitectura abierta en la red de quinta generación, pues será también la próxima fase de innovación para alcanzar economías de escala.

De acuerdo con el documento 5G and the Cloud elaborado por 5G Americas, en los próximos tres a cuatro años se deberá resolver la flexibilidad de la red para realmente desbloquear nuevos modelos de negocios con 5G, en empresas y mercados verticales, pero esto exigirá un gran esfuerzo para rediseñar las funciones de red, algo en lo que los operadores de telecomunicaciones no podrán trabajar en solitario y necesitarán del apoyo de empresas tecnológicas, y no sólo de los proveedores tradicionales de infraestructura.