IA Transaccional: la nueva generación de Inteligencia Artificial capaz de mover dinero y ejecutar transacciones

Una nueva categoría tecnológica de Inteligencia Artificial (IA) empieza a surgir y abrirse paso en América Latina, la IA Transaccional, un sistema que no sólo responde preguntas o genera contenido como ChatGPT o Claude, sino que también puede ejecutar acciones reales, desde abrir una cuenta bancaria hasta procesar pagos o solicitar créditos.

Esa es la apuesta de Jelou, una empresa latinoamericana que busca convertir plataformas de mensajería como WhatsApp en una nueva capa de interacción digital para servicios financieros, comercio electrónico y atención empresarial.

En entrevista con DPL News, Luis Loaiza, CEO y fundador de Jelou, aseguró que la próxima evolución de la IA no estará únicamente en la capacidad de conversar, sino en la posibilidad de ejecutar operaciones de manera segura y regulada.

“Lo que estamos haciendo es darle habilidades nuevas a la IA Generativa para que pueda cumplir con todo esto y pueda procesar información sensitiva”, explicó.

Según Loaiza, la principal diferencia entre la IA Generativa y la IA Transaccional radica en que esta última puede conectarse con sistemas externos y realizar acciones concretas sin comprometer información sensible de los usuarios.

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La idea es que “en lugar de exponer datos financieros dentro del modelo de IA, la transacción ocurre en entornos aislados y seguros, mientras que el sistema sólo recibe la confirmación de que la operación fue completada exitosamente”, detalló el ejecutivo.

La visión de la compañía es ambiciosa: “transformar WhatsApp en una especie de sistema operativo para empresas, donde bancos, comercios y proveedores de servicios puedan interactuar con sus clientes sin obligarlos a descargar nuevas aplicaciones”.

Esta idea surge de la premisa de Loaiza de que “la innovación no puede estar sólo en más y nuevas aplicaciones”.

Para Loaiza, el ecosistema digital actual enfrenta un problema de fragmentación. Los usuarios acumulan aplicaciones para realizar tareas específicas, desde gestionar sus finanzas hasta comprar productos o acceder a servicios gubernamentales.

“Hoy la propuesta de valor sigue siendo descargar una aplicación más”, comentó.

Y aunque reconoció el crecimiento de fintechs y neobancos en la región, considera que muchas de las propuestas actuales siguen basándose en la misma lógica de digitalización tradicional.

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Desde su perspectiva, “la verdadera innovación estará en ofrecer servicios financieros personalizados mediante IA, para ello se debe aprovechar el conocimiento contextual de cada usuario y habilitar nuevos canales de interacción más naturales”.

También señaló que conceptos como el Open Banking avanzan más lentamente de lo esperado debido a la resistencia de algunos actores tradicionales del mercado financiero.

Por eso considera que la siguiente etapa de la transformación digital podría reducir esa dependencia de las aplicaciones tradicionales.

Loaiza mencionó el concepto de una superapp como WeChat o AliPay, en China, pero su visión es distinta.

“Mi tesis es que la superapp no va a existir porque realmente la interfaz ya no es una app en sí. Creo que es más una IA que está conectada a diferentes infraestructuras“, afirmó.

El ejecutivo considera que WhatsApp tiene una oportunidad importante para convertirse en uno de esos puntos de acceso, aunque reconoce que todavía falta desarrollar infraestructura tecnológica y regulatoria para que esto ocurra a gran escala.

Seguridad y regulación, los principales desafíos

La posibilidad de realizar operaciones financieras mediante IA también plantea interrogantes sobre privacidad, ciberseguridad y protección de datos.

Para Loaiza, uno de los mayores riesgos actuales es que la presión por adoptar IA está llevando a muchas organizaciones a implementar tecnologías sin los controles adecuados.

“Hay una especie de ansiedad y presión por usar IA lo más rápido posible. Eso influye en que algunas implementaciones se ejecuten de manera incorrecta”, advirtió.

El directivo considera que existe una oportunidad para desarrollar capas adicionales de seguridad que permitan aprovechar la IA sin comprometer la confianza de los usuarios.

En ese sentido, defendió el uso de WhatsApp para operaciones financieras, un canal que tradicionalmente ha sido percibido con desconfianza en algunos mercados bancarios.

Luis Loaiza afirmó que “Jelou cuenta con certificaciones internacionales como ISO 27001 y PCI DSS para el procesamiento seguro de información financiera. Además, las transacciones se realizan mediante mecanismos cifrados y trazables que permiten cumplir requisitos regulatorios y de auditoría”.

A esto se suma otro gran desafío: la regulación.

De acuerdo con datos compartidos por la compañía, Jelou ha procesado más de 250 millones de dólares en operaciones financieras a través de sus sistemas y actualmente opera en 13 países de América Latina. Esto representa un reto en sí mismo, pues estar en varios países, aunque se trate de la misma región, implica operar en entornos económicos y legislativos propios de cada territorio.

Desde la perspectiva del CEO y fundador de Jelou AI, “muchos de los vacíos legales actuales no están relacionados directamente con la IA, sino con las nuevas formas de interacción entre usuarios y servicios digitales”.

Según explicó, gran parte de las regulaciones sobre protección de datos, identificación de usuarios y operaciones financieras ya están definidas en los distintos países de América Latina, pero fueron concebidas para entornos como aplicaciones móviles y sitios web.

“El desafío actual consiste en trasladar esas mismas garantías de seguridad y cumplimiento a canales conversacionales como WhatsApp, donde cada vez más usuarios interactúan con empresas y servicios financieros”, declaró.

Aun así, Loaiza considera que existe una “zona gris” regulatoria relacionada con el cambio de paradigma en la interacción digital.

“A medida que las conversaciones impulsadas por IA se convierten en una nueva interfaz para acceder a servicios bancarios, realizar pagos o contratar productos, los reguladores deberán adaptar sus criterios para supervisar estos entornos. No obstante, la infraestructura tecnológica para cumplir con requisitos de autenticación, verificación de identidad, trazabilidad y protección de datos ya existe. Ahora se trata de lograr que estas nuevas experiencias conversacionales sean reconocidas con el mismo nivel de confianza y validez que hoy tienen los canales digitales tradicionales”, concluyó el ejecutivo.