Streaming supera 90% del mercado brasileño y presiona a la TV de paga
Claro, Sky y Vivo perdieron suscriptores en el segundo trimestre, mientras las OTT consolidaron su liderazgo en el mercado audiovisual.
Las plataformas de streaming ya representan 90.8% del mercado brasileño de oferta de contenido audiovisual, según el Informe de Monitoreo de la Competencia correspondiente al segundo trimestre de 2026, publicado por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel).
En comparación con el mismo periodo del año anterior, la participación de las plataformas OTT pasó del 88.5% al 90.8%, mientras que la cuota de la televisión de paga se redujo. Según la agencia, esta evolución refleja una fuerte competencia, pero también una migración constante del consumo de contenidos hacia las plataformas de video bajo demanda (VoD).
La estimación considera alrededor de 70.3 millones de suscriptores de las principales plataformas de streaming, como Netflix, Disney+, Prime Video, Globoplay, YouTube, Apple TV+, Paramount+, Sky+ y Claro TV+, además de la base de clientes de las operadoras del Servicio de Acceso Condicionado (SeAC).
En contraste, los datos del segundo trimestre muestran que todas las principales operadoras de televisión de paga perdieron suscriptores.
Claro cerró el periodo con 3.87 millones de accesos, una reducción de 84,264 clientes frente al trimestre anterior. Sky perdió 61,671 accesos y quedó con 1.96 millones de suscriptores, mientras que Vivo retrocedió hasta 721,093 clientes. Mileto y las demás prestadoras también registraron un saldo negativo, lo que refuerza la presión competitiva sobre el modelo tradicional de televisión de paga.

No obstante, la agencia señala que las operadoras tradicionales han reaccionado mediante inversiones en sus propias plataformas de streaming, como Claro TV+, Sky+ y Vivo Play, además de incorporar servicios de terceros a sus paquetes. Según el informe, esta estrategia ha permitido ampliar la base de usuarios y los ingresos de estas empresas.
El estudio se deriva de la decisión de la Anatel de desregular la televisión de paga, equiparando el servicio al streaming con el objetivo de equilibrar la competencia en el mercado minorista y en la oferta híbrida de contenidos.