Hasta hace apenas unas semanas la percepción era mayoritariamente unánime: según las estimaciones de los últimos años, se creía que el Mundial de 2026 en México traería alrededor de 5 millones de visitantes que inyectarían alrededor de 3,000 millones de dólares a la economía nacional.
Sin embargo, no se prevé que tenga un impacto sustancial en la economía mexicana: las estimaciones de instituciones como Banorte, Barclays y Fintual oscilan entre el 0.2% y 0.4%. Así lo escuché en voz de los economistas en jefe para Latinoamérica de los dos últimos, Gabriel Casillas y Priscila Robledo, respectivamente.
Desde 2024, el Departamento de Comercio estadounidense identificó a la tecnología y las soluciones inteligentes, infraestructura y construcción, el turismo y hospitalidad, la gestión de eventos y el entretenimiento y el retail y los bienes de consumo como los cinco sectores clave de cara al Mundial que México albergaría por tercera vez, esta vez junto a sus vecinos de Norteamérica, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, esta semana Moody’s dio un golpe de realidad y un balde de agua fría para el ambiente festivo y triunfalista que se tenía en el país a propósito del Mundial. Su oficina local estima que “el evento tendrá un impacto económico modesto para el país”, con una derrama de 1,030 mdd asociada al turismo para los corporativos —que va en línea con las predicciones de EE.UU.— , pero la llegada de menos de 800,000 (768,000) visitantes nacionales (521,000) y extranjeros (247,000) a las tres ciudades sede, una cifra que la propia agencia calificó como “inferior a las proyecciones oficiales”.
Según la propia ITA (International Trade Administration, del Departamento de Comercio), las inversiones para la remodelación de los estadios se estimaban en 500 mdd y para el transporte y desarrollo urbano es más de 2,000 mdd.
Entre las cancelaciones, la liberación de los cuartos que previamente había reservado FIFA, las protestas de organismos sindicales y organizaciones defensoras de derechos humanos, las obras con sobreprecios y desvío de recursos y las restricciones de viaje impuestas por Estados Unidos, todos estos factores que podrían repercutir en la afluencia al evento, la cifra final aún permanece incierta.
Sin embargo, en cuestión económica, el impacto del Mundial 2026 no sólo se vivirá en lo macro; sino también en lo micro.
¿Punto de inflexión para un país sin efectivo?
Tal como han señalado múltiples marcas —principalmente Visa, patrocinador del evento— y representantes de la industria, el Mundial 2026 podría ser un punto de inflexión, un parteaguas, para la digitalización de los pagos en México.
Y, además de la infraestructura de pagos que se despliegue y permanezca en el país después del poco más de un mes que durará el torneo, quizás el cambio más relevante que podría empujar el Mundial es el cultural, de comportamiento. Así como ya lo han impulsado intervenciones previas, como la integración del sistema de pagos vía contactless en el transporte público, los pagos vía Tag en las autopistas o los pagos inmediatos cuenta a cuenta (A2A) vía SPEI, la competición podría incentivar su uso y encaminar la conducta hacia una más proclive al dinero digital.
Algunos de los escenarios más propicios para ejecutar y fomentar estas prácticas son precisamente las sedes de los partidos, es decir, los estadios: el Akron (Guadalajara), BBVA (Monterrey) y Banorte (Ciudad de México) destacan por su avanzado proceso de digitalización.
Y es este último, que hoy alberga su tercer partido inaugural de un Mundial, el que se presume como el “primer ecosistema 100% digital en México cashless”, es decir, donde ya no se acepta efectivo.
Tras su remodelación de cara al Mundial de 2026, el estadio incorporó un nuevo sistema cashless desarrollado por Banorte y Puntored. El modelo funciona con una tarjeta de prepago: en un módulo ubicado en la explanada del estadio, los aficionados entregan el dinero en efectivo y, a través de una terminal, unos asistentes se lo abonan a su tarjeta, con la que luego podrán pagar al interior del estadio mediante un código QR en las terminales proporcionadas por Banorte. Los aficionados también pueden recargar su tarjeta desde la tribuna con personas que pasan itinerantemente para ello. De acuerdo con la empresa colombiana, el primer uso de la nueva solución rebasó los 15 millones de pesos en el consumo de alimentos, lo que implicó un incremento del 50% frente al promedio. En caso de que quede un remanente en la tarjeta, el usuario puede redimirlo en experiencias como cine, conciertos y otras opciones.
Y, en caso de que no tengan efectivo, los aficionados pueden pagar directamente vía contactless con su tarjeta, ya sea de crédito o débito, de cualquier marca. Hay que recordar que Visa, que según el Global Payments Report (GPR) 2026, domina el mercado mexicano con una participación del 63%, cobra una pequeña comisión por cada transacción que se hace con sus tarjetas.

Definitivamente el partido inicial contra Sudáfrica será un gran laboratorio de pagos digitales y quizás también la mayor prueba de estrés que haya vivido el ecosistema en muchos años.
El Mundial de los bancos digitales
Tal como lo había adelantado el CEO de Revolut, Juan Miguel Guerra Dávila, desde el inicio del año, “en 2026 se juega el mundial de la banca digital en México” y los principales jugadores buscan dar su mejor partido en aras de lograr las mayores ganancias. Precisamente, esta semana, el neobanco británico dio a conocer que había superado los 500,000 clientes en México a poco más de cuatro meses de haber iniciado sus operaciones bancarias completas en el país.
En ese sentido, Mercado Pago ‘se la juega’ por México. Esta semana su empresa matriz comunicó que invertirá 4,600 millones de dólares en el país en el transcurso del año y Pedro Rivas, el director General de Mercado Pago, fue el encargado de anunciarlo este miércoles 10 de junio en la conferencia mañanera junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, en donde dijo que también lo usarán para ampliar el acceso a servicios financieros a más mexicanos y pymes.
Y es que, además de la inversión logística para la división de comercio electrónico, parte del monto se destinará a la innovación y el impulso a los servicios financieros que ofrece la compañía a través de Mercado Pago, que también sumará colaboradores entre los 8,500 nuevos puestos que la empresa planea crear este año en México.
En ese sentido, Ramiro Nández, uruguayo y director de Usuarios, se muestra optimista: recuerda que México ha tenido sus mejores actuaciones en mundiales cuando ha jugado de local (como esta vez). Por ello, Mercado Pago lanzó una promoción mundialista en la que promete un cashback de todas sus compras con tarjetas físicas si México es campeón; además de tres premios de 500,000, 250,000 y 100,000 pesos para quienes le atinen a los resultados más certeros en su quiniela. Otros neobancos regulados y sofipos digitales han lanzado dinámicas similares, por lo que aún está por verse quién gana el mundial de los bancos digitales al que se refirió Guerra en su kick-off anual.