Ciudad de México. Al cierre del CLTD 2026 y el M360, reguladores, operadores y organismos multilaterales coincidieron en que América Latina enfrenta una transición crítica para redefinir sus marcos regulatorios, reducir cargas administrativas y garantizar la sostenibilidad financiera de las telecomunicaciones frente al crecimiento acelerado del tráfico y la Inteligencia Artificial (IA).
Felipe Díaz, director ejecutivo de la Comisión de Regulación y Comunicaciones (CRC) de Colombia, y Hernán Verdaguer, director ejecutivo de Asuntos Regulatorios de Personal Argentina, advirtieron que la región necesita una regulación más flexible, enfocada en riesgos reales y capaz de facilitar inversiones de gran escala.
Díaz explicó que Colombia atraviesa una reconfiguración estructural de sus mercados de telecomunicaciones tras la consolidación del sector registrada el año pasado, lo que obligó al regulador a replantear su estrategia.
“Colombia está dando una modificación estructural asociada no solamente con cómo está siendo la regulación, sino con toda la dinámica de los mercados”, afirmó.
El directivo de la CRC señaló que el regulador colombiano busca abandonar modelos regulatorios rígidos y avanzar hacia decisiones basadas en evidencia y análisis granular de mercado.
Como parte de ese proceso, la CRC inició un piloto de automatización de reportes regulatorios para reducir cargas administrativas tanto para operadores como para el propio regulador.
“¿Qué queremos con esto? Reducir cargas regulatorias para nuestros agentes, reducir cargas y costos para el regulador y poder tomar decisiones más oportunas”, explicó.
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La estrategia incluye revisar qué información realmente es útil y eliminar procesos burocráticos innecesarios. Además, la CRC trabaja en un observatorio de rivalidad competitiva que permita detectar riesgos de coordinación entre actores y monitorear dinámicas de inversión.
Díaz defendió también un enfoque regulatorio basado en riesgos, especialmente en mercados con comportamientos diferenciados entre regiones y ciudades.
“Necesitamos hacer una regulación no solamente con características diferenciales, sino orientada a eso”, señaló.
Como ejemplo, indicó que en algunas ciudades colombianas las velocidades reales superan ampliamente los parámetros regulatorios mínimos. “Tengo promedios de velocidad de descarga en algunas ciudades de 20, pero mi marcador regulatorio es de 8”, dijo.
En ese contexto, cuestionó mantener obligaciones regulatorias uniformes en mercados donde la competencia ya está funcionando. “Lo que sí crea es un boquete y un exceso de actividad y de gasto de recursos”, añadió.
La escala se vuelve indispensable
Por su parte, Hernán Verdaguer alertó que América Latina enfrenta obstáculos estructurales que amenazan la sostenibilidad del ecosistema digital, entre ellos altos costos de espectro, complejidad regulatoria y falta de certidumbre jurídica.
El ejecutivo remarcó que la región necesita operadores con mayor escala para sostener el ritmo de inversión que exigen 5G, la digitalización y la Inteligencia Artificial.
“Sin operadores sólidos no hay posibilidad de sostener el crecimiento del ecosistema”, afirmó.
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Verdaguer destacó que el tráfico en las redes crece exponencialmente, mientras las inversiones no avanzan al mismo ritmo. “El tráfico crece de forma exponencial, pero la inversión de redes no acompaña en ningún ritmo”, advirtió.
También alertó que las redes ya no sólo conectan usuarios, sino que soportan nuevas responsabilidades vinculadas con ciberseguridad, procesamiento de datos y servicios digitales avanzados.
Además, insistió en que el modelo regulatorio actual mantiene asimetrías frente a plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos que también capturan valor del ecosistema.
“No puede haber reglas distintas para actores que compiten por el usuario final o capturan valor en el mismo sistema”, sostuvo.
Incluso, afirmó que los operadores siguen cargando prácticamente solos con las obligaciones regulatorias. “La mochila siempre la cargan los operadores”, expresó.
Verdaguer añadió que la expansión de la IA incrementará aún más la presión sobre la infraestructura. “La Inteligencia Artificial nos está llenando aún más las redes y eso nos requiere escala para lograr sostenibilidad”, indicó.
Espectro caro y rezago en 5G
El debate también abordó el problema histórico del costo del espectro radioeléctrico en México.
Gabriel Contreras, vicepresidente Regulatorio y de Asuntos Externos de AT&T, aseguró que el modelo actual de valoración del espectro limita directamente el despliegue de redes y el avance de 5G.
“A México le hubiera salido más barato regalarlo porque hubiera sido plenamente aprovechado por los usuarios mexicanos”, afirmó.
Contreras señaló que México opera con apenas 428 MHz asignados para servicios móviles, pese a que la Unión Internacional de Telecomunicaciones recomienda más de 1,700 MHz.
Desde la perspectiva regulatoria, Ricardo Castañeda, director de Política Regulatoria de la Comisión Regulatoria de Telecomunicaciones (CRT), adelantó que el país prepara tres procesos de licitación de espectro, incluyendo bandas para usos industriales, backhaul y servicios IMT, con el objetivo de atraer nuevos jugadores y mejorar la competencia.
Inclusión digital y demanda significativa
En paralelo, Yolanda Martínez, gerenta de Prácticas de Desarrollo Digital en América Latina y el Caribe del Banco Mundial, subrayó que la inclusión digital no puede limitarse únicamente a conectar personas, sino que debe generar valor concreto para ciudadanos y economías. “El 32% de gente que tenía Internet no la usa porque no había ningún valor en ella”, alertó.
La representante del Banco Mundial destacó proyectos regionales vinculados con identidad digital interoperable, capacitación y TV 3.0 en Brasil, donde se desplegará un programa de servicios digitales para 93 millones de hogares.
En suma, entre los panelistas, el consenso fue que la región enfrenta un dilema: aumentar inversión, cobertura y capacidad tecnológica en medio de mayores exigencias regulatorias y una creciente presión sobre las redes, derivada de la Inteligencia Artificial y la digitalización.
Tanto reguladores como operadores concluyeron que América Latina necesita regulaciones más ágiles, menor burocracia, condiciones de inversión sostenibles y una visión regional capaz de generar escala para competir en la nueva economía digital.