Tecnología de Bayer reduce consumo de agua en el campo mexicano
En México, iniciativas impulsadas por Bayer han permitido ahorrar cerca de 205.8 millones de metros cúbicos de agua en los últimos tres años.
Ciudad de México. El campo mexicano enfrenta una presión sobre el uso del agua. Actualmente, el sector agrícola consume alrededor del 76% del recurso, una proporción que podría aumentar ante la demanda de alimentos hacia 2050. Frente a este escenario, especialistas coinciden en que la tecnología puede ser parte de la solución, pero su impacto dependerá de que realmente se adopte en campo.
En México, iniciativas impulsadas por Bayer han permitido ahorrar cerca de 205.8 millones de metros cúbicos de agua en los últimos tres años, a través de herramientas digitales, mejoras en riego y cambios en prácticas agrícolas.
José Antonio Tiburcio, director de Innovación, Nuevos Emprendimientos y Pequeños Agricultores para América Latina en Bayer, explicó que el acceso a datos en tiempo real marca un cambio de fondo en la forma de producir. “El dar información al agricultor en tiempo real sobre su suelo, si le falta agua o si va a llover, es darle información que no tenía. Este es el principio de la Inteligencia Artificial en el campo”, indicó.
Sin embargo, el reto sigue siendo estructural. Muchos productores continúan utilizando métodos tradicionales, lo que frena la adopción tecnológica. “La tecnología existe, el tema es que el agricultor la adopte. Para eso tiene que ser sencilla, intuitiva y demostrar que funciona”, añadió Tiburcio.

Carlota, tecnología que busca escalar
Una de las principales apuestas es Carlota, una plataforma desarrollada en México que utiliza sensores, imágenes satelitales y algoritmos para generar recomendaciones de riego y fertilización en tiempo real.
La herramienta permite optimizar el uso de agua hasta en un 30% y ya opera con cerca de 700 dispositivos instalados en más de 20 estados, cubriendo alrededor de 20,000 hectáreas. La información llega directamente al agricultor, incluso vía WhatsApp, en un formato sencillo.
Pero el desafío no es sólo técnico, sino económico. El costo de estos equipos y la fragmentación del campo, donde predominan parcelas pequeñas, limita su adopción.
Ante esto, Bayer ha comenzado a explorar esquemas de colaboración con otras industrias. “Estamos en pláticas con empresas de tecnología como Google o AWS, pero también con compañías refresqueras, cerveceras y de consumo como Procter & Gamble o Unilever”. El interés está en apoyar este tipo de soluciones”, señaló José Antonio Tiburcio.
La idea es que estas empresas participen financiando tecnología en el campo, a cambio de cumplir con sus objetivos de sostenibilidad, especialmente en el uso eficiente del agua. “El agricultor no tiene para invertir en estos equipos. Entonces la industria puede entrar, poner la tecnología y al mismo tiempo demostrar que está ayudando a ahorrar agua”, explicó.

Hacia una nueva cultura hídrica
Durante la mesa de diálogo “Agua, productividad y seguridad alimentaria”, organizada en el marco del Día Mundial del Agua, especialistas coincidieron en que la innovación ya existe, pero su impacto dependerá de su implementación en el campo.
Pedro Lázaro, directivo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), señaló que el rezago también está en la infraestructura. “De los más de 80 distritos de riego que existen en el país, al menos 20 están en proceso de rehabilitación con mejoras en canales, entubamiento y medición, para reducir pérdidas”.
Por su parte, José Ramón Ardavín, director de la Comisión de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable (Cespedes), subrayó que la agricultura concentra el mayor consumo de agua frente a otros sectores, por lo que su eficiencia es determinante para la economía.
Mientras que, Eduardo Viesca, representante de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), mencionó que se requiere corresponsabilidad entre usuarios y autoridades para el uso eficiente del agua y el control de su contaminación, como lo establece la Ley de Aguas Nacionales. “El país debe avanzar hacia una nueva cultura hídrica, con impulso a la tecnificación del campo, prioridad al consumo humano y mayor participación del sector privado”, aseguró.
El éxito de la transición hídrica en México no reside sólo en la existencia de la innovación, sino en su implementación real. “La clave está en asegurarnos que las herramientas sean de fácil adopción. La tecnología existe, el tema es que el agricultor la adopte; y para ello tiene que ser sencilla, intuitiva y demostrar que funciona”, concluyó José Antonio Tiburcio, de Bayer.