Oferta de cobre limitada frente a tendencias en urbanización, electrificación de vehículos e IA
La demanda global de cobre se encuentra en una trayectoria de crecimiento sin precedentes, impulsada por múltiples vectores de desarrollo tecnológico y económico que están convergiendo simultáneamente: la demanda de energía para ciudades, la electrificación de los vehículos y la energía para Centros de Datos para Inteligencia Artificial (IA). Un nuevo análisis de S&P Global proyecta un incremento del 50% en la demanda para 2040, lo que plantea serios desafíos para la cadena de suministro global.
El metal rojo, tradicionalmente conocido como “Dr. Copper” por su capacidad para predecir ciclos económicos, ha sido un elemento crítico en la electrificación mundial desde sus primeros despliegues en el siglo XIX. Sin embargo, desde 2022, la consultora ha identificado una tendencia identificada como “demanda de transición energética”, caracterizada por una solicitud acelerada de este metal por nuevas políticas alrededor de vehículos eléctricos y la construcción de plantas de energía eólica y solar.
El estudio explica que el papel del cobre en la transición energética se debe a su excepcional conductividad (sólo la plata es mejor conductor), durabilidad y reciclabilidad. Se utiliza en cables eléctricos, transformadores, inversores, cuadros eléctricos, barras colectoras y una amplia gama de sistemas de energía renovable, como módulos solares fotovoltaicos (FV) y baterías.
En ese sentido, S&P proyecta que la demanda por cobre aumentará de 28 millones de toneladas métricas en 2025 a 42 millones para 2040, impulsada por cuatro vectores principales:
- Demanda económica tradicional: la urbanización continua y el desarrollo de infraestructura, especialmente en mercados emergentes, mantienen una fuerte demanda base. Se espera que el mundo en desarrollo agregue hasta 2 mil millones de aires acondicionados para 2040, por ejemplo. S&P señala también el proceso de reshoring en Estados Unidos que incrementa la demanda energética para manufactura.
- Transición energética: los vehículos eléctricos requieren casi tres veces más cobre que los convencionales por gasolina, mientras que las instalaciones de energía solar y eólica demandan cantidades significativas del metal. La expansión de redes eléctricas para satisfacer la creciente demanda energética global también incrementa los requerimientos.
- IA y Centros de Datos: S&P Global advierte que el boom de la IA ha emergido como un nuevo vector de demanda, con proyecciones que indican que los Centros de Datos podrían representar hasta 14% del consumo eléctrico en Estados Unidos para 2030 (desde el 5% actual).
- Modernización militar: la creciente electrificación de sistemas de defensa y el aumento en gastos militares están impulsando una demanda adicional significativa.

Ante estas nuevas tendencias, la consultora identifica que el desafío crítico reside en que el ritmo acelerado de electrificación supera la capacidad de crecimiento del suministro de cobre. S&P Global advierte sobre un potencial déficit de 10 millones de toneladas métricas para 2040, equivalente al 25% de la demanda proyectada.
El estudio llamado El cobre en la era de la IA aclara también que la Inteligencia Artificial no es el mayor vector de crecimiento en la demanda de este metal crítico. No obstante, apunta que los requerimientos de esta nueva tecnología “subrayan el papel esencial y fundamental de una mayor oferta eléctrica y, por consiguiente, la necesidad de más cobre”.
En su presentación en el CES 2026 de Las Vegas, Jensen Huang, CEO de Nvidia, presentó la nueva generación de su plataforma NVLink 72 para IA, que ahora cuenta con 72 GPUs de su nueva arquitectura Rubin. El directivo señaló que esta plataforma, con 2.2 metros de alto, 60 cm de ancho y poco más de un metro de profundidad, cuenta con 5,000 metros de cable de cobre, equivalente a 2 millas (3.2 km) de este metal.
“El cobre es el mejor conductor que conocemos”, declaró el directivo e indicó que este metal constituye la pieza central del NV Link, “siendo la mayor cantidad de cobre que se haya usado en sistemas de cómputo en el mundo”.
La designación del cobre como mineral crítico por parte de Estados Unidos en 2025 también subraya su importancia estratégica en la infraestructura moderna, tecnologías emergentes y sistemas de seguridad.
Ante estos desafíos, el estudio advierte que se requieren soluciones bajo tierra, siendo la extracción del metal aún la fuente principal de cobre. Lo anterior debe ir acompañado de nuevas estrategias y políticas como procesos de permisos y consultas más ágiles, un marco regulatorio estable, la diversificación de capacidades de procesamiento, mayor cooperación multilateral para fortalecer cadenas de suministro, e inversiones sustanciales en nueva capacidad minera.
El reciclaje del metal, por ejemplo, de antiguas redes de cobre de empresas de telecomunicaciones, bien podría aportar apenas una cuarta parte de la demanda esperada hacia 2040, por lo que la minería se mantiene como la fuente esencial de cobre para el mundo.
“El futuro no sólo depende del uso intensivo del cobre, sino que también lo impulsa. Cada nuevo edificio, cada línea de código digital, cada megavatio renovable, cada coche nuevo, cada sistema armamentístico avanzado depende del metal. A medida que la electrificación y la inteligencia digital se convierten en características definitorias del desarrollo global, el cobre se convierte en un mineral cada vez más crucial, portador de las corrientes eléctricas que conectan, conducen y catalizan la innovación y el avance económico”, señala la consultora.