El Ministerio TIC de Colombia y la Agencia Nacional del Espectro (ANE) definieron 8 objetivos estratégicos dentro de su Política de Gestión de Espectro 2026-2029, a través de los cuales buscan modernizar la administración de este recurso clave para el desarrollo de las telecomunicaciones y la transformación digital del país.
El primer objetivo consiste en fortalecer la identificación y estimación de demanda de espectro. Para ello se propone actualizar los modelos de análisis y considerar variables como las necesidades regionales, el crecimiento del tráfico de datos y el surgimiento de nuevas aplicaciones tecnológicas. Esta planificación busca anticipar los requerimientos de la industria y evitar cuellos de botella en la disponibilidad de frecuencias.
El segundo consiste en identificar nuevos esquemas en la gestión y uso del espectro, por lo que propone implementar herramientas como laboratorios regulatorios, pilotos tecnológicos y espacios de experimentación que permitan evaluar nuevos modelos de uso del espectro, especialmente en escenarios como el Internet de las Cosas (IoT) o las redes privadas.
El tercer objetivo, para modernizar la gestión del espectro radioeléctrico, propone mejorar la coordinación del espectro destinado a servicios del Estado colombiano, en particular aquellos asociados a seguridad, emergencias y defensa.
Dentro de este componente se incluye la planificación de redes especializadas, como la Red Nacional de Telecomunicaciones de Emergencia, con el fin de garantizar comunicaciones resilientes en situaciones críticas.
Esta política también busca fortalecer la participación de Colombia en los espacios internacionales donde se definen las reglas y estándares del uso del espectro, por lo que el siguiente objetivo consiste en integrar al país de una manera más activa en dichas discusiones internacionales de la gestión de espectro y promover una mayor armonización del espectro.
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Al respecto, el documento plantea una mayor coordinación con organismos como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), así como la armonización de bandas de frecuencia para facilitar el despliegue de nuevas tecnologías y servicios globales.
El siguiente objetivo es promover el desarrollo de servicios satelitales y tecnologías emergentes, incluyendo modelos de comunicación directa entre dispositivos y satélites (D2D). La intención es ampliar las opciones de conectividad en zonas rurales o apartadas donde las redes terrestres aún no llegan.
El sexto objetivo plantea la modernización de los sistemas de información que soportan la gestión del espectro, esto implica fortalecer las plataformas tecnológicas utilizadas para trámites, monitoreo y planificación, así como incorporar herramientas de analítica de datos que permitan tomar decisiones basadas en evidencia.
El fortalecimiento de la vigilancia, inspección y control del espectro radioeléctrico es otro de los objetivos. En este eje se incluye el uso de nuevas herramientas técnicas y procesos de monitoreo más avanzados para detectar interferencias, usos indebidos o ineficiencias en la utilización del recurso.
Además, la política busca posicionar el espectro radioeléctrico como un recurso estratégico para el desarrollo económico y tecnológico del país. Para ello, el último objetivo plantea fortalecer el diálogo entre el Estado, la industria, la academia y la sociedad, con el fin de generar mayor conciencia sobre su valor y promover su uso eficiente.
De acuerdo con el documento oficial, esta hoja de ruta está orientada a fortalecer la planificación, administración y control del espectro, así como a promover la innovación y la cooperación internacional garantizando su uso eficiente, flexible e innovador, en línea con las necesidades de conectividad, el crecimiento del tráfico de datos y la adopción de nuevas tecnologías como 5G y futuras generaciones de redes.