8M | ¿Por qué el futuro digital aún excluye a las mujeres? 5 claves para entender la brecha de género

Esta es la primera entrega de una serie especial en el marco del 8M que el equipo de DPL News ha preparado para abordar cómo la tecnología puede ser, al mismo tiempo, una palanca de inclusión o un factor de profundización de las desigualdades de género.

La revolución tecnológica vendió una promesa dorada: una conectividad que democratizaría el acceso a nuevos servicios y oportunidades. Sin embargo, mientras el planeta acelera hacia el futuro, millones de mujeres siguen atrapadas en una zona de sombra digital.

Desde las líneas de código que alimentan la Inteligencia Artificial hasta las aulas donde se decide quiénes serán líderes del mañana, los datos son contundentes: la brecha de género no es un simple tropiezo en el camino, sino una falla de origen.

No se trata de un efecto secundario del progreso, sino de un “bug” estructural que desconecta al mundo del talento de la mitad de la población, y a las mujeres de su plena participación en el entorno digital.

¿Cómo se ve realmente esta desigualdad? En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, en DPL News desglosamos las 5 dimensiones sobre cómo el desarrollo digital todavía tiene una deuda pendiente con las mujeres.

La brecha de acceso

El 70% de los hombres usa Internet, en comparación con el 65% de las mujeres. Esto significa que hay 189 millones más hombres en el mundo que mujeres accediendo al servicio, de acuerdo con cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

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La diferencia es mayor en sitios de menores ingresos y menos pronunciada en regiones como Europa o Asia Pacífico.

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Paradoja en las aulas 

Las desigualdades en materia educativa también persisten y adoptan nuevas formas. En el ámbito de la ciencia, “las mujeres están sobrerrepresentadas en las disciplinas menos valoradas económicamente —como las ciencias sociales y humanidades—  y subrepresentadas en aquellas que concentran las oportunidades más dinámicas en el futuro, tales como la ingeniería, la programación o la Inteligencia Artificial (IA)”.

Así lo detalla la Secretaría General de Iberoamérica (Segib) en un informe en el que agrega que las mujeres representan el 60% de los graduados universitarios en Iberoamérica, pero son sólo el 10% si se contemplan únicamente las carreras en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

En la Unión Europea, por ejemplo, aunque las mujeres constituyen el 51% de la población del bloque, sólo una de cada tres se titulan en STEM y una de cada cinco se convierte en especialista en TIC.

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La subrepresentación STEM

Menos de la mitad de las mujeres en edad laboral participan en la fuerza laboral mundial. Esto significa que por cada dos hombres empleados sólo hay una mujer.

Además, las mujeres ganan menos que sus homólogos masculinos y son más propensas a sufrir discriminación por razón de género. Según Womentech, las mujeres representan apenas el 35% de los empleados en STEM en Estados Unidos.

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Diferentes encuestas sobre el tema dan cuenta de que el 65% de los reclutadores tecnológicos reconocen la existencia de sesgos en la contratación y dos de cada tres mujeres reportan carecer de trayectorias profesionales claras en sus empresas.

IA: ¿quién está diseñando el futuro?

Las mujeres y las niñas tienen un 25% menos de probabilidades que los hombres de saber aprovechar la tecnología digital para fines básicos, cuatro veces menos de saber programar ordenadores y 13 veces menos de solicitar una patente TIC.

Así lo refleja la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en un informe en el que alerta que únicamente 12% de los investigadores de Inteligencia Artificial y 6% de los desarrolladores profesionales de software en el mundo son mujeres.

La desigualdad no está únicamente en quién accede, sino especialmente en quién y desde qué lugar se construye la tecnología. Si las mujeres no están en las mesas de diseño de la IA, los algoritmos que configurarán los nuevos sistemas del mundo digital difícilmente las entenderán. La tecnología no es neutral; refleja a sus creadores.

La violencia digital se recrudece

La violencia digital se está extendiendo a una velocidad alarmante, alimentada por la Inteligencia Artificial, el anonimato y la ausencia de leyes eficaces y mecanismos de rendición de cuentas, según observaciones de ONU Mujeres.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, menos del 40% de los países cuentan con leyes que protejan a mujeres del ciberacoso, lo que deja al 44% de la población femenina completamente sin acceso a protección jurídica ante este tipo de violencia.

Tipo de violencia¿Qué implica?
CiberhostigamientoActos repetidos y abusivos para hostigar, intimidar o controlar.
CiberacosoComentarios discriminatorios o envío de material sexual explícito no solicitado.
Difusión no consentida de imágenes íntimasPublicar fotos o videos íntimos sin permiso para avergonzar o dañar.
Hackeo y acceso no consentidoEntrar sin permiso a cuentas o dispositivos para controlar o manipular datos.
Suplantación de identidadUsar la imagen o datos de otra persona para amenazarla o dañar su reputación.
Vigilancia y rastreo en líneaUsar software espía o apps para monitorear constantemente actividades y ubicación.
Fuente: ONU Mujeres

Recomendaciones

Ante este panorama, distintos organismos nacionales e internacionales sugieren una serie de acciones a fin de reducir la brecha de género existente en el materia digital, entre las que destacan:

  1. Cerrar brechas en materia de acceso y alfabetización con programas especialmente enfocados en niñas y adolescentes.
  2. Crear tecnología que satisfaga las necesidades de todos los géneros y diversidades.
  3. Apoyar que las mujeres se involucren en áreas de la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas.
  4. Implementar políticas de inclusión digital con perspectiva de género, mientras también se mide y monitorea la brecha digital con datos desagregados por género.
  5. Visibilizar referentes mujeres en tecnología y ciencia e impulsar el liderazgo femenino en el sector tecnológico.
  6. Exigir que los agresores del ciberespacio rindan cuentas y apoyar a sobrevivientes de violencia digital.
  7. Reducir sesgos de género en algoritmos y datos.