“Para cerrar brechas hay que promover marcos previsibles que faciliten inversión y colaboración”: Mercedes Aramendía
A un año del lanzamiento de la Alianza por una Internet Abierta en Latinoamérica y el Caribe (AIA-LAC), organización lanzada con la premisa de una Internet abierta, neutral y resiliente, DPL News conversó con su directora Ejecutiva, Mercedes Aramendía, sobre los logros y lo que viene, la importancia de los mecanismos de cooperación para la prosperidad digital de la región en el nuevo tablero geopolítico y la necesidad de una regulación inteligente que promueva la innovación.
Aramendía será oradora en el Digital Latam Summit, evento que reunirá a destacados conferencistas para fomentar alianzas estratégicas con impacto regional y global en el ámbito digital. El congreso, organizado por DPL Live, tendrá lugar este 26 y 27 de febrero en el Palacio de Linares, en Madrid.
Nicolás Larocca: ¿Qué logros destacaría en el primer aniversario de AIA-LAC? ¿Qué acciones marcarán este 2026?
Mercedes Aramendía: Estamos profundamente agradecidos por lo construido. En poco tiempo, gracias a la confianza y al apoyo de muchos actores del ecosistema, consolidamos una coalición regional abierta y de diálogo, con un objetivo común: impulsar una Internet abierta, neutral y resiliente, para que más personas puedan acceder, crear, innovar y aprovechar oportunidades. Nuestro foco ha sido aportar evidencia y contribuir a una conversación constructiva, poniendo en valor el rol de los distintos actores del ecosistema digital. Promovemos un enfoque positivo y práctico que ayude a mejorar las decisiones públicas, a fortalecer la confianza entre actores, y a incentivar la innovación, la colaboración, la competencia y la inversión.
Mirando a 2026, tenemos tres prioridades concretas: una mejor gobernanza y reglas más simples y claras, para dar certeza y previsibilidad al ecosistema; más colaboración público-privada y multiactor, con soluciones prácticas y tecnologías complementarias para llegar mejor a todos, evitando barreras o “peajes” artificiales que desalinean incentivos; y más desarrollo de infraestructura digital, porque es la columna vertebral de la economía digital y la base para multiplicar oportunidades.
Nicolás Larocca: ¿Qué mecanismos de cooperación público-privada han funcionado mejor para el cierre de brechas? ¿Qué países han entendido mejor el mensaje de regulación inteligente y por qué?
Mercedes Aramendía: Los mecanismos de cooperación público-privada que mejor han funcionado para cerrar brechas son los que parten de un problema concreto (dónde y para qué), entienden el territorio, fijan metas medibles, definen responsabilidades con claridad y crean reglas habilitantes con incentivos correctos. Un ejemplo muy valioso es Internet para Todos (IPT) en Perú: es un buen caso de cooperación bien diseñada en el que cada actor aporta desde su fortaleza para llegar más lejos y con mayor eficiencia, sin reemplazar al mercado, sino habilitándolo donde antes no llegaba.
También hay que recordar algo simple: Internet, por naturaleza, funciona con cooperación. Millones de acuerdos voluntarios de interconexión y peering, puntos de intercambio de tráfico (IXPs) y CDNs/caching acercan contenido, reducen costos y mejoran la experiencia del usuario. De hecho, Packet Clearing House analizó más de 15 millones de acuerdos a nivel global y encontró que el 99.9996% de los acuerdos de peering tenía términos simétricos. Por eso también conviene aprender de experiencias donde esa cooperación se debilitó. En Corea del Sur, la introducción de pagos obligatorios en interconexión IP (modelo tipo sender pays) se asoció con mayor fricción, disputas y costos más altos, además de menos incentivos para soluciones locales eficientes.
La lección práctica para nuestra región es clara: para cerrar brechas conviene promover marcos previsibles que faciliten inversión y colaboración, evitando esquemas artificiales que puedan encarecer o ralentizar el desarrollo.
Nicolás Larocca: ¿Cómo debería diseñarse una regulación habilitante que no entorpezca la innovación?
Mercedes Aramendía: Una regulación habilitante empieza por principios simples y estables, que dan una base común y permiten responder mejor al dinamismo tecnológico. Destaco la neutralidad tecnológica y de red (permitir elegir entre distintas soluciones), la proporcionalidad y razonabilidad (intervenir sólo cuando hay un problema claro y con la mínima intensidad necesaria) y la previsibilidad (reglas claras y sostenibles), porque la inversión en este sector es intensiva y de largo plazo. Al mismo tiempo, debe cuidarse un equilibrio sano: proteger derechos sin frenar la capacidad de innovar, probar, escalar y mejorar servicios. En la práctica, esto se traduce en una regulación orientada a resultados –cobertura, calidad, asequibilidad y uso– con un ciclo permanente de medir, evaluar y ajustar. Y, dado el ritmo de cambio tecnológico, es clave que sea flexible y adaptable, para gestionar incertidumbre y actualizar soluciones a tiempo, siempre con diálogo y entendiendo la realidad de cada territorio.
A mí me gusta resumirlo en cinco conceptos: habilitar, simplificar, abrir, colaborar y poner a las personas en el centro.
- Habilitar: espectro accesible, incentivos de cobertura y condiciones para inversión.
- Simplificar: permisos, coordinación territorial, infraestructura pasiva, trámites digitales, plazos ciertos y, donde corresponda, silencio positivo.
- Abrir: evitar barreras artificiales y favorecer estándares y acuerdos voluntarios que ya funcionan.
- Colaborar: mesas multiactor, consulta pública, transparencia, evaluación ex post y sandboxes cuando corresponda.
- Personas: reducir brechas y mejorar la experiencia digital.
Nicolás Larocca: ¿Qué rol puede tomar la región en el nuevo tablero geopolítico y cómo debe interactuar para lograrlo?
Mercedes Aramendía: América Latina y el Caribe tiene mucho para dar y puede jugar un rol muy relevante si se posiciona como una región que da certezas, atrae inversión y acelera inclusión con una visión de Internet abierta y resiliente.
La evidencia ayuda a dimensionar esa oportunidad: un estudio de Telecom Advisory Services estima que, en Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, el impacto económico del ecosistema de CAPs (plataformas, aplicaciones y servicios digitales) ya se ubica en torno al 12% al 15% del PIB. También registra inversiones en infraestructura crítica –cables submarinos y centros de Nube– por 3,866 millones de dólares (2017–2025), con un multiplicador estimado de 2.58, un impacto total de 9,576 millones de dólares en el PIB y alrededor de 120,000 empleos asociados, además de inversiones anunciadas por más de 12,700 millones de dólares. Y suma un dato muy relevante para la vida cotidiana: el excedente del consumidor estimado llega a 277,000 millones de dólares en 2025 para esos cinco países. Este proceso es acumulativo: cuando el entorno habilita, la economía digital se traduce en productividad, innovación y bienestar.
El estudio invita a mirar con cuidado el diseño de tasas e impuestos específicos al ecosistema digital, porque pueden afectar la innovación, la inversión y, en algunos casos, trasladarse al costo de acceso para los usuarios. Al mismo tiempo, subraya la importancia de facilitar infraestructura, especialmente el despliegue de cables submarinos, reduciendo fricciones en permisos y cargas asociadas, dado su impacto directo en la calidad de las redes y, por esa vía, en innovación y productividad. También muestra que las políticas públicas pueden impulsar industrias locales cuando usan incentivos efectivos, como por ejemplo: exenciones, financiamiento, reembolsos. Finalmente, destaca que la adopción de Nube tiene un impacto positivo porque habilita la migración a plataformas más seguras y eficientes, aprovechando economías de escala en el procesamiento de datos; por eso, las políticas que facilitan infraestructura de Nube y Centros de Datos tienden a generar efectos económicos positivos.
En definitiva, se trata de habilitar e incentivar la colaboración, la innovación, la inversión y la competencia con evidencia y reglas claras y previsibles, simplificando y construyendo confianza para acelerar resultados.
